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Violentos disturbios en Italia: más de 120 policías heridos en protestas contra el tren de alta velocidad Turín-Lyon

La primera ministra Giorgia Meloni visitó el Valle de Susa tras los graves enfrentamientos entre manifestantes del movimiento No-TAV, integrantes del “bloque negro” y las fuerzas de seguridad.

Manifestantes del movimiento No-TAV.
Manifestantes del movimiento No-TAV. Foto: X/@SalisIlaria
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Italia vive una nueva escalada de tensión política y social tras los violentos enfrentamientos registrados en el Valle de Susa, donde manifestantes del movimiento “No-TAV”, apoyados por integrantes del denominado “bloque negro”, protagonizaron choques con las fuerzas de seguridad durante una protesta contra el proyecto ferroviario de alta velocidad que unirá Turín con Lyon.

Los disturbios dejaron un saldo de más de 120 policías heridos, importantes destrozos en las instalaciones de la empresa TELT, encargada de la construcción del túnel ferroviario, y daños materiales que superan el millón de euros.

Giorgia Meloni visitó la zona de los disturbios

La primera ministra Giorgia Meloni recorrió junto al ministro del Interior, Matteo Piantedosi, la localidad de Chiomonte, uno de los principales escenarios de los incidentes.

Desde allí, la jefa del Gobierno difundió un mensaje en el que calificó lo ocurrido como un episodio de violencia organizada.

“La escena que vemos no corresponde a una protesta, sino a un acto de violencia premeditada”, afirmó Meloni, quien aseguró que el Estado “no retrocederá” y que los responsables serán identificados y llevados ante la Justicia.

Durante la inspección también se confirmó el hallazgo de bombas molotov y otros artefactos explosivos improvisados utilizados durante los enfrentamientos.

Qué es el movimiento No-TAV

El movimiento No-TAV se opone desde hace años a la construcción de la línea ferroviaria de alta velocidad entre Turín y Lyon.

Los activistas sostienen que la obra provocará un fuerte impacto ambiental debido a la excavación de kilómetros de montaña y alertan sobre posibles riesgos para la salud derivados de los materiales empleados en la construcción.

Sin embargo, las autoridades italianas y francesas consideran el proyecto una infraestructura estratégica para mejorar el transporte ferroviario de pasajeros y mercancías entre ambos países.

La obra demandará una inversión cercana a 11.100 millones de euros, financiada en un 40% por la Unión Europea, un 35% por Italia y un 25% por Francia, con finalización prevista para 2033. Actualmente, unas 3.000 personas trabajan en el proyecto.

Cruces políticos entre el Gobierno y la oposición

Los disturbios profundizaron el enfrentamiento entre el oficialismo y la oposición italiana.

Desde la coalición de gobierno acusaron a sectores de la izquierda de mantener una actitud ambigua frente a los episodios de violencia, mientras que la líder del Partido Democrático, Elly Schlein, rechazó esas críticas.

“Hemos sido testigos de actos de violencia graves e injustificables”, declaró Schlein, quien expresó su solidaridad con los agentes heridos y condenó sin matices los incidentes.

Por su parte, la diputada Laura Boldrini cuestionó la actuación del Ministerio del Interior y preguntó cómo fue posible que grupos radicalizados provenientes de distintos países europeos llegaran hasta la protesta equipados para protagonizar acciones de guerrilla urbana sin ser interceptados previamente.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, visitó las zonas afectadas por los manifestantes. Foto: REUTERS

Investigaciones y detenidos

Tras los disturbios, las fuerzas de seguridad reforzaron los controles en la zona y avanzan con una amplia investigación.

Las autoridades ya identificaron a unas 800 personas que habrían participado de los incidentes, muchas de ellas extranjeras. Además, fueron detenidos cuatro activistas no italianos presuntamente vinculados al colectivo extremista conocido como “bloque negro”.

Los imputados enfrentarán cargos por devastación, saqueo, violencia contra funcionarios públicos, ocupación ilegal de terrenos e interrupción de servicios públicos, luego de que la autopista Torino-Bardonecchia y la línea ferroviaria Torino-Modane permanecieran bloqueadas durante varias horas.

El jefe de la Policía de Turín, Massimo Gambino, calificó los hechos como un verdadero “entrenamiento de guerrilla” y advirtió que las autoridades no permitirán que el Valle de Susa “se convierta en un laboratorio europeo de violencia urbana”. Mientras tanto, el Gobierno de Meloni endurece su postura frente a los grupos radicalizados en un contexto marcado por la proximidad de la campaña electoral nacional.