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La derrota del sandinismo: Bush, Menem y el compromiso de Ortega que precedió al triunfo de Violeta Chamorro

En octubre de 1989, durante una cumbre en Costa Rica, George H. W. Bush pidió a Carlos Menem que viajara a Managua para obtener de Daniel Ortega una definición: ¿respetaría las elecciones si triunfaba Violeta Chamorro? Por Germán Luis Kammerath.

La cumbre Bush-Menem en la Casa Blanca: cuando argentina volvió al centro de la escena hemisférica
La cumbre Bush-Menem en la Casa Blanca: cuando argentina volvió al centro de la escena hemisférica Foto: https://reporteasia.com/
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En octubre de 1989, durante una cumbre en Costa Rica, George H. W. Bush pidió a Carlos Menem que viajara a Managua para obtener de Daniel Ortega una definición: ¿respetaría las elecciones si triunfaba Violeta Chamorro? La visita se concretó al día siguiente de finalizada la cumbre. Cuatro meses después, el sandinismo sufrió una derrota inesperada.

Una encuesta argentina había anticipado el resultado. Documentos oficiales y noticias de época permiten reconstruir aquella gestión diplomática, cuyos detalles Menem me relató personalmente.

San José de Costa Rica: Bush frente a Ortega

El 27 de octubre de 1989, George H. W. Bush y Daniel Ortega se encontraron en San José de Costa Rica. Fue un intercambio breve, pero políticamente significativo. Estados Unidos y Nicaragua mantenían una confrontación que había marcado buena parte de la década. Washington respaldaba a Los Contra, que combatían al gobierno sandinista. La guerra había provocado miles de víctimas, desplazamientos y una profunda crisis económica.

Los mandatarios americanos participaban de las celebraciones por el centenario de la democracia costarricense. El anfitrión era Óscar Arias, Premio Nobel de la Paz de 1987 y uno de los principales promotores de los acuerdos de pacificación centroamericanos. El contexto internacional era extraordinario. La Unión Soviética atravesaba las reformas de Mijaíl Gorbachov. Europa oriental comenzaba a desprenderse de los regímenes comunistas. Faltaban menos de dos semanas para la caída del Muro de Berlín. Pero en Centroamérica la Guerra Fría seguía siendo una realidad.

La Casa Blanca documentó el encuentro entre Bush y Ortega mediante un comunicado del secretario de prensa Marlin Fitzwater, fechado el 27 de octubre. Los presidentes se saludaron al ingresar a la sesión inaugural. Ortega recordó conversaciones anteriores. Bush expresó su interés en discutir las elecciones libres y la democracia en Nicaragua. Ese mismo día, ante periodistas, Bush manifestó que deseaba elecciones libres y justas, autoridades elegidas democráticamente y fuerzas armadas subordinadas al poder civil. La cuestión tenía una importancia inmediata: Nicaragua celebraría elecciones presidenciales el 25 de febrero de 1990. Ortega confiaba en la continuidad del sandinismo. Violeta Barrios de Chamorro encabezaba la Unión Nacional Opositora, una coalición de catorce partidos.

Washington temía que una eventual victoria opositora no fuera reconocida.

El pedido de Bush a Menem

Carlos Menem participaba de la cumbre cuando llevaba poco más de tres meses como presidente argentino. Su gobierno comenzaba a desarrollar una política exterior de acercamiento a Estados Unidos. La Argentina, además, contaba con antecedentes de participación en los esfuerzos de paz centroamericanos, particularmente mediante el Grupo de Apoyo a Contadora.

Menem podía conversar con Washington sin perder la posibilidad de dialogar con Managua. Durante el encuentro de San José, Bush le pidió que viajara a Nicaragua para transmitir a Ortega una preocupación concreta: obtener garantías de que respetaría el resultado electoral si triunfaba Violeta Chamorro. Menem aceptó realizar la gestión.

La fuente principal sobre aquel pedido es una declaración posterior del propio presidente argentino. El 29 de junio de 1993, durante una conferencia de prensa conjunta con Bill Clinton en la Casa Blanca, Menem explicó que Bush le había solicitado detenerse en Nicaragua para pedir a Ortega que respetara las elecciones. La declaración quedó incorporada a los documentos oficiales de la presidencia estadounidense.

Managua: la reunión del 29 de octubre

El 29 de octubre de 1989, Menem viajó a Managua.

La Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Argentina correspondiente a ese año confirma la visita y la entrevista con Daniel Ortega. El documento señala que el presidente argentino ofreció sus buenos oficios para evitar una intensificación del conflicto armado. También registra el reconocimiento de aquella gestión por parte de los gobiernos de Nicaragua y Estados Unidos.

La prensa internacional informó sobre el encuentro. Un despacho de Associated Press, publicado el 1 de noviembre de 1989, señaló que la reunión había durado aproximadamente 90 minutos. Presentó la visita como una gestión de buena voluntad destinada a contribuir a la pacificación regional. La agencia indicó que la escala se produjo a solicitud de Ortega. Esa referencia debe distinguirse del pedido de Bush que Menem describió posteriormente: ambas gestiones pudieron concurrir, aunque la documentación disponible no permite reconstruir por completo su coordinación.

Años después, Menem me contó personalmente cómo había transcurrido aquella conversación. Ortega estaba convencido de que ganaría las elecciones. No parecía dispuesto a contemplar una victoria de Chamorro. Menem le transmitió la preocupación de Bush y le preguntó qué haría si perdía. Ortega respondía que el sandinismo ganaría. Menem insistía. No necesitaba un pronóstico electoral, sino una definición sobre el respeto a la voluntad popular. Según me relató, la conversación fue difícil. Ortega evitaba considerar la posibilidad de entregar el gobierno.

Finalmente, Menem decidió despedirse. Antes de abandonar el encuentro hizo un último intento. Debía regresar con una respuesta para Bush. Fue entonces cuando Ortega aceptó comprometerse a respetar una eventual victoria de Chamorro. Menem me contó que posteriormente transmitió a Bush el resultado de su gestión.

La duración de la conversación aparece de manera diferente en las fuentes: Associated Press informó aproximadamente 90 minutos en 1989; Menem habló de más de dos horas en su declaración oficial de 1993.

Carlos Menem y George H. W. Bush, Argentina, Estados Unidos, presidentes
Carlos Menem y George H. W. Bush, Argentina, Estados Unidos, presidentes

La confirmación ante Bill Clinton

El 29 de junio de 1993, Carlos Menem fue recibido por Bill Clinton en la Casa Blanca. Durante una conferencia de prensa, un periodista preguntó si el mandatario argentino estaría dispuesto a intervenir en una negociación entre Estados Unidos y Cuba

Menem respondió recordando su gestión en Nicaragua. Explicó que Bush le había pedido viajar a Managua para obtener garantías sobre las elecciones. Recordó la confianza de Ortega en su propia victoria y la prolongada conversación que mantuvieron.

La transcripción oficial estadounidense registra la respuesta que Menem atribuyó al mandatario nicaragüense: «If Mrs. Violeta Chamorro wins the elections, I will give her the government.» Si la señora Violeta Chamorro gana las elecciones, le entregaré el gobierno. La declaración fue publicada en el Weekly Compilation of Presidential Documents, volumen 29, número 26, del 5 de julio de 1993. Es una fuente primaria de singular importancia. Confirma que Menem explicó públicamente la solicitud de Bush, el viaje a Managua y el compromiso que afirmó haber obtenido de Ortega. No constituye una transcripción independiente de la reunión privada, pero documenta la versión presidencial de los acontecimientos.

El mensaje a Violeta Chamorro

Menem me relató otro episodio, ocurrido pocos días antes de las elecciones de febrero de 1990. Según su recuerdo, Violeta Chamorro se encontraba en Washington. Había viajado para acompañar a su yerno, que trabajaba en el Banco Interamericano de Desarrollo. El presidente argentino supo de su presencia en Estados Unidos y, a través de una persona de su confianza, le hizo llegar un mensaje para que regresara a Managua.

Chamorro no estaba convencida de que pudiera derrotar a Ortega. Su preocupación era mayor: aun si ganaba, dudaba de que la conducción sandinista reconociera el resultado y entregara el poder. La desconfianza reflejaba las condiciones políticas de Nicaragua. El sandinismo controlaba el gobierno, las fuerzas armadas y buena parte de las estructuras estatales. Menem conocía aquella preocupación. Meses antes había viajado a Managua para obtener de Ortega un compromiso sobre la aceptación de una eventual derrota.

El episodio del mensaje a Chamorro procede del testimonio personal que Menem me transmitió. La estadía en Washington, el motivo familiar del viaje y la identidad del intermediario requieren todavía corroboración documental independiente.

Felipe Noguera y la encuesta argentina que anticipó la derrota sandinista

La mayoría de las encuestas difundidas antes de las elecciones pronosticaba una victoria de Daniel Ortega. Pero una consultora argentina había llegado a una conclusión diferente. Mora y Araujo, Noguera y Asociados, entre cuyos responsables se encontraba Felipe Noguera, anticipó el triunfo de Violeta Chamorro.

Tres días antes de los comicios, la firma difundió una investigación realizada sobre 1.118 entrevistados. El estudio registraba un 47,9 % de intención de voto para Chamorro y un 33,5 % para Ortega. Excluidos los indecisos, proyectaba un 53,7 % para la candidata opositora y un 37,7 % para el presidente sandinista. El pronóstico contrastaba con varias encuestas estadounidenses que anticipaban la continuidad del gobierno.

El periodista José Comas reconstruyó aquel episodio en El País, el 28 de febrero de 1990. Noguera explicó que la selección y capacitación de los encuestadores había sido fundamental para reducir los sesgos políticos. La consultora argentina no fue la única que anticipó el resultado. También acertaron empresas de Costa Rica y Venezuela. Pero su medición estuvo entre las más precisas de aquella elección.

El 25 de febrero: la derrota del sandinismo

El 25 de febrero de 1990, Nicaragua celebró sus elecciones presidenciales.

Violeta Barrios de Chamorro representaba a la Unión Nacional Opositora, una coalición de fuerzas políticas que buscaba poner fin al gobierno sandinista. Era la viuda de Pedro Joaquín Chamorro, director del diario La Prensa, asesinado en 1978 durante la dictadura de Anastasio Somoza. Había acompañado inicialmente la revolución de 1979, pero posteriormente se distanció del sandinismo. Su campaña estuvo centrada en la reconciliación, el fin de la guerra y la recuperación económica.

La participación electoral fue elevada. Observadores de Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y organizaciones internacionales supervisaron los comicios. El resultado sorprendió a buena parte del mundo político. Violeta Chamorro obtuvo el 54,7 % de los votos. Daniel Ortega recibió el 40,8 %. El sandinismo había perdido la presidencia.

La derrota no se limitó al Poder Ejecutivo. La Unión Nacional Opositora obtuvo también 51 de los 92 escaños de la Asamblea Nacional, frente a 39 del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Los resultados expresaban el agotamiento de una sociedad atravesada por la guerra, la crisis económica y la confrontación política.

La madrugada posterior a las elecciones estuvo marcada por la incertidumbre. El expresidente estadounidense Jimmy Carter, presente como observador internacional, participó en las conversaciones destinadas a facilitar el reconocimiento del resultado. Finalmente, Ortega aceptó su derrota.

La transición requirió negociaciones sobre las fuerzas armadas, la seguridad y la situación de los combatientes. El 25 de abril de 1990, Violeta Chamorro asumió la presidencia. El sandinismo había entregado el gobierno después de una derrota electoral.

George Bush y Carlos Saúl Menem. Foto: Archivo Histórico RTA.

Una misión argentina en el final de la Guerra Fría

La derrota del sandinismo fue consecuencia de una decisión de los ciudadanos nicaragüenses. La transición posterior dependió de múltiples actores nacionales e internacionales.

No sería riguroso atribuir aquel desenlace a una sola conversación, pero la gestión de Menem forma parte de esa historia. Los documentos oficiales permiten establecer una secuencia: Bush y Ortega hablaron sobre elecciones libres y democracia en San José, el 27 de octubre de 1989. Menem declaró posteriormente que Bush le pidió viajar a Managua para obtener garantías electorales. La Cancillería argentina confirma que realizó aquella visita el 29 de octubre. Associated Press informó contemporáneamente sobre su encuentro con Ortega. Y en junio de 1993, ante Bill Clinton, Menem explicó que había obtenido el compromiso de respetar una eventual victoria de Violeta Chamorro. A esos documentos se suma el testimonio personal que me transmitió sobre la tensión de la reunión y el mensaje enviado a la candidata opositora antes de los comicios.

La historia permite recuperar una dimensión de la política exterior argentina: su participación en los esfuerzos diplomáticos de pacificación de Centroamérica. Menem no viajó a Managua para pedir que ganara Chamorro. Viajó, según su propia declaración, para conseguir que Ortega aceptara la posibilidad de perder. Ortega estaba convencido de que ganaría. Chamorro, según el recuerdo de Menem, dudaba de su victoria. Una encuesta argentina anticipó la derrota sandinista. Y cuando los nicaragüenses votaron, el gobierno terminó reconociendo el resultado.

La misión no explica por sí sola aquella transición, pero forma parte de los esfuerzos diplomáticos que acompañaron el final de una década de guerra. En 1990, Nicaragua demostró que una elección podía abrir el camino hacia la alternancia incluso en una sociedad profundamente dividida. La derrota del sandinismo no fue solamente un cambio de gobierno. Fue también la prueba de que el poder podía transferirse por decisión de las urnas y no por el resultado de una guerra. Argentina había cumplido un rol trascendente a pedido del presidente de Estados Unidos.

Este artículo se elaboró a raíz de la nota de opinión de Germán Luis Kammerath publicada en Reporte Asia.

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