
La Escuela Primaria N.º 12 de Mar Chiquita se convirtió en un modelo de educación sustentable. El establecimiento cuenta con paneles fotovoltaicos que redujeron a cero el costo de la energía y un diseño capaz de mantener la temperatura interior entre los 18 y los 25 grados durante gran parte del año.
Se trata de una institución que funciona de manera integral bajo criterios de sustentabilidad. Además de utilizar energías renovables, los alumnos y docentes obtienen alimentos de las huertas interiores y exteriores instaladas en el edificio, donde el cuidado ambiental forma parte del aprendizaje cotidiano.
Otro aspecto destacado es que la energía generada por los paneles y que no se utiliza dentro de la escuela se incorpora a la red pública. Esto ocurre principalmente durante los horarios o días sin actividad, lo que permite compartir la producción excedente con la comunidad de Mar Chiquita.

“Esta escuela es superadora. Es superadora porque acá nuestros estudiantes tienen mucha referencia de lo que es el cuidado del medio ambiente. Es una escuela que multiplica”, aseguró una de las docentes de la Escuela Primaria N.º 12.
“Es una escuela con gran compromiso con lo que son las familias y la comunidad. Pero lo más lindo es que nuestros alumnos y alumnas están involucrados con el medio ambiente y lo hacen de forma natural”, agregó.
Cómo funciona la escuela sustentable de Mar Chiquita
“En el techo de la escuela tenemos una línea de 18 paneles solares que cuentan con cuatro baterías de reserva. Esto nos permite tener constantemente abastecimiento de energía fotovoltaica y también reservar para los días que, por ejemplo, como hoy está nublado y los paneles no hacen su carga”, explicó la docente.
“De esa manera, aseguramos que todo el tiempo tengamos energía disponible”, completó. Las baterías permiten almacenar parte de la electricidad producida durante las jornadas soleadas para utilizarla cuando disminuye la generación o las condiciones climáticas no resultan favorables.

Gracias a las características de su construcción, la institución mantiene una temperatura interior que oscila entre los 18 y los 25 grados durante todo el año, sin necesidad de utilizar estufas, ventiladores ni equipos de aire acondicionado. El diseño busca así reducir el consumo energético sin afectar la comodidad dentro de las aulas.
El sistema de ventilación es otro de los elementos más innovadores. La escuela cuenta con tubos de aproximadamente nueve metros que conectan los salones con la parte posterior del establecimiento mediante un recorrido subterráneo.
Estas estructuras ayudan a regular la temperatura y renovar el aire de los ambientes. Cuando es necesario conservar el calor, las compuertas permanecen cerradas. En cambio, cuando las aulas necesitan refrescarse, basta con abrirlas para favorecer la circulación natural del aire.























