Se construyó sobre un glaciar en 2020: el embalse europeo que está a punto de colapsar y enciende las alarmas

La infraestructura fue levantada en 2020 para abastecer de nieve artificial a una de las estaciones de esquí más exclusivas de Europa. Sin embargo, el deshielo acelerado del permafrost encendió las alarmas y obligó a las autoridades a tomar medidas de emergencia.

El embalse de La Loze fue construido en 2020 para garantizar nieve artificial en una de las pistas más importantes de Courchevel.
El embalse de La Loze fue construido en 2020 para garantizar nieve artificial en una de las pistas más importantes de Courchevel. Foto: Expedia.
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La creciente incidencia del cambio climático sobre las regiones montañosas volvió a quedar en evidencia en los Alpes franceses. Un enorme embalse construido en 2020 sobre un glaciar rocoso en la reconocida estación de esquí de Courchevel presenta un deterioro progresivo que genera preocupación entre expertos y autoridades.

Los estudios técnicos indican que la estructura se encuentra asentada sobre un terreno que pierde estabilidad a medida que el hielo subterráneo se derrite, un fenómeno que podría comprometer la seguridad de toda la obra.

Los estudios detectaron que la estructura se asienta sobre un glaciar rocoso afectado por el deshielo acelerado del permafrost. Foto: Expedia.

La situación adquirió relevancia luego de que diversos informes alertaran sobre el desplazamiento constante del terreno y el riesgo potencial que representaría una eventual rotura del dique para las poblaciones ubicadas aguas abajo. Mientras continúan las investigaciones, las autoridades francesas implementaron medidas preventivas para reducir el peligro.

Cómo es el gigantesco embalse construido en 2020 sobre un glaciar que ahora está a punto de colapsar

El embalse de La Loze fue inaugurado en 2020 a una altitud de 2.270 metros, en el corazón de la estación de esquí de Courchevel, una de las más prestigiosas de Francia. La obra demandó una inversión cercana a los 5,7 millones de euros y fue diseñada para almacenar hasta 170.000 metros cúbicos de agua.

Su principal objetivo era garantizar la producción de nieve artificial en la pista Eclipse, un trazado de más de tres kilómetros que tuvo un papel destacado durante los Campeonatos del Mundo de Esquí Alpino de 2023 y que forma parte de la infraestructura prevista para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030.

La obra demandó una inversión de 5,7 millones de euros y forma parte de la infraestructura vinculada a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030. Foto: Ski Planet.

Sin embargo, poco tiempo después de su puesta en funcionamiento comenzaron a detectarse anomalías. Los responsables del proyecto observaron los primeros movimientos del terreno apenas se completó el llenado del embalse. Lo que inicialmente parecía un asentamiento normal terminó revelando un problema mucho más complejo.

Una evaluación posterior realizada por especialistas concluyó que la presa se había construido sobre un glaciar rocoso que aún conservaba importantes cantidades de hielo en profundidad. La masa de agua almacenada habría actuado como una fuente de calor que aceleró el deshielo del permafrost, debilitando progresivamente la base sobre la que se sostiene la estructura.

Los informes indican que el terreno registra desplazamientos cercanos a los 15 centímetros por año y que la deformación acumulada desde la inauguración ya supera varias decenas de centímetros, una situación que mantiene bajo vigilancia permanente a los técnicos.

Deshielo en la Antártida. Foto: Reuters.
Expertos monitorean de manera permanente los movimientos del terreno ante el riesgo de que el dique continúe desplazándose. Foto: Reuters.

Embalse de Courchevel: qué motivó a construirlo sobre un glaciar

La construcción del embalse respondió a una necesidad estratégica para Courchevel. La estación de esquí buscaba asegurar condiciones óptimas de nieve durante toda la temporada invernal, incluso en años con escasas precipitaciones naturales.

El turismo de alta gama representa uno de los principales motores económicos de la región y la disponibilidad de nieve artificial se convirtió en una herramienta clave para mantener la competitividad frente a otros complejos europeos. Además, las autoridades locales y los operadores turísticos tenían compromisos vinculados a importantes eventos deportivos internacionales, entre ellos los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030.

No obstante, las auditorías geológicas realizadas tras la aparición de los problemas señalaron que los riesgos asociados al cambio climático y al deterioro del permafrost habrían sido subestimados durante la planificación de la obra.

Las autoridades francesas redujeron en un 85% el volumen de agua almacenada para disminuir el peligro de una eventual rotura. Foto: Courchevel Tourisme.

La controversia escaló hasta el ámbito judicial. La asociación anticorrupción AC!! presentó una denuncia ante la fiscalía de Annecy para determinar si existieron irregularidades en los estudios ambientales previos. La investigación busca establecer si la presencia de permafrost inestable fue correctamente identificada y reflejada en la documentación técnica utilizada para aprobar el proyecto.

Qué sucedería si el embalse de Courchevel colapsara y qué medidas se tomaron hasta el momento

Los escenarios analizados por los especialistas contemplan consecuencias potencialmente graves en caso de una falla estructural completa. Un informe técnico advirtió que la ruptura del dique podría liberar de manera repentina los 170.000 metros cúbicos de agua almacenados junto con grandes cantidades de sedimentos y lodo.

La masa de agua descendería rápidamente por la montaña y alcanzaría en pocos minutos la localidad turística de La Tania, ubicada valle abajo. El corto tiempo de reacción complicaría cualquier operativo de evacuación masiva, especialmente durante la temporada alta de turismo.

La localidad alpina de La Tania es considerada la zona más vulnerable en caso de que el embalse colapse. Foto: Freepik.

Ante este panorama, las autoridades de la región de Saboya decidieron actuar de manera preventiva. El volumen de agua almacenado fue reducido drásticamente hasta quedar en aproximadamente 25.000 metros cúbicos, lo que representa una disminución cercana al 85% de su capacidad original.

Además, se instalaron sensores geotécnicos que monitorean las 24 horas la evolución del terreno y los movimientos del dique. Estos dispositivos permiten detectar cualquier cambio significativo y emitir alertas tempranas en caso de que la situación empeore.

Pese a los riesgos detectados, el proyecto no fue abandonado. Los responsables prevén realizar nuevas perforaciones geológicas y estudios técnicos para evaluar el estado del subsuelo. También se analiza la construcción de estructuras temporales de refuerzo y una reconstrucción integral prevista para 2027, que buscaría restablecer la capacidad original del embalse y garantizar su estabilidad a largo plazo.

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