
El potus es una de las plantas de interior favoritas para decorar la casa porque se adapta con facilidad a distintos ambientes y no requiere cuidados demasiado complejos. Sin embargo, sus hojas pueden comenzar a ponerse amarillas cuando existe algún problema con el riego, la iluminación, el drenaje o las condiciones del ambiente.
Antes de intentar recuperar la planta, es importante observar dónde aparecen las hojas amarillas y revisar sus condiciones de cultivo. En algunos casos, se trata simplemente de una señal de que necesita un cambio en sus cuidados.
Por qué las hojas del potus se ponen amarillas
Una de las causas más frecuentes es el exceso de agua. El potus necesita humedad, pero sus raíces no deben permanecer constantemente empapadas. Cuando el sustrato queda mojado durante demasiado tiempo, las raíces pueden comenzar a deteriorarse y la planta puede manifestarlo mediante hojas amarillas.

La falta de luz también puede afectar al potus. Aunque es una especie que tolera ambientes luminosos y lugares con luz indirecta, necesita suficiente iluminación para mantener un crecimiento saludable.
Otro factor a revisar es el drenaje. Si la maceta no tiene agujeros en la base o el sustrato retiene demasiada agua, aumenta el riesgo de que las raíces permanezcan húmedas durante mucho tiempo.
Cómo recuperar el potus
- Revisar la maceta y el drenaje: La maceta debe contar con agujeros en la parte inferior para permitir que el exceso de agua salga después del riego. Si el recipiente no tiene drenaje, conviene trasladar el potus a una maceta adecuada. También es importante evitar que quede agua acumulada permanentemente en el plato que se encuentra debajo.
- Buscar un lugar con buena iluminación: Lo ideal es ubicarlo en un sector luminoso, preferentemente cerca de una ventana, pero protegido de una exposición solar intensa y directa durante muchas horas.
- Retirar las hojas que estén muy deterioradas: Si algunas hojas ya están completamente amarillas, secas o dañadas, se pueden retirar con una tijera limpia y bien afilada. No es necesario quitar todas las hojas que tengan una pequeña zona amarilla. Si todavía conservan buena parte de su color verde, pueden mantenerse mientras se corrigen las condiciones de cultivo.
Qué hacer después de solucionar el problema
Una vez identificado el motivo de las hojas amarillas, lo más importante es mantener condiciones estables.
El potus no necesita ser regado constantemente. Antes de agregar agua, conviene comprobar la humedad del sustrato. Cuando sea necesario regar, hay que hacerlo de manera abundante hasta que parte del agua salga por los agujeros de drenaje y luego dejar escurrir el excedente.
También hay que evitar cambiar constantemente la ubicación de la planta. Una vez encontrado un espacio con buena luz y condiciones adecuadas, es preferible mantenerlo allí y observar su evolución.



















