
Plantar una planta de tomate en casa puede ser posible y no requiere mucho espacio. Solamente necesitamos conseguir un ejemplar fuerte y capaz de soportar una buena producción. Sin embargo, hay algunos tips que son infalibles para poder obtener un buen fruto y seguir cosechando en nuestro jardín.
El trasplante, el desarrollo de las raíces, la protección frente a las bajas temperaturas y la forma de guiar las ramas son algunos de los aspectos que pueden marcar la diferencia entre un tomate fresco y un fruto que no puede comerse. En este sentido, Martín, biólogo especializado en botánica, creador del canal de Youtube Miradas Biológicas, comparte varias técnicas para fortalecer las tomateras.

La importancia del desarrollo de raíces, según un experto en botánica
Uno de los principales consejos dados por el especialista está relacionado con una parte de la planta que muchas veces no se tiene en cuenta: las raíces. Según explica Martín, es importante desarrollar un sistema radicular amplio para que la planta de tomate tenga estructura suficiente como para sostener su crecimiento y producción. “Para que las tomateras crezcan fuertes y produzcan más tomates, hay que generar una mayor cantidad de raíces”, explica el biólogo.
Para conseguirlo, propone aprovechar el momento del trasplante y enterrar una parte del tallo. Antes de hacerlo, es necesario retirar las hojas y los brotes de la zona que quedará bajo tierra. Cuando la planta todavía es pequeña, recomienda preparar un agujero de aproximadamente 15 a 20 centímetros de profundidad y dejar unos 10 centímetros del tallo enterrados. De acuerdo con su explicación, esa parte del tallo puede desarrollar nuevas raíces.
Si la tomatera ya creció más, el procedimiento puede adaptarse. Martín plantea aprovechar entre 20 y 30 centímetros de la rama principal y realizar una zanja horizontal de unos 10 centímetros de profundidad. La planta se coloca de manera inclinada u horizontal, dejando una parte de la rama fuera de la tierra.

“Lo que estamos buscando es generar mayor cantidad de raíces para que las plantas de tomate produzcan mucho más”, señala el experto en huertas. Además, indica que antes del trasplante se recomienda incorporar una pequeña cantidad de compost en la zona donde se colocará la planta.
Los 6 tips clave para que tus plantas de tomate desarrollen mejores raíces y crezcan sanas
Además de la técnica para favorecer el crecimiento de raíces, el especialista brinda otros consejos para acompañar el desarrollo de las tomateras durante sus primeras etapas:
1. Separar las plántulas: cuando varias plantas nacen demasiado juntas, conviene separarlas y colocarlas en macetas individuales. Así cada ejemplar dispone de espacio propio para continuar desarrollando sus raíces.
2. Aprovechar el trasplante: si las temperaturas todavía son demasiado bajas para llevar las plantas al huerto, se puede esperar y aprovechar ese período para realizar un nuevo trasplante y favorecer el desarrollo de raíces.
3. Proteger las plantas jóvenes del frío: durante las noches frías, Martín propone utilizar una botella de plástico como protección temporal. Se coloca sobre la planta y, si las temperaturas continúan bajas durante el día, se puede retirar la tapa para mejorar la ventilación.

4. Retirar las primeras flores: si una tomatera todavía es pequeña y comienza a florecer, el biólogo recomienda quitar esas primeras flores para que la planta concentre su energía en crecer. “Si las plantas todavía son muy pequeñas y empiezan a florecer, conviene cortarles todas las flores para que ahora usen toda esa energía en formar nuevas ramas y mucha mayor cantidad de hojas”, señala Martín.
5. Dejar crecer temporalmente algunos brotes inferiores: después del trasplante, aconseja permitir durante un tiempo el crecimiento de las ramas laterales que aparecen en la parte baja. Según explica, esto puede ayudar a que la planta genere más raíces para sostener esas nuevas ramas. Luego de aproximadamente una semana y media o dos semanas, recomienda retirarlas.
6. Utilizar tutores para guiar las ramas: cuando la tomatera crece, colocar tutores permite sostener sus ramas y el peso de los frutos. Además, separar las ramas principales puede ayudar a mantener una estructura más abierta y facilitar el acceso de los polinizadores a las flores.
Con estas técnicas, el cultivo de tomates puede comenzar incluso en espacios reducidos. La clave está en prestar atención a las primeras etapas de crecimiento y, especialmente, en no descuidar el desarrollo de las raíces, que será fundamental para acompañar el crecimiento posterior de la planta.



















