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VIDEO: después de 62 años “perdido”, reapareció un extraño animal que la ciencia no veía desde 1961

La equidna de hocico largo de Attenborough no había sido documentada científicamente desde 1961 y llegó a ser considerada una especie perdida. Cámaras trampa y el conocimiento de comunidades indígenas permitieron confirmar que todavía sobrevive en las montañas Cíclopes de Indonesia.

La equidna de Attenborough fue registrada en las montañas Cíclopes, en Indonesia, después de 62 años sin registros científicos.
La equidna de Attenborough fue registrada en las montañas Cíclopes, en Indonesia, después de 62 años sin registros científicos. Foto: Expedition Cyclops 2023.
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Durante décadas, la equidna de hocico largo de Attenborough fue uno de los grandes misterios de la fauna de Nueva Guinea. La especie no había sido documentada científicamente desde 1961 y llegó a ser considerada una de las llamadas “especies perdidas”. Ahora, investigadores lograron confirmar que todavía sobrevive en las montañas Cíclopes, en Indonesia.

El hallazgo fue posible gracias a una combinación poco habitual: cámaras trampa instaladas en una región selvática de difícil acceso y el conocimiento transmitido durante generaciones por las comunidades indígenas que habitan la zona.

Primera evidencia fotográfica de la supervivencia de la equidna de hocico largo de Attenborough, captada mediante una cámara trampa en las montañas Cíclopes, Indonesia.
Primera evidencia fotográfica de la supervivencia de la equidna de hocico largo de Attenborough, captada mediante una cámara trampa en las montañas Cíclopes, Indonesia. Video: Expedition Cyclops 2023.

La investigación, publicada en 2025 en la revista científica npj Biodiversity, aportó la primera evidencia fotográfica científica de la supervivencia de Zaglossus attenboroughi, conocida como equidna de hocico largo de Attenborough.

Una especie registrada por última vez en 1961

La historia de este extraño mamífero comenzó mucho antes de su reciente redescubrimiento. El único ejemplar utilizado originalmente para describir la especie fue recolectado en 1961 en las montañas Cíclopes, en la actual provincia indonesia de Papúa.

Sin embargo, la especie recién fue descrita formalmente como nueva para la ciencia en 1998 y recibió el nombre de Zaglossus attenboroughi, en honor al naturalista británico David Attenborough.

Desde entonces, no existían registros científicos modernos que permitieran demostrar que estos animales seguían vivos. Esa ausencia durante décadas hizo que la equidna ingresara en la categoría de las llamadas “especies perdidas”: animales que permanecen sin evidencia genética, fotográfica o sonora durante largos períodos y cuya supervivencia comienza a generar dudas. Pero la falta de fotografías no significaba necesariamente que hubiera desaparecido.

La equidna de Attenborough volvió a aparecer después de 62 años.
La especie, considerada perdida durante décadas, volvió a aparecer en uno de los lugares más remotos de Indonesia. Foto: Expedition Cyclops 2023.

El extraño animal que solo aparece en una parte del mundo

La equidna de Attenborough pertenece a un grupo extraordinario de mamíferos: los monotremas, los únicos mamíferos actuales que ponen huevos.

En la actualidad existen cinco especies modernas de monotremas: el ornitorrinco y cuatro equidnas. Las tres especies de equidnas de hocico largo pertenecen al género Zaglossus y viven en Nueva Guinea.

La de Attenborough es particularmente enigmática. Es una especie de tamaño relativamente pequeño dentro de su género, con un hocico alargado y cinco garras en las patas delanteras, características que ayudaron a los investigadores a identificar los ejemplares registrados por las cámaras.

Además, está catalogada como “En Peligro Crítico” y actualmente se cree que su distribución conocida está restringida a las montañas Cíclopes.

Las pistas que mantuvieron viva la esperanza

Aunque durante años no hubo fotografías, sí aparecieron indicios de que la especie podía continuar existiendo. En 2007, investigadores encontraron en las montañas Cíclopes unas marcas conocidas como “nose pokes”: pequeños agujeros o señales producidos por las equidnas cuando excavan en busca de invertebrados bajo tierra.

La equidna de Attenborough volvió a aparecer después de 62 años.
Las cámaras trampa lograron captar al extraño mamífero que la ciencia no había vuelto a documentar desde 1961. Foto: Expedition Cyclops 2023.

A esto se sumaron los testimonios de habitantes de las comunidades indígenas de la región, que aseguraban haber visto estos animales durante las décadas posteriores a 1961.

Entre 2017 y 2018, investigadores realizaron relevamientos que incorporaron ese conocimiento local y registraron numerosos reportes de avistamientos. Los resultados indicaban que la especie probablemente continuaba presente en las montañas, pero el desafío era conseguir una prueba científica.

El momento en que las cámaras captaron a la equidna

Los investigadores instalaron cámaras trampa en diferentes sectores de las montañas Cíclopes durante 2022 y 2023. La primera campaña no consiguió fotografías de la especie. Pero al año siguiente ocurrió lo que durante décadas parecía imposible.

Las cámaras obtuvieron 110 fotografías de equidnas en 26 eventos independientes de captura, registradas por seis cámaras diferentes. Además, se consiguieron 15 videos.

Las imágenes permitieron observar características físicas compatibles con Zaglossus attenboroughi, entre ellas las cinco garras en las patas delanteras. Pero hubo otro detalle todavía más importante: algunas imágenes muestran a un ejemplar siguiendo de cerca a otro, un comportamiento compatible con el cortejo.

Para los investigadores, esto representa una señal alentadora porque podría indicar que la especie no solo sobrevive, sino que también se reproduce.

La equidna de Attenborough volvió a aparecer después de 62 años.
El animal fue fotografiado y filmado durante una expedición científica en las montañas Cíclopes. Foto: Expedition Cyclops 2023.

El conocimiento indígena fue clave para encontrarla

Uno de los aspectos más llamativos del descubrimiento no está solamente en las fotografías, sino en cómo los científicos consiguieron obtenerlas. Las comunidades indígenas de las montañas Cíclopes ayudaron a los investigadores a identificar lugares donde podía encontrarse la especie, reconocer sus rastros y determinar dónde instalar las cámaras.

El estudio destaca que este conocimiento no funcionó simplemente como una fuente secundaria de información: fue fundamental para orientar la investigación científica.

Los habitantes de Yongsu Sapari y Yongsu Dosoyo incluso tienen un nombre propio para la especie en su idioma local: payangko. Los investigadores consideran que la colaboración entre conocimiento indígena y tecnología científica puede ser especialmente importante en regiones poco exploradas y con especies difíciles de detectar.

Una especie que todavía está en peligro

El redescubrimiento no significa que la equidna de Attenborough esté fuera de peligro. De hecho, los científicos todavía desconocen cuántos ejemplares existen en las montañas Cíclopes. Las fotografías no permiten identificar individualmente a los animales, por lo que no fue posible calcular el tamaño de la población.

Tampoco se conocen con precisión cuáles son las principales amenazas que enfrenta actualmente la especie. Por eso, los investigadores consideran prioritario realizar nuevos estudios para determinar su distribución, población y estado de conservación.

La equidna de Attenborough volvió a aparecer después de 62 años.
La especie, considerada perdida durante décadas, volvió a aparecer en uno de los lugares más remotos de Indonesia. Foto: Expedition Cyclops 2023.

Hay además una señal preocupante. Los científicos encontraron restos subfósiles compatibles con esta especie en las montañas Oenake, en Papúa Nueva Guinea, unos 80 kilómetros al este de los Cíclopes. Sin embargo, no existen registros modernos que demuestren que la equidna continúe allí.

No estaba desaparecido, estaba de “parranda”: el animal que volvió de las sombras

El caso de la equidna de Attenborough muestra que una especie puede permanecer oculta durante décadas sin que eso necesariamente signifique que desapareció.

Después de 62 años sin evidencia científica moderna, las cámaras trampa permitieron demostrar que este extraño mamífero continúa sobreviviendo en los bosques de las montañas Cíclopes.

La equidna de Attenborough volvió a aparecer después de 62 años.
Las imágenes obtenidas durante la expedición aportaron nuevas evidencias sobre la supervivencia de esta especie en peligro crítico. Foto: Expedition Cyclops 2023.

El hallazgo también dejó una conclusión que va más allá de la propia especie: para encontrar animales que parecían perdidos, la ciencia puede necesitar tanto tecnología de última generación como el conocimiento de quienes conocen esos territorios desde hace generaciones.

Ahora, el desafío es todavía mayor: descubrir cuántas equidnas de Attenborough quedan y conseguir que el animal que volvió a aparecer después de seis décadas no vuelva a desaparecer.

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