
Una botella de gaseosa vacía puede parecer un residuo sin demasiado valor. Sin embargo, para Francisco Martinenghi, un emprendedor argentino de 34 años, se convirtió en el punto de partida de una idea que combina reciclaje, tecnología y creatividad.
Desde su casa en Neuquén, el diseñador gráfico logró transformar el plástico de una botella de 2,25 litros en 11,5 metros de filamento para impresoras 3D, una cantidad que, según explicó, puede utilizarse durante seis o siete horas de impresión.
El proyecto, llamado Punto Verde Gráfico, nació de una preocupación que lo acompañaba desde hacía años: la enorme cantidad de residuos generados por la industria gráfica.
Lo que comenzó con pruebas caseras y modificaciones en una impresora 3D terminó convirtiéndose en un emprendimiento que busca demostrar que los desechos pueden tener una segunda vida.
De diseñador gráfico a emprendedor: cómo nació la idea de reciclar botellas de plástico
Durante más de siete años, Martinenghi trabajó en diferentes actividades vinculadas con el diseño gráfico, desde la elaboración de tarjetas personales hasta la producción de cartelería, impresiones textiles y materiales publicitarios.
Esa experiencia le permitió conocer de cerca la cantidad de vinilos, plásticos y otros insumos que se descartaban después de cada trabajo. En una entrevista publicada por Neuquén Informa, el emprendedor recordó que comenzó a preguntarse por qué tantos materiales todavía aprovechables terminaban en la basura.

La inquietud lo llevó a investigar alternativas de reutilización. Sin maquinaria industrial ni grandes inversiones, empezó a experimentar desde su vivienda y adaptó una impresora 3D para trabajar con materiales recuperados.
En otra entrevista, relató que una situación cotidiana terminó de despertar su curiosidad: después de comprar una gaseosa, observó la botella, la tapa y la bolsa que la contenía, y comenzó a imaginar nuevos usos para cada elemento. Así fue tomando forma Punto Verde Gráfico, una iniciativa orientada a transformar residuos en productos útiles.
Cómo convierte una botella de 2,25 litros en 11,5 metros de filamento para impresoras 3D
El procedimiento consiste en recuperar el plástico de las botellas, cortarlo en tiras y procesarlo mediante un sistema de extrusión para obtener filamento, el material que utilizan determinadas impresoras 3D para fabricar objetos.

El resultado depende de las características del envase y del proceso utilizado. Según explicó Martinenghi, una botella de gaseosa de 2,25 litros puede proporcionarle 11,5 metros de filamento, suficientes para mantener una impresora funcionando durante aproximadamente seis o siete horas.
Otra particularidad es que el material conserva el color original del envase, por lo que no necesita incorporar tinturas para obtener ese tono.
El emprendedor también contó que llegó a fabricar dos marcos de anteojos y otros productos utilizando el filamento recuperado de una botella de gaseosa. De esta forma, se evidencia que el procedimiento no solo permite aprovechar parte del plástico descartado, sino también reducir la necesidad de comprar materia prima nueva para determinadas piezas.
De marcos de anteojos a objetos reciclados: qué fabrica con los residuos
Las botellas no son los únicos materiales que Martinenghi busca recuperar. Su emprendimiento también experimenta con tapitas, bolsas, lonas publicitarias, restos de vinilo y determinados componentes electrónicos.

Por ejemplo, las tapas pueden transformarse en placas plásticas mediante calor, mientras que algunas bolsas permiten elaborar láminas flexibles que sirven para fabricar accesorios.
Entre los productos que desarrolló se encuentran marcos de anteojos, carteles, juegos didácticos y prototipos realizados con materiales reutilizados.
Según contó a Cambian el Mundo, uno de sus trabajos estuvo vinculado con una campaña oftalmológica solidaria, para la cual comenzó a desarrollar marcos de anteojos reciclados. La iniciativa todavía atravesaba una etapa de perfeccionamiento, pero le permitió comprobar que los residuos podían convertirse en objetos con una utilidad concreta.
El apoyo económico que recibió para ampliar su emprendimiento sustentable
El crecimiento de Punto Verde Gráfico también despertó el interés de un programa provincial destinado a impulsar proyectos con impacto económico, social y ambiental.
En 2025, el emprendimiento fue seleccionado por Impacta Neuquén, una iniciativa que reunió propuestas orientadas a desarrollar soluciones sostenibles.

De acuerdo con la información publicada por el Gobierno provincial, participaron más de 360 personas y se presentaron 97 proyectos. Finalmente, 15 emprendimientos fueron elegidos para recibir aportes de 14 millones de pesos cada uno.
Martinenghi explicó que planeaba destinar esos recursos a incorporar maquinaria, aumentar la capacidad de producción y fortalecer su marca.
Entre sus objetivos figuraban la compra de una trituradora industrial y equipos de mayor capacidad, además de la posibilidad de generar nuevos puestos de trabajo.
Su desafío es pasar de una producción artesanal a una escala mayor, sin abandonar el principio que dio origen al proyecto: aprovechar materiales que otros consideran basura.
Lo que para muchos es apenas una botella vacía, para este emprendedor neuquino puede convertirse en metros de filamento, nuevos productos y una oportunidad para impulsar el reciclaje desde la tecnología.





















