
El romero es una de las plantas aromáticas más populares para tener en casa, tanto por su perfume como por su uso en la cocina y su resistencia. Sin embargo, para lograr que crezca compacto y con más ramas, no basta con regarlo y dejarlo al sol: la poda de las puntas cumple un papel fundamental.
La técnica consiste en recortar los extremos de los tallos cuando empiezan a alargarse demasiado. Así, se controla el crecimiento vertical y se estimula una estructura más ramificada, siempre que la planta reciba la luz, el agua y el sustrato adecuados.
Por qué la poda es fundamental para el romero
El romero es una especie de origen mediterráneo que necesita mucha luz y un suelo bien drenado. Según la especialista en jardinería Alexandra Manterola, uno de los errores más comunes es tratarlo como planta de interior: “El romero no es una planta de interior y necesita recibir mínimo 4 a 6 horas de sol directo al día”.

Cuando los tallos crecen demasiado y quedan separados, una poda ligera ayuda a mantener la forma de la planta. El objetivo es retirar las puntas que sobresalen y favorecer un desarrollo más equilibrado de los brotes.
No es necesario cortar grandes porciones de una sola vez. Lo ideal es hacer recortes moderados, usar tijeras limpias y evitar llegar a las partes más viejas y leñosas, que pueden tener dificultades para rebrotar.
Cómo podar el romero para que crezca mejor
Para mantener la planta compacta y saludable, conviene seguir estos pasos:
- Identificar los tallos más largos: son los que sobresalen y alteran la forma general.
- Recortar las puntas: cortar unos pocos centímetros por encima de una zona con hojas o brotes.
- Eliminar partes secas: aprovechar para quitar ramas dañadas o secas.
- Evitar podas excesivas: es mejor hacer pequeños recortes periódicos que quitar mucho follaje de una sola vez.
La frecuencia de la poda depende del ritmo de crecimiento y de la época del año. En los períodos de mayor actividad, puede ser necesario repetir el corte cuando los tallos vuelvan a alargarse.
Otros cuidados clave para un romero frondoso
La poda, por sí sola, no garantiza una planta tupida. La iluminación es esencial: el romero necesita varias horas de sol directo y suele crecer mejor en balcones, terrazas o patios bien iluminados.
El riego también requiere atención. Esta especie tolera mejor la sequedad que el exceso de agua, por lo que conviene dejar que la capa superficial del sustrato se seque antes de volver a regar. Es fundamental que la maceta tenga agujeros de drenaje para evitar que el agua se acumule en las raíces.
Con una buena ubicación, riegos moderados y podas ligeras, el romero puede mantenerse saludable durante años y ofrecer hojas frescas para condimentar todo tipo de comidas.



















