
Construir una vivienda propia puede representar una inversión difícil de afrontar. Sin embargo, Maxi Sánchez, un argentino especializado en bioconstrucción, asegura que es posible levantar los muros de una habitación de 24 metros cuadrados con apenas 1.000 dólares en materiales, utilizando tierra, arena, piedra y paja.
A través de un video publicado en sus redes sociales, el experto mostró los costos de una construcción realizada con cob, una técnica ancestral que utiliza materiales naturales. Según sus cálculos, realizar una estructura equivalente mediante métodos convencionales demandaría unos 6.200 dólares.
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La diferencia, cercana al 84%, llamó la atención por el ahorro que podría representar para quienes buscan alternativas a los ladrillos y al cemento. No obstante, los valores corresponden a una etapa específica de la obra y no al precio de una vivienda completamente terminada.
Cuánto cuesta construir una habitación de 24 metros cuadrados con barro
Para demostrar cuánto dinero se necesita, Sánchez tomó como ejemplo una habitación de seis metros de largo por cuatro de ancho, con paredes de 2,40 metros de altura.
La construcción se realizó mediante la técnica cob, que consiste en combinar tierra arcillosa, arena, agua y fibras vegetales para formar muros resistentes, sin recurrir a los ladrillos industriales tradicionales.

El especialista detalló los materiales utilizados para levantar los cimientos, el sobrecimiento y las paredes revocadas.
Costos de materiales para una habitación de 24 m²
- Un camión de piedra grande: US$100.
- Tres camiones de tierra arcillosa: US$250.
- Tres camiones de arena: US$300.
- Cinco rollos de fardo: US$200.
- 30 bolsas de cal: US$150.
- Costo total: US$1.000.
Con estos insumos, Sánchez explicó que pudo completar los muros de su habitación hasta los 2,40 metros de altura, incluyendo los revoques.
El cálculo no contempla la mano de obra, el techo, los pisos, las aberturas ni las instalaciones eléctricas y sanitarias. Por lo tanto, los 1.000 dólares representan el costo de los materiales para esa etapa y no el presupuesto de una casa lista para habitar.
Comparación de costos: casa de barro versus construcción convencional
Para dimensionar el ahorro, Sánchez realizó un segundo cálculo utilizando una estructura de idénticas dimensiones, pero con cimientos y sobrecimientos de hormigón y paredes de ladrillo hueco.

Según los precios que presentó, los materiales necesarios para esa alternativa serían los siguientes:
Materiales para la construcción convencional (24 m²):
- 720 ladrillos: US$600.
- Tres camiones de arena: US$300.
- 22 hierros: US$200.
- 150 bolsas de cemento: US$5.000.
- Un camión de piedra: US$100.
- Costo total: US$6.200.
Según sus estimaciones, el sistema tradicional resulta 6,2 veces más costoso en materiales para esta etapa de la obra, con una diferencia de 5.200 dólares, aunque los valores no incluyen techos, pisos, aberturas, instalaciones ni mano de obra.
Quién es Maxi Sánchez, el gerente turístico que lo dejó todo por la bioconstrucción
Detrás de estos cálculos existe una historia de transformación personal. Maximiliano Sánchez nació en Tandil y creció en una casa de barro construida por sus abuelos, rodeado de naturaleza y de una forma de vida que años después terminaría recuperando.
A los 22 años ya trabajaba como gerente y era uno de los propietarios de una empresa turística en Mar del Plata. Ganaba alrededor de 5.000 dólares mensuales, pero comenzó a cuestionarse si ese estilo de vida era realmente lo que deseaba.
Un viaje a El Bolsón lo acercó a la permacultura y marcó el inicio de una nueva etapa. A los 24 años decidió abandonar su carrera empresarial, mudarse al campo y capacitarse en técnicas de construcción natural.
Su primera vivienda fue construida con paja encofrada. Más adelante descubrió el cob, una técnica que lo fascinó por su sencillez y por la posibilidad de trabajar con materiales disponibles en el entorno.
Con el tiempo, convirtió esa pasión en una actividad laboral. Actualmente desarrolla proyectos de bioconstrucción, trabaja con un equipo que puede ampliarse según la demanda y ofrece capacitaciones presenciales y virtuales.

En Chapadmalal también impulsó La Aldea, un espacio pensado para recibir a personas interesadas en aprender a construir con tierra.
Además de enseñar, Sánchez busca derribar prejuicios sobre estas viviendas, especialmente la creencia de que el barro es un material poco resistente o destinado únicamente a construcciones precarias.
Su experiencia pretende demostrar que las técnicas ancestrales pueden ofrecer alternativas habitacionales más accesibles, siempre que se adapten a las condiciones climáticas, estructurales y normativas de cada lugar.
Para Sánchez, la bioconstrucción dejó de ser solamente una manera de levantar paredes: se convirtió en una forma de recuperar el vínculo con la naturaleza y compartir conocimientos que pueden transformar la vida de otras personas.




















