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En 2011, decidieron cerrar el hogar de 3 elefantas africanas: años después, una donación de US$1 millón cambió sus vidas

La historia de Iringa, Toka y Thika puso fin a varios años de debates y preparativos para encontrarles un lugar con mejores condiciones de vida. El presentador estadounidense Bob Barker fue muy importante para el traslado de estos ejemplares.

Las elefantas africanas Iringa, Toka y Thika.
Las elefantas africanas Iringa, Toka y Thika. Foto: Noticias Ambientales.
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En octubre de 2013, las elefantas africanas Iringa, Toka y Thika dejaron el zoológico de Toronto, Canadá, para instalarse en el santuario ARK 2000, ubicado en San Andreas, California. El traslado, que estuvo a cargo de la organización Performing Animal Welfare Society (PAWS), puso fin a varios años de debates y preparativos para encontrarles un lugar con mejores condiciones de vida.

La decisión de cerrar el sector de elefantes del zoológico había sido tomada por las autoridades municipales en 2011. A partir de entonces, comenzó a organizarse el traslado de los tres ejemplares a un espacio especializado, aunque para concretarlo fue necesario resolver cuestiones económicas, sanitarias y logísticas.

Uno de los principales inconvenientes era el costo del viaje. Para superar ese obstáculo, el presentador estadounidense Bob Barker donó cerca de un millón de dólares y respaldó la iniciativa, que buscaba ofrecerles a las elefantas un entorno más adecuado para sus necesidades.

Bob Barker, presentador histórico de TV estadounidense,
El presentador estadounidense Bob Barker donó cerca de un millón de dólares y respaldó la iniciativa de trasladarlas. Foto: redes sociales.

Un recorrido de casi cuatro días

Las tres elefantas tenían una extensa historia en el zoológico canadiense. Iringa y Toka habían llegado durante la década de 1970, mientras que Thika nació en 1980 y fue la primera elefanta africana nacida en Canadá.

Antes de emprender el viaje, los cuidadores trabajaron para acostumbrarlas a las condiciones del traslado. Finalmente, recorrieron el trayecto en camión durante casi cuatro días, acompañadas por veterinarios y personal especializado que supervisó su estado de salud.

Al llegar a California, el zoológico informó que las tres se encontraban en buenas condiciones, habían comido con regularidad y se habían mantenido tranquilas durante el recorrido. Sin embargo, todavía debían atravesar un período de adaptación a su nuevo hogar.

El santuario PAWS contaba con un terreno de aproximadamente 80 acres, donde las elefantas podrían comenzar a relacionarse progresivamente con otros ejemplares de su especie. Desde la organización explicaron que la integración podía llevar semanas o incluso meses, según las necesidades de cada animal.

Cómo beneficiaría el traslado a las elefantas

Pasar de un recinto zoológico a un santuario con mayor espacio puede mejorar el bienestar físico y emocional de los elefantes. Por sus características, necesitan recorrer grandes distancias, explorar distintos ambientes, buscar alimento y relacionarse con otros integrantes de su especie.

Contar con un terreno más amplio les permite moverse con mayor libertad y desarrollar comportamientos naturales que muchas veces se ven limitados en los espacios tradicionales de exhibición. También pueden acceder a diferentes estímulos y establecer vínculos sociales de manera gradual.

Las elefantas africanas Iringa, Toka y Thika.
Antes de emprender el viaje, los cuidadores trabajaron para acostumbrarlas a las condiciones del traslado. Foto: Noticias Ambientales.

A esto se suma la posibilidad de recibir cuidados específicos para animales que pasaron gran parte de su vida bajo supervisión humana. La alimentación, los controles veterinarios y el seguimiento de su comportamiento son fundamentales para que puedan adaptarse sin sufrir un estrés innecesario.

De todas maneras, vivir en un santuario no significa regresar a su hábitat natural. Se trata de ofrecerles un entorno más amplio y adecuado, pero siempre bajo el cuidado y la supervisión de las personas.

El aporte de la protección animal

La donación de Bob Barker fue clave para concretar el traslado, ya que permitió cubrir uno de los gastos más importantes de la operación. El presentador, que murió en 2023 a los 99 años, había apoyado durante años distintas iniciativas relacionadas con la defensa y el bienestar de los animales.

Por su parte, PAWS asumió la responsabilidad de brindarles atención durante el resto de sus vidas. La llegada de Iringa, Toka y Thika al santuario marcó un cambio importante en su historia y abrió la posibilidad de que vivieran en un espacio con mayores condiciones para desarrollar sus comportamientos naturales.

ElefanteCalifornia

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