
Durante décadas, el tren marcó el ritmo de Cura Malal, un pueblo de Coronel Suárez que creció junto a las estancias y los comercios rurales. Según reconstrucciones históricas, llegó a reunir alrededor de 1.200 habitantes, pero el Censo de 2010 registró apenas 95. Entre esos dos números se esconde una transformación que cambió sus calles, sus trabajos y su vida cotidiana.
Lejos de desaparecer de la memoria, la localidad recuperó espacios de encuentro y hasta logró establecer oficialmente su cumpleaños más de un siglo después de su nacimiento.
De 300.000 hectáreas a 48 manzanas: cómo nació Cura Malal en 1905
Los orígenes se remontan a 1878, cuando unas 300.000 hectáreas de la región fueron concedidas al coronel Ángel Plaza Montero. Más tarde, los derechos pasaron al empresario Eduardo Casey, que en 1884 organizó la Sociedad Anónima La Curamalán, vinculada con grandes explotaciones agropecuarias.

La expansión ferroviaria de la década de 1880 fue decisiva: facilitó el traslado de pasajeros, ganado y producción agrícola, mientras trabajadores y familias comenzaron a instalarse alrededor de la estación. La escuela local ya funcionaba desde 1889.
El 17 de septiembre de 1905 se realizó una subasta de terrenos sobre un plano del ingeniero Nicolás Valsoe: 48 manzanas distribuidas en unas 90 hectáreas. Esa fecha quedó asociada a la fundación del pueblo.
De 1.200 habitantes a 95: los cambios que vaciaron sus calles
En su etapa de mayor actividad, Cura Malal contaba con almacenes de ramos generales, panaderías, carnicerías, herrerías, hoteles y talleres. Las estancias La Curamalán y La Cascada sostenían buena parte del trabajo local, mientras el tren conectaba a la comunidad con otros puntos de la provincia.
La vida social también dejó huellas. En 1921 surgió el Club Social Juventud Unida; el 20 de julio de 1947 fue inaugurada la Capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, y en 1951 comenzó a funcionar una sala de primeros auxilios.

El avance de la mecanización agropecuaria redujo empleos, y la pérdida de actividad ferroviaria impulsó la salida de familias hacia ciudades con mayores oportunidades. Los censos registraron 104 habitantes en 2001 y 95 en 2010. La cifra histórica de 1.200 es estimativa, no un dato censal comparable.
De estudiar Bellas Artes a abrir La Tranca: la pulpería que volvió a reunir vecinos
Una de las historias de recuperación tiene como protagonista a Mercedes Resch, artista y docente vinculada con Cura Malal. Tras estudiar Bellas Artes fuera del pueblo, regresó y en 2001 compró una antigua casona que había funcionado como almacén.

Restauró distintos ambientes, reutilizó maderas y reunió objetos aportados por vecinos. En 2009 abrió La Tranca como espacio cultural, con talleres y actividades comunitarias. Desde 2018, también funciona como pulpería, en homenaje a aquellos lugares donde se hacían compras y se compartían conversaciones.
Así, un edificio asociado al comercio rural se convirtió en un punto de encuentro para nuevas generaciones.
Un pueblo que recuperó su cumpleaños 107 años después
Durante mucho tiempo, Cura Malal no celebró una fecha fundacional reconocida oficialmente. En 2010, el proyecto cultural Corral de Piedra, junto con vecinos e instituciones, impulsó una investigación que tomó como referencia la subasta del 17 de septiembre de 1905. En 2012, el municipio reconoció esa fecha.

En 2018, además, el Concejo Deliberante de Coronel Suárez declaró a la localidad “Tierra de Jinetes”, en reconocimiento a sus tradiciones rurales.
Ubicado a unos 22 kilómetros de Coronel Suárez y a 3 de la ruta provincial 67, Cura Malal conserva su estación, su historia de estancias y un nombre habitualmente traducido como “corral de piedra”. Su mayor atractivo no es una multitud de visitantes, sino la decisión de mantener abiertos los espacios donde todavía puede contarse su pasado.



















