
Avanza la investigación del caso de maltrato animal que conmocionó a Bahía Blanca, ya que la Policía Bonaerense realizó cuatro allanamientos vinculados a los dos jóvenes acusados de matar a patadas a una nutria criolla (coipo) en plena vía pública y difundir las imágenes en redes sociales.
Los procedimientos fueron llevados adelante por la División Ecológica en dos viviendas de Bahía Blanca y otras dos de Huanguelén, localidad de donde son oriundos los imputados Juan Bautista Bravo e Imanol Santerre, ambos de 18 años. Según trascendió, los jóvenes se habían mudado a Bahía Blanca para continuar sus estudios.

La medida fue solicitada luego de la denuncia por la fiscal Marina Lara, y autorizada por el juez de Garantías N°3, Alberto Manzi, en el marco de la causa iniciada por presunto maltrato animal seguido de muerte.
Durante los operativos, se secuestraron los teléfonos celulares pertenecientes a los acusados. De acuerdo con fuentes de la investigación, el decomiso de los dispositivos formaba parte de las medidas contempladas en la orden judicial.
Por otro lado, la repercusión del caso generó un revuelo tan fuerte que varios organismos públicos, ya que entidades proteccionistas el Concejo Deliberante local y la Municipalidad de Bahía Blanca, se manifestaron y se presentaron como particular damnificado en la causa.
La UTN suspendió a uno de los jóvenes y pidió un juicio académico
El impacto del caso también alcanzó al ámbito universitario donde asistían los dos jóvenes, ya que el Consejo Directivo de la UTN resolvió la suspensión preventiva de Juan Bautista Bravo e inició un pedido de juicio académico en su contra.
Bravo cursa la Tecnicatura Universitaria en Programación y, según la resolución de la institución, existen pruebas audiovisuales que demostrarían su participación directa en los actos de violencia que provocaron la muerte del animal. Las autoridades calificaron su conducta como “repudiable e impropia de un estudiante universitario” y remarcaron que generó una profunda indignación tanto en la comunidad educativa como en la sociedad en general.
Además, la casa de altos estudios insistió que este tipo de comportamientos contradicen los valores promovidos por la universidad en materia de ética, convivencia y respeto por los animales, principios alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) impulsados por las Naciones Unidas.

Cómo ocurrió el ataque al coipo que generó indignación
El hecho salió a la luz el pasado 6 de junio, cuando comenzó a circular un video en el que se observa a Bravo acorralando y golpeando a un coipo sobre una vereda ubicada en la calle Paraguay al 500, en Bahía Blanca.
Según la investigación, Santerre habría sido la persona encargada de registrar la agresión con su teléfono celular. El animal, de aproximadamente 60 centímetros de largo y pelaje marrón, murió como consecuencia de los golpes recibidos.
Durante la grabación, incluso se escucha a uno de los involucrados decir: “Vamos a matarlo y lo hacemos escabeche”, mientras ambos debatían si se trataba de una nutria o un carpincho.
La difusión de las imágenes provocó una rápida reacción de organizaciones protectoras de animales. El caso llegó a la Fundación Grupo Alianza Animal luego de que una usuaria compartiera el video en redes sociales y etiquetara a la institución.

















