
El 20 de agosto de 1985, Margarita Di Tullio, una reconocida dueña de boliches como Rumba y Neisis y otros negocios nocturnos de Mar del Plata, pasó a llamarse “Pepita, la Pistolera”, un apodo que, por cierto, no le gustaba nada. Sin embargo, ese hecho la convirtió en una de las mujeres más temidas del submundo criminal de la ciudad costera.
El episodio que, sin dudas, cambió su vida para siempre ocurrió en la mañana de ese martes. Tres hombres armados, los hermanos Alejandro (30) y Roberto Lozada (21) y Américo Córdoba (21), irrumpieron en su casa ubicada en la calle Marcelo T. Alvear al 251, localizada en el barrio Puerto de Mar del Plata.
La discusión fue escalando hasta llegar a la extrema violencia. En un momento, los tres atacantes y Di Tullio quedaron dentro de una de las habitaciones de la vivienda y allí se inició el tiroteo. También se encontraba en el lugar, su pareja, Guillermo “El Negro” Schelling. Ambos se defendieron de los disparos de los agresores con armas de fuego.
En su declaración ante la Justicia, la mujer que por entonces tenía 37 años, indicó que cuando vio que el ataque no cesaba, sacó un revólver calibre .38 y disparó junto a su novio. Dos de los agresores fallecieron en el acto. En tanto, el tercero quedó tendido en el suelo e intentó volver a atacar a Di Tullio, pero ella le disparó de nuevo y finalmente falleció.

Para los investigadores, el móvil del ataque siempre estuvo plagado de inconsciencias, pero la versión que más se avaló fue la de una supuesta deuda de 300 dólares que reclamaban los delincuentes a Margarita.
La condena de Margarita Di Tullio por el triple crimen de 1985 en Mar del Plata
Tanto Margarita Di Tullio como su pareja Guillermo llegaron a juicio por el crimen de los hermanos Lozada y Córdoba en 1986. Al finalizar el debate oral y público, el juez Bernardo Fissore resolvió condenarla a 20 años de prisión por los homicidios perpetrados y, en el caso de Schelling, a 16 años de cárcel.
Solo un año después, la Cámara de Apelaciones de Mar del Plata aceptó la hipótesis de los abogados de ambos que sostenía que habían actuado “en legítima defensa”. En el fallo, los camaristas comunicaron el cambio en la calificación del hecho criminal tras considerar un “exceso en la legítima defensa”.
De esta manera, en el caso de Di Tullio, la pena se redujo a tres años de prisión con libertad condicional, con lo cual en el año 1987 quedó en libertad. Su familia y conocidos siempre la defendieron, ya que, si bien, admitían que “robaba”, no era una considerada una persona violenta ni una homicida. “Mi vieja siempre tuvo códigos”, expresó su hijo Gabriel en una entrevista con TN.
Qué pasó con Margarita Di Tullio en los años 90
Tras quedar en libertad, Margarita y Guillermo continuaron su relación. Por entonces, tenían tres hijos. Sin embargo, el hombre entró en una severa depresión y el vínculo no terminó en las mejores condiciones con actos de violencia física de por medio.

El experto en pesca murió de manera trágica en 1995 al caer de un quinto piso en su casa de Mar del Plata. En tanto, la vida Margarita continuó plagada de polémicas vinculadas a la venta de drogas, conflictos delictivos y presunta explotación sexual.
La vinculación con el caso Cabezas
El 25 de enero de 1997, el fotógrafo José Luis Cabezas (35) fue asesinado en General Madariaga, muy cerca de Pinamar. Las autoridades policiales encontraron su cuerpo calcinado dentro de su automóvil. El hecho ocurrió luego de que el periodista publicara una imagen del empresario Alfredo Yabrán. Sin embargo, Di Tullio quedó adosada a la investigación y fue apuntada como presunta “autora material” del homicidio.
En primera instancia, los investigadores creyeron que la mujer estaba detrás de la supuesto “banda de Los Pepitos” que habría ejecutado el crimen. Por tal motivo, estuvo detenida por más de 77 días.
Solos unos meses después, la Justicia concluyó que no había estado implicada en el asesinato de Cabezas y la sobreseyó de la causa “por falta de pruebas” y finalmente recuperó la libertad. Lo que quedó en evidencia fue no solo la corrupción e ineptitud policial y gubernamental sino que tanto ella como los otros detenidos habían sido utilizados como “chivos expiatorios”.

Por esos años, Pepita parecía no tener paz, ya que a finales de los años 90, fue vinculada a otra causa, en este caso, sobre un un falso asesino serial de mujeres denominado como “El Loco de la Ruta” inventado presuntamente por oficiales de la Policía Bonaerense. La mujer se puso al hombro un reclamo de justicia: exigía la aparición de cinco prostitutas que habían sido secuestradas por este supuesto delincuente.
La muerte de Margarita Di Tullio, alias “Pepita, la Pistolera”
Margarita murió a los 61 años el 30 de septiembre de 2009. Se encontraba en su domicilio marplatense. Unos meses antes, había sufrido un accidente cerebrovascular por lo que su salud ya estaba deteriorada. Sin embargo, eso no impidió que en la despedida que organizaron sus familiares reinara la alegría y el festejo.
Tal es así que en su funeral sonó la música de Sandro, su gran ídolo, hubo champagne y comida por doquier. Pero eso no es todo. Di Tullio fue velada a cajón abierto como todo un símbolo de la ciudad costera de la provincia de Mar del Plata. Sus restos descansan en el Parque Colinas de Paz, donde también fueron enterrados sus padres.



















