
1978. En un tranquilo condado de Texas llamado Collin, más precisamente, en la ciudad de Wylie, vivía una ama de casa llamada Candance “Candy” Montgomery. Simpática y encantadora, era una de las personas más queridas de la comunidad texana hasta que se convirtió, solo dos años después, en una asesina. Tal es así que su caso es uno de los más resonantes en la historia policial de Estados Unidos e inspiró la serie de HBO, Amor y Muerte, protagoniza por Elizabeth Olsen y Jesse Pleemons.
La vida de Candy en Wylie comenzó en 1977 tras vivir varios años en la ciudad de Richardson. Estaba casada con Pat Montgomery, un ingeniero electrónico de 30 años, y juntos tenían dos hijos, un varón y una mujer. Su rutina era absolutamente agobiante: se dedicaba casi exclusivamente al cuidado de sus hijos, de su marido y a las tareas del hogar como limpiar y cocinar.
También participaba como cantante en el coro de la parroquia metodista “Primera Iglesia Metodista Unida de Lucas”. En este lugar, conoció a Betty Gore (28) y a Allan Gore (31), dos figuras claves en el caso.
El inicio de un amorío secreto que inspiró la serie de HBO “Amor y Muerte”
Todo cambió un diciembre de 1978 cuando luego de un partido de vóley con los miembros del coro de la Iglesia de San Lucas, pensó que podía tener una aventura extramatrimonial con Allan Gore, esposo de Betty.

A los pocos días, después de un encuentro fortuito, Candy le confirmó a Allan que se sentía atraída hacia él y le propuso tener un amorío secreto. Si bien, al principio, el hombre no se mostró muy convencido, finalmente accedió. La mujer le dijo que se trataría solo de "encuentros sexuales esporádicos", que no “podían enamorarse” y que, bajo ninguna circunstancia, debían separarse de sus familias. En ese caso, el vínculo tenía que terminarse de inmediato.
Así comenzaron una relación secreta que perduraría hasta principios de 1980. Durante casi un año y medio, Candy y Allan se encontraron en diferentes moteles de Texas. Normalmente se veían cada dos semanas al mediodía sin que Pat y Betty siquiera lo sospecharan. Al mismo tiempo, continuaban su rutina en el coro y sus actividades familiares.
La ruptura de Candy Montgomery con Allan Gore
En marzo de 1980, Allan se reunió con Candy y le pidió que terminaran la relación extramatrimonial por el nacimiento de su segunda hija, Bethany. El hombre le dijo que quería estar más presente en su familia, además, porque Betty tenía ciertos problemas de salud. Candy lo aceptó. De hecho, ella también continuó con su marido Pat y mucho más activa en el coro de la iglesia y en la comunidad metodista de Texas.

El crimen de Betty Gore, asesinada de 41 hachazos: la reconstrucción de los hechos
Hacia junio de 1980, el amorío entre Candy y Allan ya era historia. Ambos habían dejado de verse hacía varios meses con el objetivo de retomar sus vidas, incluso, a pesar de continuar viéndose frecuentemente en la parroquia. Sin embargo, lo que parecía ser un secreto bajo siete llaves, un día finalmente salió a luz.
La investigación no pudo determinar cómo, pero Betty Gore, esposa de Allan, quien se había convertido en madre hacía pocas semanas, descubrió que él había tenido una relación amorosa con su amiga y vecina Candy, la misma que cantaba en el coro con ella y asistía a diversas actividades en la ciudad.

Según el testimonio de Candy Montgomery, Betty la llamó un 13 de junio de 1980 para que fuera a su casa, día en el que su marido había partido hacia un viaje laboral. La mujer fue creyendo que se trataba de algún tipo de consulta sobre sus hijos, pero no: Betty la confrontó y le preguntó si era verdad que había tenido una aventura extramatrimonial con Allan, su esposo.
Candy le dijo que sí, pero inmediatamente después le explicó que la relación se había terminado hacía meses. Si bien, por un momento, la tensión entre ambas pareció desaparecer, Betty se habría aparecido en el comedor de la casa con un hacha perteneciente a su marido.
De acuerdo a la versión de Candy, la mujer la arrinconó con el arma en el lavadero y allí empezó a agredirla, a pesar de que ella le suplicaba que la dejara, “que la relación había acabado”. Pero de un momento a otro, el control pasó a ser de Candy, quien logró quitarle el hacha y comenzó a atacarla hasta asesinarla. En total, fueron 41 hachazos.
Visiblemente atormentada por la situación, la mujer se escapó del lugar e intentó continuar con su rutina para no parecer sospechosa.
La detención de Candy Montgomery
Tras el homicidio, Candy limpió su ropa, fue a buscar a sus hijos al colegio y regresó a su casa como siempre. Mientras tanto, Allan, que no se encontraba en la ciudad, intentó llamar en reiteradas ocasiones a su casa sin éxito y advirtió que algo había ocurrido. En efecto, cuando los vecinos pudieron ingresar al domicilio encontraron a Betty tendida en el suelo del lavadero cubierta por un gran charco de sangre.

La investigación inició sin Candy como sospechosa. De hecho, ella no reveló que había sido la última en ver a Betty con vida hasta que los propios policías la confrontaron para que confiese. Para este momento, Allan también le dijo a la policía que había tenido una relación secreta con Candy. Desde ese momento, se convirtió, en la única acusada del crimen de Betty Gore.
El juicio contra Candy Montgomery: la clave de la “legítima defensa”
Candy Montgomery contrató a Don Crowder, un reconocido abogado de Texas, para que ejerciera su defensa. El letrado organizó una estrategia legal basada en la “legítima defensa”.
El objetivo era dejar en claro que el asesinato de Betty ocurrió porque ésta empezó a atacar a Candy, “que no hubo intención de matar” por parte de la acusada. Además, indicó en su alegato que Candy tenía lesiones que indicaban las supuestas agresiones previas de Betty.

Pero, si se trataba de un caso de legítima defensa ¿cómo explicó los 41 hachazos entonces? Crowder utilizó un argumento basado en una fundamentación psicológica del hecho. Con la ayuda del psiquiatra Fred Fason, sostuvieron frente al Tribunal y al jurado que “la ira y la agresividad extrema” de Candy se explicaba en la expresión “shhhh” -que le habría dicho la víctima durante el ataque- , lo que le despertó un trauma familiar que le hizo perder el control.
Candy Montgomery fue declarada “no culpable” y quedó en libertad
El 30 de octubre de 1980, el Jurado de Texas, compuesto por nueve mujeres y y tres hombres, resolvió declarar a Candy Montgomery como “no culpable” del crimen de Betty Gore y finalmente quedó en libertad. Tras el juicio, la mujer se mudó con su familia al estado de Georgia, pero al cabo de un año, se separó definitivamente de Pat, quien era su esposo en ese momento.
Así comenzó a utilizar nuevamente su apellido de soltera y, ahora como Candy Wheeler, empezó a estudiar psicología y, más tarde, a trabajar como consejera familiar y terapeuta. No ha dado entrevistas y mantiene un perfil alejado de los medios. Hoy tiene 76 años y se cree que sigue viviendo en Georgia.

El caso de Candy Montgomery, sin dudas, es uno de los más mediatizados de Estados Unidos, tanto así que cuenta con dos adaptaciones audiovisuales: una llamada Candy, protagonizada por Jessica Biel, y otra Amor y muerte con Elizabeth Olsen, disponible en HBO Max.





















