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De Mendoza a Nueva York: la historia del salvaje asesino Ricardo Caputo alias “Lady Killer”, el argentino que sembró el terror en Estados Unidos

Se entregó a la Policía en 1994 y cumplió solo dos años de prisión efectiva. Murió el 1 de octubre de 1997 en la cárcel de Attica en Nueva York. Quién fue “Lady Killer”.

El infame asesino Ricardo Caputo alias Lady Killer
El infame asesino Ricardo Caputo alias Lady Killer Foto: Archivo
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El 16 de agosto de 1995, Ricardo Caputo fue condenado a prisión perpetua por el asesinato de Nathalie Brown (19) y Judith Becker (26) tras haberse entregado voluntariamente a las autoridades de Nueva York en marzo de 1994. Había permanecido prófugo por más de 20 años por los crímenes de estas mujeres y de otras dos jóvenes más: Barbara Ann Taylor (28) y Laura Gómez (23).

Durante todo este tiempo había logrado eludir a la Policía asumiendo diferentes identidades, algo que lo convirtió en uno de los asesinos más infames de la historia policial de Estados Unidos y de Argentina, ya que el sujeto era oriundo de la provincia de Mendoza. Por sus salvajes crímenes fue apodado como “Lady Killer” debido a su facilidad para seducir mujeres.

La vida de “Lady Killer” en Mendoza

Ricardo Silvio Caputo nació en el centro de la capital mendocina en el año 1949. Era el segundo de tres hermanos, Alicia y Alberto. Sin embargo, el vínculo con su familia siempre fue prácticamente nulo. Su hermano Alberto llegó a decir que, durante su infancia, Ricardo sufrió maltrato y hasta un abuso sexual.

Si bien durante su adolescencia y primera juventud, Caíto, como solían decirle, era visto por sus vecinos como un chico simpático y “buen mozo”, Caputo, de un momento a otro, abandonó su casa y vivió por un tiempo en la calle. Más tarde, a los 17 años, fue internado en un hospital neuropsiquiátrico donde le habrían diagnosticado “trastorno de personalidad antisocial”.

Quién fue Ricardo Caputo
Ricardo Caputo se fue a Estados Unidos a los 20 años. Foto: Archivo

Finalmente, entre los 19 y 20 años, tomó la decisión de viajar a los Estados Unidos para empezar de nuevo y encontrar un futuro en aquel país. En su primer viaje avizoró Nueva York como la ciudad en la que podía vivir, aunque no se quedó por mucho tiempo. Algunos meses después, regresó a la Argentina para cumplir con el Servicio Militar Obligatorio y para cuando concluyó con él, a principios de los años 70, volvió a los Estados Unidos para quedarse definitivamente.

Ricardo Caputo se asentó en Nueva York en los años 70 y conoció a Nathalie Brown, su primera víctima

Al llegar a Nueva York, Caputo comenzó a residir en las cercanías del Central Park, en el Hotel Plaza. Tuvo todo tipo de trabajos desde lavacopas en negocios gastronómicos hasta personal de limpieza. En 1971, cumpliendo funciones como conserje conoció a una joven empleada de banco llamada Nathalie Brown, quien rápidamente se convirtió en su novia y también en su primera víctima.

Toda parecía ir bien en su relación hasta que Nathalie comenzó a notar comportamientos violentos por parte de Caputo, quien por ese entonces tenía 22 años. Algunos meses después, a pesar de que se encontraban comprometidos, Nathalie le pidió terminar la relación, algo que el femicida tomó mal. Caputo mató a la joven en la casa de la víctima: la atacó con un cuchillo y finalmente la estranguló. Tras cometer el crimen, el individuo llamó a la Policía y confesó haber matado a su pareja.

Judith Becker, Barbara Ann Taylor y Laura Gómez, las otras tres víctimas de “Lady Killer”

Luego de la confesión, Caputo quedó internado en un psiquiátrico, donde le indicaron que posiblemente padecía de esquizofrenia. Pero su sed de matar no había cesado. En el hospital, conoció a la psicóloga Judith Becker, de 26 años.

Y si bien el vínculo profesional se mantuvo por un tiempo, Caputo logró manipular y seducir a la mujer con quien terminó comenzando un vínculo amoroso secreto ya que él seguía siendo paciente del centro de salud. Sin embargo, en 1974, el sujeto ya fuera del hospital, decidió matar a Judith porque diría, más tarde, que “creía que ella ya no lo quería”.

Quién fue Ricardo Caputo
Caputo con Judith Becker, su segunda víctima. Foto: Archivo

Luego de perpetrar su segundo crimen, Ricardo Caputo abandonó la escena del hecho y desapareció. Aunque la familia de Judith Becker hizo la denuncia y el sujeto era intensamente buscando por la Policía, él se encargó de burlar a las fuerzas asumiendo más de 17 personalidades falsas con documentación apócrifa.

Desde entonces, el sujeto permaneció prófugo de la Justicia por dos décadas. En ese tiempo, viajó por otras regiones de Estados Unidos, Hawái y México y cometió otros dos crímenes: el de Barbara Taylor, una joven de 28 años a la que conoció en San Francisco mientras se ganaba la vida como retratista callejero y a Laura Gómez, una universitaria multimillonaria de 23 años, a quien vio por primera vez en la ciudad de México, más precisamente en Polanco. Con las dos entabló una relación amorosa que terminó con el asesinato de ambas en situaciones similares a las de anteriores víctimas.

Su regreso a Mendoza y su posterior entrega a la Policía de Estados Unidos

Hacia 1994, con varias identidades falsas encima y habiendo formado una familia en Chicago con una mujer llamada Susana, con quien tuvo cuatro hijos, Ricardo Caputo seguía siendo el asesino más buscado de Estados Unidos. En marzo de ese año, decidió regresar a Mendoza para contarle a su madre quién era y los crímenes que había cometido.

Quién fue Ricardo Caputo
El sujeto se entregó en 1994. Foto: Archivo

También para decirle que había resuelto entregarse al FBI. Y así lo hizo. Pocos días después, regresó al país norteamericano y se entregó a la policía. El individuo dio una famosa entrevista a la cadena ABC News en donde confesó que lo había hecho para que “no haya más muertes”. Frente al Tribunal de Justicia, Caputo admitió los cuatro homicidios y recibió una pena de prisión perpetua en agosto de 1995.

El femicida Ricardo Caputo apodado como “Lady Killer” solo llegó a cumplir dos años en la cárcel. Murió el 1 de octubre de 1997 producto de un infarto cardiorrespiratorio en el Centro Correccional de Attica en Nueva York. Tenía 48 años.

Si bien el individuo confesó haber asesinado a Judith, Nathalie, Barbara y Laura, se presume que también podría haber estado detrás de los crímenes de Devon Green (23), ocurrido en 1981 en Los Ángeles, y de Jacqueline Bernard (64), mientras estuvo prófugo. No obstante, las autoridades policiales nunca encontraron pruebas concluyentes que indicaran que Caputo habría podido ser el asesino de estas dos mujeres.

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