Por Lucía M. Gómez

Hacer un guiso es la opción ideal para el invierno, porque en pocos pasos podés lograr un plato completo sin necesidad de estar horas en la cocina. Una receta válida para hacerla vegetariana o con alguna proteína animal, que en este caso es tortuguita.
Muchas veces se asocia el guiso con recetas largas, pero lo cierto es que con algunos ingredientes bien elegidos y una buena base de cocción se puede lograr un resultado excelente. La clave está en trabajar bien los sabores desde el inicio.

La tortuguita es uno de los cortes de carne más elegidos en invierno porque resulta ideal para cocciones largas, como guisos, estofados, pucheros y carnes al horno. Aunque es un corte magro y firme, el calor lento la vuelve muy tierna y jugosa.
Además, absorbe muy bien los sabores de caldos, verduras y especias, rinde para varias porciones y suele tener un precio más accesible que otros cortes, lo que la convierte en una opción práctica y económica para los días de frío.
La tortuguita es un corte muy versátil que luce su mejor versión en preparaciones de cocción lenta. Puede usarse para hacer guisos, estofados, pucheros, carne al horno o braseada, ya que el tiempo de cocción la vuelve más tierna y jugosa.

Además de los clásicos guisos y estofados de invierno, la tortuguita puede aprovecharse en muchas otras recetas. Al cocinarla lentamente y desmenuzarla, es ideal para empanadas, sándwiches de carne, tacos o pastas rellenas.
También puede prepararse al horno, braseada con verduras o incluso en milanesas, siempre que se corte en fetas finas. Su buen rendimiento y su capacidad para absorber sabores la convierten en una alternativa práctica y económica para distintas comidas familiares.