
A la hora de lavar el pelo, muchas personas vierten el shampoo directamente sobre la parte superior de la cabeza y luego lo distribuyen con las manos creyendo que el producto removerá todo tipo de grasa y suciedad para dejar el pelo reluciente. Sin embargo, esta costumbre puede hacer que algunas zonas del cuero cabelludo no reciban suficiente producto, mientras que otras quedan sobrecargadas.
Por este motivo, los especialistas en cuidado capilar recomiendan cambiar este hábito y aplicar el shampoo primero en la raíz, distribuyéndolo de manera uniforme antes de comenzar el masaje. Así se consigue una limpieza más equilibrada y se protege la fibra capilar.

Por otro lado, aunque la mayoría de las personas vierten el shampoo directamente sobre el cuero cabelludo, el dermatólogo y creador de contenidos Simón Scarano advierte que esa práctica no es la más recomendable.
Cómo lavarse correctamente el pelo, según los dermatólogos más experimentados
Según explica Simón, el shampoo es un producto formulado para limpiar la piel cabelluda, pero antes de entrar en contacto con ella debería trabajarse entre las manos.
En este mismo sentido, aconseja colocar una pequeña cantidad de producto en las palmas, frotarlas hasta generar espuma y recién entonces distribuirla sobre el cuero cabelludo. A partir de ese momento, recomienda masajear suavemente con las yemas de los dedos para limpiar la raíz sin agredir el cabello.
Scarano señala que aplicar el shampoo directamente sobre la cabeza y frotar con fuerza para formar espuma genera una fricción innecesaria. Ese roce constante puede afectar la cutícula, la capa externa que protege cada fibra capilar. “Si nosotros aplicamos el shampoo directamente sobre la cabeza y frotamos frenéticamente para generar espuma, lo que vamos a generar es fricción y la fricción se lleva muy mal con el pelo”, explica el dermatólogo.
Cómo la fricción puede afectar la salud del cabello
De acuerdo con el Dr. Scarano, el deterioro de la cutícula tiene consecuencias visibles en el aspecto del cabello. Cuando esa capa protectora se daña, el pelo pierde parte de su capacidad para retener la humedad y comienza a mostrar signos de desgaste.
Como consecuencia, el cabello puede volverse más poroso, áspero al tacto y opaco. Además, aumenta la posibilidad de que las fibras se quiebren con mayor facilidad, especialmente durante el cepillado o el peinado. Además, es necesario saber que el cabello debilitado por la fricción excesiva tiene más probabilidades de romperse, por lo que una técnica de lavado incorrecta puede contribuir a que el pelo luzca menos saludable con el paso del tiempo.

Un pequeño cambio que puede marcar la diferencia
Más allá del tipo de shampoo que se utilice, los especialistas coinciden en que la forma de aplicarlo también influye en la salud capilar. Generar espuma previamente en las manos, distribuirla sobre el cuero cabelludo y masajear con movimientos suaves utilizando las yemas de los dedos permite limpiar la raíz de manera uniforme sin someter al cabello a una fricción innecesaria.
Si el pelo se quiebra con facilidad, luce opaco o perdió suavidad, revisar la técnica de lavado puede ser un primer paso para mejorar su aspecto. En muchos casos, un cambio tan simple como no aplicar el shampoo directamente sobre la cabeza ayuda a proteger la fibra capilar y mantener el cabello más fuerte y saludable.













