La casa de té más antigua de la Patagonia está frente al lago Lácar y nació del sueño de una joven inglesa

En lo alto de San Martín de los Andes, una casa de té conserva una historia única: la de Renée Dickinson, la joven inglesa que transformó una vista privilegiada al lago Lácar en uno de los rincones más emblemáticos de la Patagonia.

El rincón histórico de San Martín de los Andes donde se merienda frente a una de las mejores vistas
El rincón histórico de San Martín de los Andes donde se merienda frente a una de las mejores vistas Foto: Instagram @arrayan_sma
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En San Martín de los Andes, donde la Cordillera parece tocar el cielo y el lago Lácar cambia de color según la hora del día, existe una casa que no solo invita a merendar: invita a viajar en el tiempo. Se trata de Arrayán, considerada la casa de té más antigua de la Patagonia, un rincón histórico que nació del sueño de una joven inglesa y que, casi nueve décadas después, sigue siendo una de las postales más buscadas por quienes visitan Neuquén.

Una casa de té en las alturas con vista al lago Lácar

La Casa de Té Arrayán se encuentra cerca del mirador del mismo nombre, a pocos kilómetros del centro de San Martín de los Andes, sobre una zona elevada desde donde se obtiene una de las vistas más impactantes del lago Lácar, la ciudad y la Cordillera de los Andes. El acceso puede realizarse en auto o caminando, y el camino ya funciona como antesala de la experiencia: bosque, silencio, aire de montaña y miradores naturales que anticipan el paisaje final.

La histórica casa de té patagónica que nació en 1939 Foto: Instagram @arrayan_sma

El lugar conserva una atmósfera cálida, con paredes de madera y piedra, aroma a infusiones, horno a leña y una propuesta que combina tradición inglesa con identidad patagónica. Entre sus opciones más elegidas aparece el clásico Afternoon Tea, una torre de tres pisos con preparaciones dulces y saladas, scones, tortas, sándwiches y tés en hebras o blends de elaboración propia.

Renée Dickinson, la joven inglesa que soñó con una merienda en la montaña

La historia de Arrayán comienza en la década de 1930, cuando Renée Dickinson, una joven inglesa de unos 26 años, llegó a San Martín de los Andes para visitar a su hermano Barney, quien trabajaba en una estancia de la zona. Durante una recorrida por los alrededores del lago Lácar, Renée quedó fascinada por una planicie natural desde la cual se podía contemplar el paisaje en toda su dimensión. Allí imaginó que ese sitio debía compartirse con otros viajeros.

Según la historia del establecimiento, Renée logró acceder al terreno con el compromiso de impulsar una actividad vinculada al turismo, en una época en la que San Martín de los Andes todavía era un pequeño pueblo cordillerano y el turismo patagónico comenzaba a tomar forma. La casa fue proyectada en 1936 y abrió sus puertas hacia 1939, convirtiéndose en un punto de encuentro para visitantes, vecinos y viajeros que transitaban la zona.

De refugio pionero a patrimonio de San Martín de los Andes

El edificio original fue construido con materiales de impronta regional, como madera y piedra, y se lo vincula con la arquitectura de montaña que marcó buena parte del desarrollo turístico de la Patagonia argentina. Algunas reseñas históricas señalan que el diseño estuvo relacionado con profesionales cercanos al estudio de Alejandro Bustillo, figura clave en la arquitectura turística de los parques nacionales argentinos.

La casa de té escondida en la montaña Foto: Instagram @arrayan_sma

Con el paso del tiempo, Arrayán se transformó en mucho más que una casa de té. Es un símbolo de la historia local y fue reconocido como patrimonio arquitectónico y cultural de la provincia de Neuquén, según la propia presentación institucional del establecimiento.

El Parque Nacional Lanín y el origen del turismo cordillerano

Para entender la importancia de Arrayán también hay que mirar el contexto histórico. El Parque Nacional Lanín fue creado el 11 de mayo de 1937 y protege una enorme porción del bosque andinopatagónico, con lagos, montañas, volcanes y una biodiversidad clave para el sudoeste neuquino. Su creación marcó un antes y un después en el desarrollo turístico y socioeconómico de San Martín de los Andes.

La zona ya estaba habitada desde tiempos ancestrales: referencias arqueológicas indican presencia humana desde hace unos 10.000 años, y la historia regional está profundamente vinculada a comunidades mapuches, pobladores criollos, inmigrantes y familias pioneras. En ese entramado cultural, la llegada de emprendimientos turísticos como Arrayán expresó una nueva etapa para el destino: la Patagonia dejaba de ser solo frontera y comenzaba a convertirse en paisaje deseado por viajeros de todo el mundo.

Qué se puede probar en la casa de té más antigua de la Patagonia y cuánto cuesta

La experiencia gastronómica mantiene el espíritu de la merienda inglesa, pero con una impronta bien patagónica. La gran estrella de la carta es el Afternoon Tea, una torre de tres pisos pensada para compartir entre dos personas, que incluye sándwiches artesanales, pastelería casera, tortas, viennoiserie, scones y una tetera por persona. También existe la opción Brunch Tea o Teanner, ideal para quienes prefieren sabores más salados, ya que permite reemplazar parte de la propuesta dulce por bruschettas regionales elaboradas con pan de masa madre.

En lo alto de San Martín de los Andes, una casa de té conserva una historia única Foto: Instagram @arrayan_sma

En cuanto a los valores, una referencia reciente publicada por visitantes indica que el Afternoon Tea para dos personas rondaba los $60.000 argentinos, aunque los precios pueden variar según temporada, inflación y actualización de la carta, por lo que conviene consultar antes de reservar.

Además de la clásica torre, la carta ofrece más de 20 blends de té, con combinaciones que mezclan sabores internacionales con ingredientes representativos de la Patagonia. También se destacan las tortas caseras, los scones calientes con dulces artesanales, los sándwiches en pan casero y las bruschettas con productos regionales.

Uno de los detalles que vuelve especial a Arrayán es que muchas de sus preparaciones se elaboran en el antiguo horno a leña original de la casa, manteniendo viva una tradición que comenzó hace casi nueve décadas. Así, la merienda no es solo una pausa gastronómica: es una forma de sentarse frente al lago Lácar y probar un pedazo de historia patagónica.

Una historia con nombre de mujer y alma patagónica

La vida de Renée Dickinson tuvo un final temprano: murió en 1943, pocos años después de ver concretado su proyecto. Sin embargo, su sueño continuó en manos de su familia y, con distintas etapas, Arrayán logró mantenerse como un emblema local. Hoy, la casa sigue abierta y actualizada, sin perder el hilo que la conecta con aquella joven inglesa que vio en una montaña de Neuquén un destino posible.

Tal vez por eso Arrayán genera tanta fascinación. Porque detrás de cada taza de té hay una escena de película: una mujer que llegó desde lejos, un paisaje que la enamoró, una casa construida contra el viento cordillerano y una tradición que todavía convoca a turistas de todas partes. En tiempos de viajes rápidos y fotos instantáneas, este rincón de San Martín de los Andes propone algo distinto: detenerse, mirar el lago y merendar dentro de una historia viva.