
Morón se prepara para vivir una jornada cargada de emoción, memoria y tecnología. Este martes 11 de agosto, el Centro de Veteranos de Guerra de Morón, ubicado en Quintana 462, Castelar, será el escenario de “Pisar Malvinas”, una propuesta de realidad virtual que invita a los vecinos a recorrer las Islas sin salir del Oeste bonaerense. La actividad comienza a las 15:00 y estará pensada para compartir en familia, con entrada a una experiencia que busca acercar la historia desde una mirada distinta, sensorial y profundamente argentina.
La iniciativa propone que los visitantes puedan “caminar” por paisajes vinculados a las Islas Malvinas a través de contenidos inmersivos, combinando realidad virtual, educación, soberanía y memoria. Además, quienes se acerquen podrán llevar una remera para participar de una jornada de estampado, una actividad artística que suma identidad y participación a una tarde marcada por el recuerdo y el aprendizaje.
Una propuesta para sentir Malvinas de cerca
“Pisar Malvinas” no es solo una experiencia tecnológica: es una invitación a mirar la historia con otros ojos. En tiempos donde las nuevas generaciones se vinculan con el conocimiento a través de pantallas, imágenes y recorridos digitales, esta propuesta busca transformar una causa nacional en una vivencia cercana, accesible y movilizadora.

Desde la organización remarcaron la importancia de que esta experiencia pueda formar parte de una muestra permanente en Casa Malvinas, en articulación con el Centro de Veteranos de Guerra. La idea es que quienes visiten el espacio tengan acceso a recursos innovadores para conocer más sobre las Islas, su geografía, su historia y el reclamo argentino de soberanía.
Malvinas: mucho más que una guerra
Para entender por qué una actividad como esta conmueve y convoca, hay que volver sobre la historia. Las Islas Malvinas se encuentran en el Atlántico Sur y forman parte de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido que lleva casi dos siglos. Según la posición argentina, el Reino Unido ocupó las Islas por la fuerza el 3 de enero de 1833, desplazando a las autoridades argentinas que se encontraban allí.
Desde entonces, la Argentina mantiene un reclamo diplomático sostenido e incorporó la causa Malvinas como una política de Estado. En el marco de Naciones Unidas, la cuestión fue reconocida como una disputa de soberanía entre ambos países, especialmente a partir de la Resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, aprobada el 16 de diciembre de 1965, que instó a la Argentina y al Reino Unido a encontrar una solución pacífica mediante negociaciones.
De Puerto Soledad a la memoria nacional
La historia de las Islas también está atravesada por etapas anteriores al conflicto bélico de 1982. En el siglo XVIII, España consolidó presencia en la región y, tras la retirada francesa de Port Louis, estableció autoridades en Puerto Soledad, dependientes de Buenos Aires. Luego de la Revolución de Mayo, las Provincias Unidas asumieron la continuidad de esos derechos sobre los territorios heredados de la administración española.

En 1820, el coronel David Jewett tomó posesión formal de las Islas en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Más tarde, Luis Vernet impulsó un asentamiento productivo y fue designado comandante político y militar en 1829. Estos antecedentes forman parte de los documentos históricos que la Cancillería argentina difundió para fortalecer el conocimiento público sobre la cuestión Malvinas.
La guerra de 1982 y una herida que marcó a generaciones
El capítulo más doloroso llegó en 1982, cuando la dictadura militar argentina ordenó el desembarco en las Islas el 2 de abril, dando inicio a la Guerra de Malvinas. El conflicto duró 74 días y terminó el 14 de junio con la rendición argentina. En total, murieron 649 combatientes argentinos, además de militares británicos y civiles isleños.
La guerra dejó una marca imborrable en la sociedad argentina. Muchos de quienes combatieron eran jóvenes conscriptos, de apenas 18, 19 o 20 años, que enfrentaron condiciones extremas en el Atlántico Sur. Desde entonces, cada testimonio de los veteranos se convirtió en una pieza fundamental para mantener viva la memoria, honrar a los caídos y transmitir lo ocurrido a las nuevas generaciones.
Tecnología, soberanía y memoria en el Oeste
En ese contexto, la llegada de “Pisar Malvinas” a Morón cobra un valor especial. No se trata únicamente de ponerse un visor de realidad virtual: se trata de abrir una puerta simbólica hacia un territorio que ocupa un lugar central en la identidad argentina.

La propuesta permite que chicos, jóvenes y adultos se acerquen a Malvinas desde una experiencia distinta, capaz de combinar emoción, datos históricos y participación comunitaria. En una época donde la atención se disputa segundo a segundo, este tipo de iniciativas logran algo clave: hacer que la historia vuelva a sentirse presente.
Porque Malvinas no es solo una fecha en el calendario escolar. Es una causa que atraviesa generaciones, una memoria colectiva y una pregunta que sigue abierta en la diplomacia internacional.
Este martes, desde las 15:00, Morón será parte de ese recorrido. Y por unas horas, en Quintana 462, Castelar, muchos vecinos podrán acercarse a las Islas desde la tecnología, pero también desde algo mucho más profundo: la memoria, el respeto y la emoción de una historia que la Argentina no olvida.















