
La muerte de Rubén Rada, ocurrida este 26 de agosto de 2026 a los 83 años, conmocionó a Uruguay y a toda la música rioplatense. Considerado uno de los artistas más influyentes de la región, el creador de clásicos que mezclaron candombe, rock, jazz, murga y funk nació y forjó su identidad en Montevideo, una ciudad profundamente ligada a su historia.
Rada llegó al mundo el 16 de julio de 1943 y pasó su infancia entre Palermo y Barrio Sur, dos de los barrios más emblemáticos de la capital uruguaya. Allí comenzó su vínculo con los tambores y las comparsas que más tarde impulsarían una revolución musical sin precedentes.
Montevideo, la cuna de Rubén Rada y del candombe uruguayo
Ubicada sobre las costas del Río de la Plata, Montevideo combina tradición, historia y una intensa vida cultural. Con poco más de un millón de habitantes, concentra algunos de los símbolos más representativos de Uruguay, desde su arquitectura histórica hasta las expresiones afrodescendientes que dieron origen al candombe.

Para entender el legado de Rada, es imposible separar su figura de los barrios donde creció. Palermo y Barrio Sur son considerados el epicentro de la cultura afrouruguaya y cada año reciben las tradicionales Llamadas, un desfile de comparsas y tambores que forma parte del ADN cultural del país.
Los lugares de Montevideo que marcaron la vida del músico
Entre los sitios más representativos aparece la Rambla de Montevideo, uno de los paseos costeros más extensos de América del Sur. También destacan la Ciudad Vieja, con sus edificios históricos y espacios culturales, y el tradicional Mercado del Puerto, uno de los principales puntos turísticos de la capital.

Otro lugar clave para comprender el universo artístico de Rada es el Museo del Carnaval, donde se puede recorrer la historia de las comparsas, las murgas y las expresiones populares que influyeron en su carrera. El músico dio sus primeros pasos vinculados a ese mundo mucho antes de convertirse en una figura internacional.
El artista que llevó el sonido de Uruguay al mundo
La trayectoria de Rada trascendió las fronteras de su país. Integró grupos fundamentales como El Kinto y Tótem, pioneros en la fusión del candombe con el rock, y desarrolló una carrera solista que dio origen a discos considerados esenciales dentro de la música uruguaya.
A lo largo de más de seis décadas grabó decenas de álbumes, colaboró con músicos de toda América Latina y recibió el reconocimiento de figuras internacionales. Su obra logró instalar el candombe en escenarios globales sin perder la conexión con las raíces montevideanas que lo acompañaron desde la infancia.

Un legado que seguirá vivo en las calles de la capital uruguaya
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, Montevideo vuelve a convertirse en un punto de encuentro para quienes desean recordar al artista. En la peatonal Sarandí, en la Ciudad Vieja, una baldosa homenaje reconoce su inmensa contribución cultural y artística.
Pero el verdadero legado de Rubén Rada permanece en las calles de Palermo y Barrio Sur, en el sonido de los tambores y en cada rincón donde el candombe sigue latiendo. La ciudad que lo vio nacer también fue el escenario donde construyó una obra que cambió para siempre la historia de la música uruguaya y rioplatense.





















