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A 90 km de CABA: el pueblo que perdió el tren, estuvo a punto de desaparecer y revivió gracias a una panadería

Nació alrededor del ferrocarril, sufrió un fuerte éxodo cuando el ramal dejó de funcionar y encontró una nueva oportunidad en una receta centenaria. Su histórico horno a leña y la tradicional galleta de campo lo convirtieron en un atractivo destino bonaerense.

Su histórico horno a leña y la tradicional galleta de campo
Su histórico horno a leña y la tradicional galleta de campo Foto: Instagram @viajarenfoco
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A unos 90 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, entre caminos rurales y campos abiertos, se encuentra Oliden, un pequeño pueblo del partido de Brandsen que guarda una extraordinaria historia de resistencia.

Un camino cubierto por las copas de los árboles conduce hasta sus pocas manzanas, donde las construcciones antiguas, el silencio y la estación ferroviaria trasladan a los visitantes hacia otra época.

Detrás de esa postal detenida en el tiempo existe una historia marcada por el progreso y el abandono. Oliden nació gracias al tren, estuvo cerca de desaparecer cuando dejó de pasar y consiguió reinventarse alrededor de una panadería centenaria.

El ferrocarril que hizo nacer a Oliden

La historia del pueblo comenzó formalmente el 14 de diciembre de 1914, cuando fue inaugurada su estación ferroviaria. Formaba parte del ramal que conectaba La Plata con Lezama y estaba ubicada en el kilómetro 88,7 desde Plaza Constitución.

Como ocurrió con muchas poblaciones bonaerenses, primero llegó el tren y después se organizó la comunidad. En 1915 se creó la Delegación Municipal y, tres años más tarde, abrió la Escuela N.º 4 Mariano Moreno.

El pueblo que perdió el tren, estuvo a punto de desaparecer y revivió gracias a una panadería
Oliden nació alrededor del ferrocarril y sufrió un fuerte éxodo cuando el ramal dejó de funcionar Foto: Wikipedia

Oliden vivió uno de sus mejores momentos durante la década de 1940. El ferrocarril transportaba pasajeros, correspondencia y productos rurales. La estación era mucho más que una parada: representaba el vínculo del pueblo con el resto de la provincia.

Todo cambió en 1977, cuando el ramal fue clausurado definitivamente. Sin trenes ni movimiento comercial, numerosas familias se marcharon y varios negocios cerraron. El éxodo amenazó con convertir a Oliden en otro pueblo olvidado del interior bonaerense.

Quién fue Manuel Luis de Oliden

La localidad lleva el nombre de Manuel Luis de Oliden, abogado, militar y político nacido en Buenos Aires en 1784. Estudió Derecho en la Universidad de Chuquisaca y participó activamente en los primeros años del proceso independentista.

En 1812 organizó y financió el cuerpo de Decididos Voluntarios, que luego se incorporó al Ejército del Norte comandado por Manuel Belgrano. También fue gobernador intendente de Buenos Aires entre 1815 y 1818.

Además, fue elegido para integrar el Congreso de Tucumán de 1816, aunque declinó la designación para continuar al frente de la administración porteña.

La panadería que se negó a apagar su horno

En medio de la crisis provocada por la desaparición del tren, hubo un lugar que nunca dejó de trabajar: La Olidense, una panadería fundada en 1922.

El establecimiento fue construido con ladrillos fabricados y horneados en un terreno cercano. Desde sus primeros años contó con dos grandes espacios: uno destinado al amasado y otro ocupado por el tradicional horno a leña.

El pueblo que perdió el tren, estuvo a punto de desaparecer y revivió gracias a una panadería
Encontró una nueva oportunidad en una receta centenaria Foto: Instagram @paisturistico

En 1957, la familia Arteta se hizo cargo del negocio. Para aprender el oficio contrató a un maestro panadero de Saladillo, quien permaneció varios meses en Oliden y transmitió sus técnicas de amasado, sobado y cocción.

Con él también llegó la receta que cambiaría el destino del pueblo: la galleta de campo.

Actualmente, la panadería continúa en manos de la familia. Durante las madrugadas vuelve a encenderse el horno, del que salen panes, facturas, tortas negras, pastas y las famosas galletas que atraen viajeros durante los fines de semana.

El secreto de la famosa galleta de campo

La preparación requiere un trabajo diferente al de un pan tradicional. Mientras una masa común suele recibir alrededor de ocho vueltas en la sobadora, la galleta de campo necesita 22 vueltas.

Este proceso le otorga una corteza firme, un interior aireado y una miga liviana. La cocción también conserva un sistema artesanal: las piezas se colocan directamente sobre las lajas calientes del horno a leña.

Así, la galleta dejó de ser solamente un producto gastronómico. Se convirtió en la identidad de Oliden y en uno de los principales motivos por los que los turistas llegan hasta el pueblo.

Una fiesta que transforma al pueblo

La popularidad de la receta impulsó la creación de la Fiesta de la Galleta de Campo, una celebración que reconoce a los antiguos panaderos rurales y preserva las técnicas tradicionales.

El pueblo que perdió el tren, estuvo a punto de desaparecer y revivió gracias a una panadería
Un pequeño pueblo del partido de Brandsen Foto: Instagram @pueblosyciudades8

Durante la jornada, Oliden recibe visitantes de distintos puntos de la provincia. La propuesta incluye música folclórica, danzas, artesanías, asados, embutidos, quesos, dulces regionales y productos elaborados por emprendedores locales.

La celebración convirtió al pueblo en un destacado destino de turismo rural. Por algunas horas, sus calles se llenan de familias, ciclistas y viajeros atraídos por uno de los sabores más tradicionales de la provincia de Buenos Aires.

Qué conocer durante una escapada a Oliden

La antigua estación ferroviaria es una parada imprescindible. Aunque dejó de recibir trenes en 1977, conserva buena parte de su fisonomía y permite imaginar cómo era la vida cuando el silbato de las locomotoras marcaba los horarios.

Otro punto destacado es la Capilla Inmaculada Concepción, construida con la colaboración de los vecinos y bendecida en 1945. También pueden recorrerse antiguos almacenes, emprendimientos de chacinados y viviendas que mantienen la arquitectura rural.

El pueblo que perdió el tren, estuvo a punto de desaparecer y revivió gracias a una panadería
A unos 90 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires Foto: Instagram @viajarenfoco

Sin embargo, el gran símbolo continúa siendo La Olidense. Cada vez que su horno vuelve a encenderse, también se mantiene viva una parte fundamental de la memoria del pueblo.

Oliden nunca recuperó el tren ni volvió a tener el movimiento de sus mejores años. Pero encontró otra manera de seguir en el mapa. En este rincón bonaerense, el futuro todavía conserva el aroma de la leña, la harina y el pan recién horneado.

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