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Tuvo 2.000 habitantes, perdió el tren y una histórica fábrica: el pueblo bonaerense de 499 habitantes que convirtió una tragedia en atractivo turístico

La Niña atravesó inundaciones, éxodos y el cierre de sus principales fuentes de trabajo. Lejos de desaparecer, este pequeño pueblo bonaerense convirtió sus heridas en una propuesta de turismo rural que cautiva a quienes buscan tranquilidad, naturaleza e historia.

La Niña, un pueblo que se negó a desaparecer
El tren dejó de pasar por La Niña en 1961 Foto: Instagram @pueblos_y_lugares_de_bue
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Hay pueblos que parecen quedar atrapados en el tiempo y otros que deciden desafiarlo. La Niña, una localidad del partido bonaerense de Nueve de Julio, pertenece al segundo grupo. Su historia estuvo marcada por el ferrocarril, una importante fábrica y varias inundaciones que transformaron su paisaje.

Ubicado a unos 300 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, el pueblo pasó de vivir años de prosperidad a quedar aislado durante semanas. Sin embargo, sus vecinos encontraron una oportunidad en aquello que durante décadas había sido su mayor amenaza: el agua.

Actualmente, La Niña es reconocida por su propuesta de turismo comunitario, sus lagunas, la pesca y sus construcciones históricas. Según el Censo 2022, cuenta con apenas 499 habitantes en viviendas particulares.

La Niña: el pueblo bonaerense que originalmente tenía otro nombre

La localidad fue fundada oficialmente el 12 de diciembre de 1912, aunque su trazado urbano recibió inicialmente el nombre de La Aurora. La denominación actual surgió a partir de la estación instalada por la Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires.

Una de las versiones más difundidas sostiene que fue bautizada en referencia a La Niña, una de las carabelas de Cristóbal Colón. Con el paso de los años, el nombre de la estación terminó desplazando al original.

La Niña, un pueblo que se negó a desaparecer
La antigua estación recuerda el pasado ferroviario Foto: Instagram @pueblos_y_lugares_de_bue

El ferrocarril permitió trasladar la producción agropecuaria, atraer pobladores y convertir al lugar en un punto de abastecimiento regional. Durante las primeras décadas llegaron inmigrantes italianos y españoles, mientras surgían almacenes, escuelas, espacios religiosos y centros recreativos.

En 1917 se fundó el Club Atlético La Niña, que se transformó en uno de los principales lugares de encuentro social y deportivo.

Una fábrica que produjo alimentos inolvidables

El gran crecimiento económico comenzó durante la década de 1950, cuando se instaló la empresa láctea Mendizábal. La planta llegó a emplear a más de 100 personas y produjo alimentos muy recordados, como el queso Mendicrim y el postre Shimy.

La Niña, un pueblo que se negó a desaparecer
La localidad bonaerense tiene 499 habitantes Foto: Instagram @pueblos_y_lugares_de_bue

La actividad industrial impulsó talleres, veterinarias y comercios. En sus mejores años, La Niña alcanzó los 2.000 habitantes, cuatro veces su población actual.

La prosperidad comenzó a desmoronarse en 1961, cuando el tren dejó de pasar. Sin esa conexión, el pueblo quedó comunicado con Nueve de Julio por caminos de tierra. Muchos jóvenes se marcharon y varios comercios cerraron.

Las inundaciones que cambiaron su destino

El golpe más duro llegó en 1987, cuando una inundación provocó el cierre y traslado de la planta láctea, que entonces sostenía a unas 80 familias. La pérdida de empleos aceleró el éxodo y puso al pueblo al borde de la desaparición.

La Niña, un pueblo que se negó a desaparecer
Las inundaciones transformaron el destino del pueblo Foto: Instagram @pueblos_y_lugares_de_bue

En 2001, La Niña volvió a quedar aislada por el agua. Un año después, la ruptura del canal Mercante agravó la situación y afectó campos y caminos. Algunos vecinos recuerdan períodos de hasta 90 días de aislamiento.

Sin embargo, aquello que parecía representar el final generó una transformación inesperada. Las inundaciones formaron lagunas y llevaron peces hasta terrenos anteriormente productivos.

Del desastre al turismo rural

A partir de 2003, los habitantes comenzaron a recibir pescadores, ofrecer alojamiento en casas particulares y organizar experiencias vinculadas con el agroturismo.

Actualmente, los visitantes pueden recorrer la antigua estación, conocer almacenes de ramos generales, practicar kayak, observar aves, pescar pejerreyes y disfrutar de gastronomía criolla. También se ofrecen cabalgatas, caminatas rurales y observación del cielo nocturno.

La Niña, un pueblo que se negó a desaparecer
El pueblo llegó a tener cerca de 2.000 vecinos Foto: Instagram @pueblos_y_lugares_de_bue

La localidad conserva otro dato sorprendente: allí se encuentra el primer cementerio judío de la provincia de Buenos Aires, un testimonio de las comunidades que poblaron la región.

Por su identidad y resiliencia, La Niña fue incorporada al programa provincial Pueblos Turísticos. Para llegar desde Buenos Aires se debe tomar la Ruta Nacional 5 hasta Nueve de Julio y luego recorrer aproximadamente 20 kilómetros por un camino vecinal.

Con sus calles silenciosas y su paisaje moldeado por el agua, La Niña es la historia de un pueblo que perdió el tren y la fábrica, pero encontró en el turismo rural una oportunidad para volver a empezar.

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