Diversificar el ejercicio, más que una tendencia, se posiciona como una estrategia concreta para mejorar la salud y, potencialmente, vivir más años.
Diversificar el ejercicio, más que una tendencia, se posiciona como una estrategia concreta para mejorar la salud y, potencialmente, vivir más años. Foto: X/Grok.

En medio de una creciente preocupación por la salud y la longevidad, una nueva investigación científica pone el foco en un aspecto poco considerado: no alcanza con hacer más ejercicio, también es clave variar las actividades.

El estudio, publicado por el Grupo BMJ en la revista BMJ Medicine, analizó durante más de 30 años a más de 100.000 adultos y llegó a una conclusión contundente: diversificar la actividad física puede reducir significativamente el riesgo de muerte y mejorar la calidad de vida.

Un estudio internacional sugiere que no solo importa cuánto ejercicio se realiza, sino también la variedad de actividades que se practican. Foto: Freepik.

La clave no es solo cuánto, sino cómo

Durante años, las recomendaciones de salud se centraron en alcanzar cierta cantidad de minutos semanales de ejercicio. Sin embargo, esta nueva evidencia sugiere que repetir siempre la misma rutina podría no ser suficiente.

Los investigadores detectaron que las personas que combinaban distintas actividades, como caminar, nadar, andar en bicicleta o hacer entrenamiento de fuerza, tenían hasta un 19% menos de riesgo de muerte por cualquier causa, en comparación con quienes se limitaban a una o dos disciplinas.

Además, el riesgo de enfermedades graves como problemas cardiovasculares, cáncer o afecciones respiratorias se redujo entre un 13% y un 41%.

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son trastornos del corazón y vasos sanguíneos, incluyendo infartos, accidentes cerebrovasculares e hipertensión, causados principalmente por aterosclerosis. Foto: Prensa

¿Por qué variar el ejercicio hace la diferencia?

Uno de los hallazgos más relevantes es que los beneficios del ejercicio no aumentan de manera ilimitada. A partir de cierto punto, equivalente a unas 10 horas semanales de actividad moderada, las mejoras tienden a estabilizarse.

En ese contexto, incorporar variedad aparece como un factor diferencial. Alternar ejercicios aeróbicos, de fuerza y flexibilidad no solo estimula distintos grupos musculares, sino que también mejora la adherencia a largo plazo, reduce el riesgo de lesiones y mantiene la motivación.

Caminar, por ejemplo, fue una de las prácticas más asociadas con beneficios: quienes lo hacían con mayor frecuencia tenían un 17% menos de riesgo de muerte.

Caminar es una actividad física aeróbica de bajo impacto, accesible y efectiva, ideal para mejorar la salud cardiovascular, controlar el peso y reducir el estrés. Se recomienda caminar a ritmo ligero entre 30-60 minutos, 3-4 días a la semana. Foto: Unsplash.

Un cambio de enfoque en la salud

El estudio se basó en datos de investigaciones de largo plazo como el Nurses’ Health Study y el Health Professionals Follow-up Study, y también identificó que quienes diversificaban su actividad física solían tener hábitos más saludables en general.

Si bien los autores advierten que se trata de un análisis observacional, los resultados abren una nueva perspectiva para la salud pública: no se trata solo de moverse más, sino de moverse mejor.

¿Qué recomiendan los expertos?

A partir de estos hallazgos, los especialistas sugieren una combinación equilibrada de actividades:

  • Ejercicio aeróbico (caminar, correr, bicicleta).
  • Entrenamiento de fuerza.
  • Actividades de flexibilidad como yoga.
  • Prácticas recreativas o deportivas.
Bicicleta. Foto Freepik
Andar en bicicleta ofrece beneficios integrales, incluyendo la mejora de la salud cardiovascular (reduciendo el riesgo de infarto), fortalecimiento muscular (piernas, glúteos y core) y tonificación general. Foto: Freepik.

Teniendo en cuenta que el sedentarismo sigue siendo un problema global, esta nueva mirada podría cambiar la forma en que millones de personas encaran su rutina diaria.

Diversificar el ejercicio, más que una tendencia, se posiciona como una estrategia concreta para mejorar la salud y, potencialmente, vivir más años.