
La anestesia suele generar muchas dudas y temores justo antes de una cirugía. Es una experiencia que requiere de mucho profesionalismo médico y, sobre todo, de acompañamiento del paciente durante todo el proceso. Sin embargo, hay algunas preguntas que son inevitables: ¿Qué pasa si el paciente recupera la conciencia? ¿Por qué es necesario pasar varias horas sin comer? ¿El anestesiólogo permanece en el quirófano durante toda la operación?.
En muchos casos, todas estas dudas están atravesadas por creencias que en realidad no se ajustan a lo que sucede en un quirófano del siglo XXI. Por este motivo, la Dra. Belén Bargagna, especialista en Otorrinolaringología y Medicina del Sueño, repasó algunos de los principales mitos y verdades vinculados con la anestesia y explicó qué medidas se toman para cuidar al paciente antes y durante una intervención.
¿Me puedo despertar en medio de una cirugía?
Uno de los mayores temores antes de una operación es recuperar la conciencia mientras el procedimiento todavía está en curso. Sin embargo, la especialista aclaró en un reel de su cuenta profesional de Instagram que se trata de una situación muy poco frecuente gracias a los sistemas de control que se utilizan actualmente.
“Eso es un mito. Con el monitoreo actual es muy poco frecuente y además existen protocolos para minimizarlo”, explicó Bargagna. Durante una cirugía, el equipo de anestesia realiza un seguimiento permanente del paciente y utiliza distintos parámetros para controlar su estado. Esto permite ajustar la medicación cuando resulta necesario y mantener las condiciones adecuadas durante la intervención.

Si estoy resfriado o tengo fiebre, ¿tengo que avisar antes de la cirugía?
Este mito es verdadero. Tener síntomas de una infección respiratoria antes de una operación es un dato que el equipo médico debe conocer, incluso cuando parezcan leves.
“Una infección respiratoria puede aumentar el riesgo de la anestesia y por eso es muy importante que informes cualquier síntoma antes de someterte a la cirugía”, señaló Belén.
Por eso, si en los días previos aparecen fiebre, tos, congestión u otros signos de una infección, lo recomendable es comunicarlo al equipo de salud. Con esa información, los profesionales pueden evaluar el cuadro y determinar si existen precauciones adicionales que deban tomarse o si corresponde modificar la fecha de una intervención programada.

¿El ayuno antes de una cirugía es solo para evitar las náuseas?
El ayuno preoperatorio no es una simple formalidad ni está pensado únicamente para evitar malestares digestivos. Bargagna fue contundente al explicar el motivo: “Es absolutamente un mito y es fundamental el ayuno para disminuir el riesgo de broncoaspiración”.
La indicación busca reducir la posibilidad de que el contenido del estómago pase hacia las vías respiratorias durante la anestesia. Por ese motivo, es importante respetar las pautas específicas que indique el equipo médico sobre cuándo dejar de comer y beber antes del procedimiento. No cumplir con esas instrucciones puede aumentar los riesgos y afectar la preparación prevista para la intervención.
¿El anestesiólogo se va una vez que comienza la cirugía?
Es un mito. El trabajo del anestesiólogo no termina después de administrar la anestesia. Su presencia y supervisión continúan durante toda la operación. “Durante la cirugía el anestesiólogo está todo el tiempo al lado del paciente monitoreando el dolor, la respiración, los medicamentos que administramos y sobre todo los signos vitales”, explicó Bargagna.
Esto significa que mientras se desarrolla la intervención, el especialista controla de manera constante la respuesta del organismo y puede realizar ajustes en la medicación o intervenir ante cualquier cambio que requiera atención.
La anestesia, por lo tanto, implica mucho más que dormir al paciente: requiere vigilancia continua y un seguimiento permanente de sus funciones vitales durante todo el procedimiento.



















