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“La depresión se puede manifestar en hiperactividad”: la advertencia de una psiquiatra sobre los niños y adolescentes

En diálogo con Canal26.com, Silvia Ongini, psiquiatra Infanto-Juvenil del Departamento de Pediatría del Clínicas analiza por qué los adolescentes y jóvenes eligen refugiarse en los algoritmos antes que hablar con sus pares o padres. Cómo habilitar el diálogo y qué cuestiones todavía tiene pendientes la Argentina en cuanto al tratamiento del suicidio.

Depresión y suicidio en adolescentes: cómo prevenir según una psiquiatra
Depresión y suicidio en adolescentes: cómo prevenir según una psiquiatra Foto: El independiente
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Hablar de depresión, suicidio y de salud mental sin tapujos aún al día de hoy sigue siendo una cuestión compleja, sobre todo, en las generaciones jóvenes. Si bien cada vez más personas se animan a hablar de sus dolencias, incluso, hemos visto famosos, influencers y conductores de streaming como Marti Benza (26), quien ha expuesto su experiencia atravesando un severo ataque de pánico y período de depresión, no todo los niños, adolescentes y jóvenes adultos encuentran un espacio seguro para hablar de cómo se sienten, de qué los incomoda, o simplemente de cuáles son las presiones inherentes a la actualidad a la que se enfrentan.

En un mundo que parece ir más rápido de lo que nuestra propia cotidianidad puede soportar y en donde “la imagen”, la productividad, la perfección de los algoritmos prima por sobre la sensibilidad y la empatía, ¿cómo hacer para analizar un tema tan delicado como este?

En la Argentina, hay una preocupación latente y que cada vez parece ir en aumento. Según el Ministerio de Salud de la Nación, en nuestro país, hay 22 intentos de suicidio por día. Asimismo, de acuerdo al Observatorio de Política Criminal (OPC) y de la cartera de Salud la tasa de suicidio de 11,8 cada 100 mil habitantes y la franja etaria de 14 a 25 años es la más afectada.

¿Qué ocurre en las adolescencias que puedan explicar estas cifras? Porque, además, hablamos de datos que no solo son los más altos en la historia de nuestro país, a su vez, se encuentran por encima del promedio mundial.

Para Silvia Ongini (MN 69.218), Psiquiatra Infanto-Juvenil del Departamento de Pediatría del Hospital Clínicas de la UBA, se trata de una cuestión “multicausal” (acoso escolar, grooming, ciberacoso, exposición a redes sociales o falta de contención emocional) que incluso trasciende la Argentina para ser una problemática global. En diálogo con Canal26.com, la especialista indica que se observa una creciente tendencia de los adolescentes y de los jóvenes de refugiarse en sus celulares, en las pantallas, antes que poder hablar cara a cara con otra persona acerca de sus malestares.

Pero y ¿por qué no eligen a los adultos para conversar? ¿Acaso ellos también están atravesados por otras cuestiones propias de la actualidad argentina vinculadas a la crisis económica y a la precariedad laboral que los impide ser receptores de estas cuestiones?

Depresión y suicidio en adolescentes: cómo prevenir según una psiquiatra
Algunos adolescentes pueden "hacer más actividades" para llenar vacíos emocionales. Foto: El independiente

“Podemos inferir que hay una falta de responsividad en los adultos y de conectividad en el aquí y ahora. Muchos adultos, independientemente de las clases sociales, están hiperconectados con el celular. Esto lo vemos habitualmente. Incluso en el consultorio vienen padres y madres, que muchas veces también atravesados por situaciones de precariedad, que por la falta de disponibilidad que tienen para atender a sus hijos, les ofrecen un celular para que estén tranquilos o estén más entretenidos”, explica Ongini.

El rol que ocupan los cambios generacionales

Sobre este punto, la experta suma un detalle sobre las nuevas generaciones de padres y de cómo pueden influir en el cuidado de adolescentes. “Muchas veces hablamos de ‘adultocentes’, adultos que están al cuidado de adolescentes pero que les cuesta poner límite. Pasamos del verticalismo y del autoritarismo de la sociedad disciplinaria a no poder entender que el límite es un cuidado. No el límite como castigo, como pena o como condena, sino el límite como un cuidado. Y esto ocurre en todas las clases sociales”, sostiene.

Y agrega: “A veces se naturaliza la autonomía de los adolescentes porque los padres se posicionan casi en una simetría de amigos más que de cuidadores. Esto es una característica de época”.

De esta manera, habilitar el diálogo y la escucha entre generaciones es vital.

La otra cara de la depresión

El estado depresivo en una persona se puede manifestar de muchas maneras. Sin embargo, es cierto que arquetípicamente se ha expuesto más la imagen de una persona atravesando un episodio de depresión que no tiene ganas de hacer absolutamente nada. Pero lo cierto es que “hacer de más” o de manera casi voraz también puede ser un síntoma.

“Hay un autor, Massimo Recalcati, que habla de “ velocidad maníaca”, un término que hace referencia a la velocidad de nuestra época. Estamos acostumbrados a un estímulo más rápido, fijémonos como funciona Instagram, como funciona TikTok. Muchas veces, y esto lo vemos todavía más en niños más pequeños incluso, la depresión no se manifiesta solo estando tirado, sino también a través de una hiperactividad, de estar yendo de un lugar a otro o estar moviéndose mucho, o por estar haciendo muchas cosas”, precisa la experta.

“Hay adolescentes que están pasándola mal o se sienten aislados y pueden refugiarse en tratar de rendir mejor”, remarca.

La clave está en la contención

Las redes de contención siguen siendo la clave sin importar la edad que tenga la persona. Refugiarse en un padre, una madre, un amigo o un profesional puede ser la puerta para sentirse mejor, para hablar de esas dolencias que, a veces, en soledad no se pueden enfrentar. Sin embargo, el problema surge cuando esas redes “están agujereadas o rotas”.

Suicidio; ansiedad; depresión; tristeza. Foto: Unsplash.
La clave está en la contención familiar y profesional para una persona con problemas de salud mental.

“Cuando hay una situación de vulnerabilidad o de padecimiento, se requiere de la contención de un otro. Instituciones como escuelas, centros de atención primaria, hospitales, son redes que deberían funcionar como contención primaria de las contingencias que atraviesa un sujeto o una familia”, menciona. Y añade: “Estas redes cuando están agujereadas o son insuficientes, esto pone más en riesgo a los sujetos vulnerables”.

Prevención del suicidio: la importancia de la posvención y de la capacitación

El suicidio es una cuestión de salud mental que debe discutirse a nivel social. De hecho, Silvia Ongini explica que se necesitan implementar programas serios que involucren a toda la sociedad. En este sentido, la profesional hace énfasis en la capacitación de los profesionales y de los diferentes sectores de la salud.

“Es importante tener datos acertados y adecuados para poder tener un panorama por localidad, porque precisamente los programas de contención y capacitación se tienen que entender y tender en cada lugar. Entendiendo, incluso, las diferencias culturales que hay en los distintos ámbitos de nuestro país”, asevera.

Y al mismo tiempo expresa: “Se requiere capacitación de todos los efectores para poder detectar y dar la primer respuesta de manera asertiva, sin ningunear o devaluar el sufrimiento del otro, en el momento en que tiene que ser contenido con esas primera palabras para no incrementar el profundo dolor o desesperación que tiene el sujeto que está pensando en quitarse la vida”.

Ongini también sostiene que es esencial la generación de protocolos para administrar los recursos profesionales y sociales en una red adecuada. En este sentido, la experta también suma a la posvención, que es el conjunto de intervenciones y estrategias de acompañamiento y apoyo emocional para familias, a la implementación de la normativa. Según Ongini, este procedimiento pocas veces se lleva a cabo. “Debería realizarse en un colegio donde hubo un suicidio por ejemplo. Son las deudas pendientes que tenemos en la Argentina. Las estadísticas deben cuestionarnos qué está pasando”, concluye.

Si vos, algún familiar o allegado, está atravesando una crisis emocional de cualquier tipo o te encontrás en una situación a la que no le ves salida, podés llamar a la línea gratuita 135 (CABA y GBA) y desde cualquier parte del país al (011) 5275-1135 o 0800 345 1435.

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