La historia detrás del “Topo Gigio”, el festejo de Juan Román Riquelme que Leandro Paredes replicó en el Superclásico
El capitán del “Xeneize” le dio el triunfo a su equipo ante River en el Monumental y lo festejó emulando la mítica celebración del máximo ídolo. Cómo nació este gesto de rebeldía que trascendió el tiempo y el deporte.

Leandro Paredes fue el héroe de Boca en el Superclásico ante River por el Torneo Apertura. El campeón del mundo se hizo cargo de un penal caliente en el final del primer tiempo y estampó el 1-0 definitivo en el Monumental. Tras superar al arquero Santiago Beltrán, el capitán “Xeneize” realizó un festejo que provocó la nostalgia entre los hinchas.
Manos en las orejas, cuerpo firme y ojos clavados en los simpatizantes del “Millonario”, Paredes replicó el “Topo Gigio” que popularizó Juan Román Riquelme hace 25 años.
Lo cierto es que el festejo, que trascendió el tiempo y el deporte, nació como un reclamo en un contexto totalmente distinto al del día de hoy. Pero desde el retiro de Riquelme, esta celebración también nace como homenaje a uno de los más grandes futbolistas de la historia.
La historia del Topo Gigio de Juan Román Riquelme
El 8 de abril del 2001, el equipo dirigido por Carlos Bianchi goleó 3-0 a River por la fecha 10 del Torneo Clausura, pero las miradas en La Bombonera apuntaron a Riquelme, cuyo festejo del “Topo Gigio” marcó un antes y un después. El destinatario era claro: en aquel rincón del estadio se encontraba Mauricio Macri, presidente del club en ese entonces y con quien Riquelme siempre tuvo una tensa relación.
Boca ya ganaba 1-0 gracias a un gol de Hugo Ibarra. Llegado el minuto 70 del partido, llegaba un penal para el “Xeneize”: el volante de Don Torcuato se hizo cargo de la ejecución: Franco Costanzo tapó su remate, pero Román aprovechó el rebote y estampó el 2-0. El tercero llegaría en los pies de Guillermo Barros Schelotto, pero el gran incidente ya había sucedido.

Tras anotar su gol, Riquelme corrió decidido hasta mitad de cancha, frenó en seco, colocó las manos detrás de sus orejas y se quedó inmóvil mientras miraba a un Macri, que estaba acompañado por la comisión directiva.
El enojo del máximo ídolo contra la dirigencia se dio tras pedir un reconocimiento monetario tras los logros obtenidos, unos dos millones de pesos/dólares, que en aquel año tenían el mismo valor por la Ley de Convertibilidad. Es que Boca venía de salir campeón de tres torneos locales, dos Libertadores y una Intercontinental con el enganche como figura principal, cobraba el mismo contrato que un juvenil del plantel: unos 240 mil pesos.
Desde la dirigencia del club argumentaban que el vínculo había sido acordado por ambas partes, por lo que no veían con buenos ojos una modificación. Además, desde la cúpula “xeneize” dejaron entrever la supuesta existencia de un préstamo de 500 mil pesos/dólares para que Riquelme pudiera comprarse una casa, una cifra que aparecía como “pérdida” en el balance anual.
Qué dijo Riquelme sobre su “Topo Gigio”
“El festejo es para mi hija porque le encanta el Topo Gigio”, fue la irónica respuesta de Román ante la pregunta obligada de los periodistas. Lo cierto es que desde entonces, la relación entre el jugador y la dirigencia terminó de romperse.
Tras esta situación, Riquelme se fue por 26 millones de dólares al Barcelona, mientras que el club decidió anunciar un techo salarial inamovible para el plantel.
A 25 años de aquella histórica noche, el “Topo Gigio” sigue más vivo que nunca. Con el correr de los años se lo pudo ver en canchas de todo el planeta, desde la Premier League hasta el Mundial de Qatar 2022, donde nada menos que Lionel Messi lo replicó ante el banco de suplentes de Países Bajos. Se trata de un festejo que combina personalidad, ingenio y rebeldía, que describen a la perfección uno de los grandes genios del fútbol argentino.








