La reina Máxima Zorreguieta protagonizó una verdadera maratón futbolera al asistir a dos partidos en diferentes ciudades de Estados Unidos durante la misma jornada, apoyando tanto a la selección de Países Bajos como a Curazao en este Mundial 2026.
Acompañada por el rey Guillermo Alejandro y por la princesa Ariane de Orange-Nassau, la monarca dijo presente primero en Houston, Texas, donde observó la contundente victoria neerlandesa sobre Suecia. Horas más tarde, la familia real volvió a tomar un avión para trasladarse hasta Kansas City y asistir al encuentro entre Curazao y Ecuador.
Los reyes de Países Bajos con “doble” camiseta
El primer destino de la familia real fue el estadio donde Países Bajos logró una amplia goleada frente a Suecia. Tras el partido, los reyes descendieron a los vestuarios para saludar a los futbolistas y felicitar al plantel por el resultado obtenido.
La presencia fue reflejada por los canales oficiales de la Casa Real, que compartieron imágenes y mensajes de apoyo a la selección dirigida por Ronald Koeman.
Antes del inicio del encuentro, el rey expresó su entusiasmo por la jornada que tenían por delante. “Es una gran oportunidad para animar al equipo azul y al naranja”, contó el rey Guillermo Alejandro cuando ingresaba al primero de los partidos.

Con aproximadamente siete horas de diferencia entre ambos encuentros, la familia aprovechó el margen de tiempo para trasladarse más de 1.200 kilómetros y llegar a tiempo al partido entre Curazao y Ecuador.
La isla caribeña mantiene un vínculo institucional con la Corona neerlandesa al formar parte del Reino de los Países Bajos, por lo que la presencia de la familia real también tuvo una fuerte carga simbólica.
A diferencia del protocolo que rodeó al encuentro de Países Bajos, la segunda visita mostró una faceta mucho más relajada. Máxima, Guillermo y su hija Ariane lucieron la camiseta de Curazao y compartieron la pasión de los aficionados en las tribunas.

¿Curazao es una colonia de Países Bajos? La razón por la que puede jugar un Mundial con selección propia
La presencia de la familia real neerlandesa alentando tanto a Países Bajos como a Curazao despertó una pregunta entre muchos aficionados: ¿cómo es posible que ambos tengan selecciones diferentes si forman parte del mismo reino?
La respuesta está en el particular estatus político de Curazao. La isla caribeña no es una colonia de Países Bajos, sino un país autónomo que integra el Reino de los Países Bajos, junto con Aruba, Sint Maarten y los propios Países Bajos europeos. Desde 2010, tras la disolución de las Antillas Neerlandesas, Curazao obtuvo un mayor grado de autogobierno y administra gran parte de sus asuntos internos, aunque la defensa y la política exterior continúan bajo la órbita del Reino.
En el ámbito deportivo, la situación es similar a la de otros territorios autónomos que cuentan con representaciones propias. Curazao posee una federación de fútbol reconocida por la FIFA y por la Concacaf, lo que le permite competir de manera independiente en torneos internacionales, eliminatorias y Copas del Mundo.
Por esa razón, aunque comparte monarca con Países Bajos y forma parte del mismo reino, Curazao tiene su propia selección nacional, su bandera y sus competencias deportivas. Esto explica por qué la reina Máxima Zorreguieta y el rey Guillermo Alejandro pudieron apoyar a ambos equipos durante la misma jornada mundialista sin que existiera ninguna contradicción institucional.
La situación guarda ciertas similitudes con otros casos conocidos en el fútbol internacional, como las selecciones de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, que compiten por separado a pesar de formar parte del mismo Estado soberano. En el caso de Curazao, su reconocimiento por parte de los organismos internacionales del fútbol le permite seguir un camino propio.











