El presidente de River Plate, Stefano Di Carlo, denunció que el club viene siendo perjudicado desde el inicio del semestre y apuntó contra una serie de decisiones que, según la visión riverplatense, tuvieron incidencia directa en los resultados.
Las declaraciones llegaron en una conferencia de prensa en la que el máximo dirigente abordó diferentes temas de actualidad, pero dedicó varios minutos a cuestionar el trabajo arbitral. Para Di Carlo, existe una acumulación de situaciones que terminaron agotando la paciencia de la dirigencia y los hinchas.
El caso más reciente ocurrió en la caída frente a Tigre. Allí, River reclamó un penal sobre Ángel Correa después de una acción protagonizada por Nahuel Banegas dentro del área. El árbitro Andrés Gariano decidió dejar seguir el juego y desde el VAR tampoco convocaron a una revisión.
La jugada generó una fuerte repercusión y alimentó el malestar de todo el entorno millonario. Incluso después del partido surgieron cuestionamientos por los criterios utilizados y por la falta de intervención de la tecnología en una acción que muchos consideraron sancionable.
El penal a Ángel Correa que encendió la última polémica
La infracción reclamada sobre Correa se transformó rápidamente en uno de los temas más comentados de la fecha. Desde River entendieron que existió contacto suficiente para cobrar la pena máxima y cuestionaron tanto la decisión de campo como la postura adoptada desde el VAR.

Las críticas no se limitaron a la dirigencia. También hubo referentes del plantel que manifestaron su descontento por lo sucedido y reclamaron mayor uniformidad en la interpretación de este tipo de jugadas.
La acción ante Barracas que River todavía no olvida
Antes del encuentro frente a Tigre, otra polémica había generado un fuerte enojo en Núñez. Fue durante el partido disputado el 25 de julio frente a Barracas Central, cuando River reclamó un penal sobre Lautaro Pereyra.
La acción involucró a Rafael Barrios, quien protagonizó un cruce dentro del área que para buena parte de la prensa deportiva configuró una infracción. Sin embargo, ni el árbitro Nazareno Arasa ni el VAR, a cargo de Pablo Echavarría, consideraron necesario sancionar la falta.

Aquella decisión tomó todavía más relevancia con el paso de las fechas. En River entienden que se trató de un error claro y la incluyen dentro de una secuencia de fallos que consideran perjudicial para el equipo.
Qué dijo Stefano Di Carlo sobre los arbitrajes
Durante su exposición ante los medios, Di Carlo sostuvo que River fue perjudicado en los últimos compromisos y aseguró que la situación es evidente. Además, remarcó que los cuestionamientos exceden al club de Núñez y alcanzan a varios equipos del fútbol argentino.
El dirigente también pidió que el foco principal siga puesto en el rendimiento del equipo, aunque aclaró que eso no invalida las críticas por las decisiones arbitrales. En la misma línea, recordó que las cuestiones arbitrales terminan influyendo en el desarrollo de los partidos y reclamó que exista un límite frente a errores que se repiten con frecuencia.
Los reclamos concretos que respaldan la postura de River
Más allá de las referencias generales a los encuentros frente a Rosario Central, Gimnasia y Tigre, los casos que aparecen como ejemplos más contundentes dentro del discurso institucional son dos.
Por un lado, el penal reclamado por la infracción a Lautaro Pereyra ante Barracas Central. Por el otro, la falta sobre Ángel Correa frente a Tigre. Son las jugadas que la dirigencia utiliza como sustento de una denuncia más amplia sobre los arbitrajes y que explican el fuerte posicionamiento público adoptado por River en los últimos días.














