
El fútbol argentino atraviesa una nueva semana cargada de bronca, sospechas y decisiones arbitrales que vuelven a encender la polémica. Esta vez, el foco quedó puesto en el partido entre Platense y Boca, donde al Calamar le anularon un gol que podía cambiar por completo el desarrollo del encuentro. La jugada generó un fuerte reclamo en Vicente López y rápidamente se convirtió en tema central entre hinchas, periodistas y protagonistas.
La acción ocurrió con Platense en ventaja. Luciano Giménez marcó lo que parecía ser el segundo gol del equipo dirigido por Martín Palermo, pero la intervención del VAR terminó anulando la conquista por una mano del delantero. El problema, según reclamó Platense, fue que en la misma secuencia previa también hubo una posible mano de Dylan Gorosito, defensor de Boca, que no fue sancionada como penal.
El enojo del Calamar fue inmediato. Palermo, visiblemente molesto, dejó una frase que resumió el clima de fastidio: “Se vio la mano de Luciano, pero no se vio la del de Boca. Mejor no hablar”, según reflejaron medios que cubrieron la polémica posterior al empate.
El gol anulado a Platense que desató la furia
La secuencia generó debate porque el VAR decidió revisar la mano de Giménez, pero no modificó la interpretación sobre el contacto previo en el área de Boca. Para muchos hinchas de Platense, la jugada debió terminar en penal antes de analizar la acción posterior del delantero local.
De acuerdo con el análisis reglamentario, el VAR consideró que la mano de Gorosito no fue sancionable porque no habría existido movimiento deliberado ni una ampliación antinatural del cuerpo. En cambio, sí se anuló el gol de Giménez por la llamada“mano de inmediatez”, ya que el balón tocó en el brazo del futbolista antes de convertir.
Sin embargo, más allá de la explicación técnica, la sensación que quedó en Platense fue otra: otra decisión fina terminó perjudicando al equipo menor en una jugada determinante. Y en el fútbol argentino, donde la confianza en los arbitrajes está cada vez más debilitada, cada fallo de este tipo alimenta una pregunta inevitable: ¿por qué el VAR actúa con tanta precisión en algunas jugadas y con tanta flexibilidad en otras?
River también viene denunciando fallos arbitrales en el torneo
La polémica de Platense no aparece aislada. En paralelo, River viene acumulando una serie de reclamos arbitrales que hicieron explotar a dirigentes, hinchas y referentes del club. Según se publicó en distintos medios, desde el Millonario apuntaron contra decisiones que, según su mirada, lo perjudicaron en partidos recientes del torneo.
Entre las jugadas más discutidas que se mencionaron alrededor de River aparecen: una doble amarilla no mostrada a Lucas Passerini, un gol de Aldosivi señalado como polémico por posible offside, y un penal no cobrado ante Barracas Central por un empujón a Lautaro Rivero. Además, dirigentes y comunicadores cercanos al club remarcaron que River se sintió perjudicado en varios partidos consecutivos.
El clima se tensó todavía más después de declaraciones fuertes desde el mundo River. La frase“somos nosotros contra todos” volvió a instalar la idea de que el Millonario siente que los arbitrajes lo vienen condicionando fecha tras fecha. También se habló de una “tolerancia agotada” por parte del club, en medio de un contexto donde la relación con la AFA ya venía desgastada.
El VAR, lejos de traer paz, aumenta la desconfianza
El gran problema del fútbol argentino no parece ser solamente el error humano. Lo que más irrita a los hinchas es la falta de un criterio uniforme. Una mano se revisa con lupa. Otra se deja pasar. Un contacto mínimo se cobra en un área. Un empujón similar desaparece en otra cancha. Esa inconsistencia es la que alimenta la palabra que cada vez aparece con más fuerza en redes sociales:“robo”.
El VAR llegó con la promesa de transparentar el juego, pero en Argentina muchas veces terminó generando el efecto contrario. La tecnología no eliminó la polémica: la multiplicó. Y cuando la explicación reglamentaria no alcanza para convencer a los protagonistas, el resultado es siempre el mismo: sospecha, enojo y desconfianza.
Platense, River y una misma sensación: el arbitraje vuelve a ser protagonista
Lo que pasó con Platense ante Boca se suma a una larga lista de episodios que tienen al arbitraje como eje central del debate. Y River, por peso propio y por la cantidad de reclamos recientes, aparece como uno de los clubes que más elevó la voz contra el sistema.
En un torneo donde cada punto puede definir clasificaciones, descensos, copas y objetivos deportivos, un fallo arbitral no es un detalle menor. Puede cambiar un resultado, modificar una tabla y alterar el ánimo de un plantel completo.
Por eso, la discusión ya no pasa únicamente por si una jugada puntual estuvo bien o mal cobrada. El reclamo de fondo es mucho más profundo: el fútbol argentino necesita criterios claros, audios transparentes, explicaciones públicas y árbitros que no se conviertan en los protagonistas de cada fecha.

















