
El fútbol ocupó gran parte de la vida de Lucas Aveldaño. Durante más de dos décadas construyó una carrera que incluyó pasos por Belgrano, Nueva Chicago, Racing y distintos clubes de España. Sin embargo, a los 41 años, el exdefensor encontró una nueva identidad lejos de las canchas.
Radicado en Mallorca, divide su tiempo entre el deporte de alta resistencia, la preparación física y la gastronomía, en una rutina marcada por el movimiento constante. Instalado en la isla mediterránea junto a su familia, Aveldaño conserva la competitividad que lo acompañó durante sus más de 550 partidos como profesional, aunque ahora la canaliza en desafíos muy diferentes a los del fútbol.
Del fútbol profesional a radicarse en España: la decisión de Lucas Aveldaño
La historia de Aveldaño en España comenzó en 2015, cuando llegó como futbolista a Mallorca. Lo que inicialmente parecía una etapa más de su carrera terminó convirtiéndose en un proyecto de vida. Tras la pandemia decidió quedarse definitivamente en la isla, incluso después de colgar los botines.
Su retiro no fue inmediato. Luego de una primera decisión de alejarse de la actividad profesional, recibió el llamado del Andratx, club de la cuarta categoría española. Aceptó el desafío, logró un ascenso y extendió su carrera durante dos temporadas más antes de retirarse por decisión propia en 2024.

Hoy sus días son muy distintos a los de un defensor profesional. Da clases en un gimnasio, coordina entrenamientos grupales y lidera la comunidad deportiva “En Movimiento Social Run”, un proyecto que reúne a unas 480 personas y convoca cada semana a decenas de corredores en Mallorca.
Pese a su extensa carrera, admite que prácticamente se desconectó del fútbol. Incluso reconoce que hace más de un año y medio que no juega un partido informal y que apenas sigue algunos encuentros de la Selección Argentina y de Belgrano, el club con el que mantiene un fuerte sentido de pertenencia.
Deporte de alta resistencia: la nueva rutina física del exjugador de Racing
La transición hacia esta nueva etapa comenzó varios años antes de su retiro. En 2022 descubrió el Hyrox, una disciplina que combina ejercicios funcionales de fuerza con pruebas de resistencia y carrera.
Lo que empezó como una curiosidad vista en redes sociales rápidamente se transformó en una pasión. Aveldaño tomó sus primeras clases y apenas tres meses después ya estaba compitiendo en Barcelona. Allí encontró algo que extrañaba desde sus días como futbolista: la sensación permanente de superación y competencia.

Actualmente se encuentra entrenando para correr su primera maratón y mantiene una intensa rutina que incluye sesiones diarias de preparación física, clases grupales y asesoramiento a atletas. Incluso obtuvo la certificación como Coach de Hyrox y llevó esa experiencia a la Argentina mediante la creación de Athlon Hybrid Race, una competencia que tuvo su primera edición en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba.
Para Aveldaño, el deporte sigue siendo una parte esencial de su vida. Considera que el entrenamiento no solo impacta en lo físico, sino también en el bienestar mental, una filosofía que lo acompaña desde que dejó atrás el fútbol profesional.
El restaurante favorito de Lionel Scaloni en las costas de España
La otra gran pasión que desarrolló en Mallorca es la gastronomía. Amante de la cocina desde joven y reconocido por sus compañeros como el “asador de los planteles” en los que jugó, decidió apostar por el negocio gastronómico una vez instalada su vida en España.
Llegó a tener tres restaurantes en simultáneo, aunque con el tiempo optó por concentrar sus esfuerzos en un único proyecto: Maleva, un restaurante especializado en carnes maduradas que se convirtió en una referencia para residentes y turistas en la isla.

Entre quienes frecuentan el lugar aparece un cliente muy especial: Lionel Scaloni. El entrenador campeón del mundo mantiene una relación de amistad con Aveldaño desde 2015, cuando el exdefensor desembarcó en Mallorca. Según cuenta, fue el propio Scaloni quien se acercó para darle la bienvenida y ofrecerle ayuda para adaptarse a la vida en la isla.
Con el paso del tiempo, el vínculo se fortaleció y el entrenador de la Selección visitó varios de sus emprendimientos gastronómicos. Maleva se convirtió en uno de los lugares elegidos por Scaloni y su familia, que suelen disfrutar allí de manera discreta, como un vecino más de Mallorca.
Lejos de las tardes de tensión en Racing y de las batallas por evitar el descenso, Aveldaño construyó una vida completamente distinta en España. Entre competencias de Hyrox, entrenamientos grupales, maratones y la administración de su restaurante, encontró una nueva manera de mantenerse activo. Cambió los botines por las zapatillas de running y los vestuarios por la cocina, pero conservó intacto el rasgo que definió toda su carrera: la necesidad permanente de ir por un nuevo desafío.
















