
Alejado del ritmo de las grandes ciudades, Jerónimo “Momo” Weich eligió instalarse junto a su pareja en Los Hornillos, Córdoba, donde lleva adelante un estilo de vida basado en la sustentabilidad, la bioconstrucción y la permacultura.
El hijo de Julián Weich suele compartir en sus redes sociales distintos aspectos de su vida cotidiana en una casa de barro construida bajo principios sustentables. En los últimos días, uno de sus videos llamó especialmente la atención: allí mostró cómo funciona la biopiscina ecológica que diseñó para refrescarse y, al mismo tiempo, favorecer el ecosistema de su hogar.
Tanque australiano reciclado: el soporte que eligió Jerónimo Weich para su biopiscina
Uno de los detalles más llamativos del proyecto es que Jerónimo reutilizó un tanque australiano para construir su biopiscina.
Se trata de una estructura típica de las zonas rurales, utilizada tradicionalmente para almacenar agua. En lugar de descartarla, el joven la adaptó y la convirtió en una pileta natural integrada al entorno de su casa de barro.
La elección permitió darle una segunda vida a un elemento que ya existía y, al mismo tiempo, crear un espacio recreativo que se encuentra en sintonía con los principios de sustentabilidad que aplica en su vivienda.

A diferencia de una pileta tradicional, la biopiscina no fue pensada para depender de sistemas convencionales de mantenimiento, sino para funcionar como un pequeño ecosistema en el que distintos organismos cumplen una función específica.
Plantas acuáticas y filtrado ecológico: el secreto detrás del agua limpia
El agua de la biopiscina se mantiene limpia mediante un sistema de filtrado natural basado principalmente en plantas acuáticas.
“El agua está fresquita y transparente. Ese es el filtro natural de las plantas”, explicó Jerónimo en el video que publicó en sus redes sociales.
En el espacio conviven más de diez tipos de plantas, entre ellas camalotes, lirios, nenúfares y repollitos de agua. Sus raíces participan del proceso natural de filtrado y ayudan a conservar las condiciones del agua.

“Estas plantas son las que hacen el proceso de filtrado. Sus raíces trabajan todo el tiempo y ayudan a mantener el agua en condiciones”, detalló.
El sistema también incorpora pequeños peces que cumplen una función dentro del equilibrio del ecosistema. “Las mojarritas se encargan de los mosquitos y las larvas”, contó Jero mientras mostraba cómo funciona la biopiscina.
De esta manera, plantas, peces y microorganismos forman parte de un sistema natural que permite mantener el agua sin recurrir a los mecanismos tradicionales de una pileta convencional.

Aprovechamiento de las lluvias: el método natural para ahorrar agua
Otro de los componentes centrales del proyecto es el aprovechamiento del agua de lluvia. La biopiscina se alimenta con precipitaciones, una alternativa que permite incorporar el recurso hídrico al sistema sin depender exclusivamente de otras fuentes de abastecimiento.
Además, el agua de la propia biopiscina puede reutilizarse para regar plantas y realizar diferentes tareas cotidianas, lo que amplía el aprovechamiento de un mismo recurso.
Esta modalidad forma parte de una lógica de consumo más responsable, en la que el objetivo es reutilizar el agua y reducir el desperdicio siempre que sea posible.

El sistema también favorece la creación de un entorno donde diferentes especies encuentran alimento, refugio o un lugar para hidratarse. “A la noche vienen las ranitas a cantar, se acercan insectos, las abejas toman agua y los pájaros se apoyan en las plantas. Es un espacio que alimenta la vida”.
Así, la biopiscina no funciona solamente como una pileta, sino también como un espacio que favorece la biodiversidad alrededor de la vivienda.
Un espacio para revitalizarse: la filosofía sustentable de Jerónimo Weich
Para Jerónimo, la biopiscina representa mucho más que un lugar para refrescarse. El proyecto forma parte de una manera de vivir basada en la conexión con el ambiente y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.
“Para revitalizarnos”, expresó al referirse al objetivo que tiene este espacio. Su estilo de vida en Los Hornillos se encuentra atravesado por conceptos como la permacultura y la bioconstrucción, con una vivienda de barro y diferentes soluciones pensadas para convivir con el entorno.

La presencia de plantas, peces, insectos, aves y anfibios convierte a la biopiscina en un espacio vivo que se integra al paisaje. El video despertó el interés de sus seguidores y recibió numerosos comentarios positivos sobre su particular forma de relacionarse con la naturaleza.
“Hermosa tu manera de vivir y respetar la naturaleza, aprendiendo también mucho de ella”; “Hermoso vivir así. En la naturaleza, entre plantas, pajaritos, ranitas y el sonido de tantos bichitos. De noche debe ser impagable, felicitaciones”, fueron algunos de los mensajes que recibió.
De esta manera, la biopiscina de Jerónimo “Momo” Weich se convirtió en una muestra de cómo un espacio recreativo puede integrarse a un modelo de vida sustentable, mediante la reutilización de materiales, el aprovechamiento del agua de lluvia y la creación de un ecosistema natural.





















