comscore

100% sustentable: una escuela recicló más de 2.000 botellas y construyó un invernadero para cultivar durante todo el año

Una escuela primaria de Australia reunió miles de envases descartados y los incorporó a una estructura de madera para crear un espacio destinado a la huerta, los experimentos y la educación ambiental.

Alumnos reciclaron más de 2.000 botellas y las convirtieron en un invernadero para su huerta escolar.
Alumnos reciclaron más de 2.000 botellas y las convirtieron en un invernadero para su huerta escolar. Foto: Richardson Primary School.
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

Miles de botellas de plástico que podían terminar como residuos fueron reutilizadas para levantar un invernadero destinado al cultivo, la experimentación y la educación ambiental. La iniciativa fue impulsada por una escuela primaria de Australia y contó con la participación de toda la comunidad educativa.

La iniciativa tuvo lugar en Richardson Primary School, ubicada al sur de Canberra. El proyecto, bautizado por los propios alumnos como “Plastic Palace” (Palacio de plástico), comenzó como una propuesta de reciclaje y terminó convirtiéndose en un espacio para cultivar durante todo el año.

El proyecto permitió transformar envases descartados en un espacio destinado al cultivo y la educación ambiental. Foto: Richardson Primary School.

Para levantar la estructura se utilizaron más de 2.000 botellas de plástico, recolectadas con la colaboración de estudiantes, docentes y familias. Los envases fueron incorporados a las paredes de un armazón de madera para formar los cerramientos transparentes del invernadero.

La propuesta estuvo a cargo de la docente Kate Davis, quien comenzó a planificarla varios años antes de que pudiera concretarse. El objetivo inicial era reunir unas 2.000 botellas, pero el diseño creció hasta permitir que una clase completa pudiera ingresar al interior.

Además, el proyecto recibió una subvención de 2.000 dólares australianos del Teachers Mutual Bank Environment Fund, que permitió comprar parte de los materiales necesarios para completar la construcción.

Cómo se construye un invernadero con botellas de plástico

Las botellas no se colocan simplemente una junto a otra. Una de las técnicas utilizadas para este tipo de estructuras consiste en retirar la base de los envases, limpiarlos y encastrarlos para formar largas columnas de plástico.

Los alumnos recolectaron las botellas con ayuda de docentes, familias y otros integrantes de la comunidad educativa. Foto: Richardson Primary School.

Luego, las filas de botellas se colocan dentro de marcos y se sujetan a una estructura resistente, generalmente construida con madera. De esta manera, los envases funcionan como parte de las paredes y permiten aprovechar su transparencia para dejar pasar la luz solar.

A su vez, la técnica también fue utilizada en otros proyectos educativos y comunitarios. Organizaciones como Scouts del Reino Unido cuentan con instrucciones para construir estructuras similares a partir de botellas reutilizadas.

Qué ventajas tiene y cuáles son sus limitaciones

Las paredes transparentes permiten el ingreso de radiación solar y generan un espacio protegido que puede ser aprovechado para cultivar plantines y extender determinadas condiciones de cultivo. Sin embargo, un invernadero fabricado con botellas recicladas no ofrece necesariamente el mismo rendimiento térmico que una estructura profesional.

Su eficacia depende de factores como el clima, la orientación, la ventilación, el diseño de la estructura y la manera en que fueron colocados los envases. A esto se suma que el plástico puede deteriorarse con el paso del tiempo debido a la exposición constante al sol, por lo que eventualmente algunas botellas deberán ser reemplazadas.

El invernadero fue diseñado para que los estudiantes pudieran cultivar plantines y realizar experimentos vinculados con las ciencias. Foto: Richardson Primary School.

Por eso, el principal valor de este tipo de proyectos no está únicamente en su capacidad para conservar el calor, sino también en la posibilidad de combinar reciclaje, educación ambiental y producción de alimentos a pequeña escala.

Un espacio para cultivar y aprender sobre sustentabilidad

El “Plastic Palace” fue pensado para que los estudiantes pudieran utilizarlo como parte de la huerta escolar y, al mismo tiempo, realizar experimentos vinculados con las ciencias y la sustentabilidad.

Así, miles de envases que podían convertirse en residuos pasaron a formar parte de un espacio educativo. El proyecto permitió mostrar de manera concreta cómo un material de uso cotidiano puede reutilizarse y adquirir una nueva función dentro de la comunidad.

La experiencia de la escuela australiana demuestra que las iniciativas de reciclaje también pueden convertirse en herramientas educativas. En este caso, más de 2.000 botellas terminaron formando las paredes de un invernadero donde los alumnos pueden cultivar, experimentar y aprender sobre el impacto ambiental de los residuos que generan.

ReciclajePlásticosEscuelaAustralia