
Whitney Anderson, una estilista de interiores estadounidense de 45 años, compró en junio de 2024 una iglesia abandonada de 128 años en Bay City, Michigan, Estados Unidos, por US$45.000, con el objetivo de convertirla en su vivienda. La propiedad, construida en 1898, necesitaba importantes reparaciones y, según contó a CNBC Make It el 6 de octubre de 2026, ya había destinado aproximadamente US$194.000 a las obras. Ahora reconoce que su proyecto podría llevarla a la quiebra.
Cómo consiguió comprar una iglesia por US$45.000 y por qué decidió vivir allí
El interés de Anderson por las iglesias comenzó durante su infancia, cuando acompañaba a sus abuelos a los servicios religiosos. Los vitrales y la arquitectura de estos edificios despertaron una fascinación que mantuvo durante décadas.
Después de vivir más de 30 años en Nueva York, comenzó a buscar una propiedad que pudiera transformar. En 2024 encontró en Zillow una antigua casa parroquial de Michigan que se ofrecía junto con una iglesia metodista, por un precio inicial de US$125.000.

El deterioro del inmueble le permitió negociar hasta US$45.000 por ambas construcciones, que pagó al contado. La iglesia tenía aproximadamente 325 metros cuadrados, mientras que el conjunto también incluía una casa parroquial y un terreno adicional.
La compra presentaba dificultades: agujeros de gran tamaño en el techo, humedad, filtraciones y moho. Sin embargo, Anderson decidió conservar los vitrales, reutilizar los bancos de madera y mantener otros elementos originales del templo.
Cuánto gastó en las reformas y qué problemas detectaron las autoridades
Antes de comenzar la búsqueda, Anderson había ahorrado aproximadamente US$250.000 durante varios años. Para reducir los costos, realizó personalmente trabajos de demolición, colocación de pisos y otras tareas de remodelación.
Según sus estimaciones difundidas por CNBC Make It, hasta octubre de 2026 había destinado unos US$194.000 a las reformas. Si se suma el precio de compra, la inversión declarada alcanza aproximadamente US$239.000, aunque todavía quedan trabajos pendientes.
La renovación también quedó registrada en documentos oficiales. El Departamento de Medio Ambiente, Grandes Lagos y Energía de Michigan inspeccionó el edificio el 26 de septiembre de 2024 y posteriormente notificó una infracción vinculada con la falta de una evaluación previa de asbesto antes de los trabajos de demolición y remodelación.
El documento, fechado el 16 de octubre de 2024, identifica a Anderson como propietaria. La notificación se refiere al incumplimiento de un requisito de inspección, sin establecer que se hubiera encontrado asbesto en el edificio.
Cuándo terminará la renovación y por qué teme que el proyecto la lleve a la quiebra
Anderson bautizó su vivienda como chouse, una combinación de las palabras inglesas church (iglesia) y house (casa). Su cuenta de Instagram, @houseofvitrail, comenzó a ganar popularidad y le permitió acceder a colaboraciones comerciales y participar en el programa Home Reimagined, de Magnolia Network.
La transformación también provocó reacciones entre los vecinos. Algunos cuestionaron que el antiguo templo se destinara a una residencia privada, mientras que otros valoraron la recuperación del edificio. Incluso recibió preguntas sobre si el lugar estaba embrujado.
Anderson describió la incertidumbre económica que todavía enfrenta: “Todavía es un 50% y 50%: puede convertirse en una casa sostenible o ser lo que termine llevándome a la quiebra”.
Su objetivo es mantener los costos de renovación por debajo de US$400.000 y completar buena parte del trabajo hacia finales de 2028. También espera transformar la casa parroquial en un alojamiento turístico que podría recibir huéspedes entre 2028 y 2029, según el avance de las obras.
Este artículo fue elaborado por un periodista de Canal 26 con la asistencia de la IA.

















