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La masacre de Hinterkaifeck: asesinaron a seis integrantes de una familia en una granja, hubo tres sospechosos y el crimen lleva 104 años impune

El 4 de abril de 1922 un hombre llamado Lorenz Schlittenbauer encontró los cuerpos de sus vecinos en una granja de Alemania y realizó la denuncia. La causa nunca tuvo detenidos ni condenados.

Asesinatos en Hinterkaifeck, Alemania en 1922
Los asesinatos de Hinterkaifeck ocurrieron en Alemania en 1922. Foto: Wikimedia Commons
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Poco después de la Primera Guerra Mundial en Alemania tuvieron lugar una serie de asesinatos de los más siniestros del siglo XX. Se trata del crimen de la familia Gruber, que nunca tuvo culpables ni detenidos. La historia tiene similitudes con la desaparición de la familia Gill en Entre Ríos, por el misterio y las preguntas que las autoridades nunca supieron responder.

Sin embargo, mientras en Argentina, la Policía continúa tratando de entender dónde podrían estar cada uno de los miembros desaparecidos, los restos de la familia Gruber aparecieron cuatro días después de los homicidios. Pero los asesinos, jamás.

La historia de los denominados asesinatos de Hinterkaifeck (por la localidad en la que sucedió) comienza en la noche del 31 de marzo de 1922 con Andreas Gruber (63); su esposa Cäzilia (72); Maria Baumgartner, empleada doméstica; Viktoria, hija del matrimonio; y sus dos hijos, Cäzilia y Josef como protagonistas. La familia vivía en una propiedad rural muy cerca de la zona de Gröbern, actual zona de Baviera.

Cómo ocurrieron los asesinatos de Hinterkaifeck y quiénes encontraron los cuerpos de las víctimas

De acuerdo a los Archivos Estatales de Baviera, el crimen de la familia podría haber tenido lugar aquel 31 de marzo en la franja horaria de las 19 hasta las 21. No obstante, la investigación nunca arrojó datos concluyentes.

Después de casi cuatro días de una intensa búsqueda, Lorenz Schlittenbauer, uno de los vecinos de la zona, y otras personas comenzaron a preocuparse por la ausencia de la familia Gruber. Por tal motivo, en la mañana del 4 de abril, se dirigieron a su hogar y empezaron a llamarlos por sus nombres sin ningún tipo de respuesta.

Asesinatos de Hinterkaifeck
Las víctimas fueros seis: Andreas Gruber (63); su esposa Cäzilia (72); Maria Baumgartner, empleada doméstica; Viktoria, hija del matrimonio; y sus dos hijos, Cäzilia y Josef. Foto: Wikimedia Commons

A continuación se presentaría ante sus ojos una escena dantesca que jamás olvidarían: el hallazgo de los cuerpos de las seis víctimas en la granja de Hinterkaifeck:

  • El patriarca de la familia, Víctor, su esposa, su hija y su nieta de 7 años fueron encontrados dentro del habitáculo donde criaban a los animales: sus cuerpos estaban apilados y cubiertos con una puerta.
  • Dentro de la casa familiar, los vecinos hallaron los cuerpos de la empleada doméstica, María, y del nieto menor de la pareja de ancianos, Josef, de 2 años.

La investigación: una seguidilla de inconsistencias, un misterio sin resolver y similitudes con el caso de la familia Clutter

Uno de los grandes problemas de la investigación de los asesinatos de Hinterkaifeck fue la extrema contaminación que recibió la escena del crimen. Múltiples personas ingresaron al lugar y los rastros de los posibles culpables no se pudieron preservar de ninguna manera.

La Policía manejó diferentes hipótesis sobre el móvil y los protagonistas del caso. La más factible fue la de un robo que terminó en asesinato múltiple: un grupo delincuentes ingresaron a la propiedad en busca de objetos de valor y, por algún tipo de motivo, terminaron matando a los dueños. Esa fue una línea de investigación muy similar a lo que le ocurrió de verdad a la familia Clutter en 1959 (es decir casi cuarenta años después) en Estados Unidos.

En ese caso, se pudo esclarecer que lod dos delincuentes, Perry Smith y Richard Hickock, ingresaron en el hogar de la familia ubicado en una comunidad agrícola de Kansas y mataron a los cuatro miembros: Herb, Bonnie, y los hijos de la pareja, Nancy y Kenyon.

Poco tiempo después, Truman Capote, después de investigar el caso y entablar un vínculo con los condenados, escribiría su célebre novela, A sangre fría.

Pero volviendo a la familia Gruber, nada de esto sucedió, puesto que la hipótesis de robo nunca se pudo comprobar. La Policía alemana ofreció más de 100.000 marcos (la moneda de aquel entonces en el país europeo) como recompensa para quien pudiera aportar información concreta sobre los culpables de los asesinatos. Nadie se acercó con datos ni indicios certeros.

Clarividentes, la extraña “ayuda” a la que recurrió la Policía de Alemania para investigar los asesinatos de Hinterkaifeck

Aunque parezca ficción no lo es. Ante la presión de encontrar un culpable y entender quién había podido cometer semejante masacre, la Policía de Alemania recurrió a dos clarividentes para que los “ayudaran” a dar con el homicida.

Asesinatos de Hinterkaifeck
Asesinatos de Hinterkaifeck: la policía convocó a dos clarividentes para encontrar a los asesinos. Foto: Wikimedia Commons

La convocatoria fue específicamente a dos mujeres en mayo y en octubre de 1922, pocos meses después de los asesinatos. Las mujeres sostuvieron que los asesinos conocían a María, la empleada doméstica. Entre otros datos que aportaron estuvieron que supuestamente uno de los atacantes tenía tuberculosis y que se apodaba Schirmfranzl.

Sospechosos y la denuncia previa de la familia

Las autoridades mantuvieron a tres posibles sospechosos en su lista como Lorenz Schlittenbauer, quien encontró los cuerpos; Karl Gabriel, esposo de Victoria que aunque había muerto supuestamente en la Primera Guerra Mundial existieron teorías que en verdad estaba vivo; Josef Bärtl, un hombre que había escapado de una institución psiquiátrica. Nunca hubo pruebas concluyentes contra ellos.

Otro dato que se sumó a la investigación es que la familia, días previos a la masacre, había denunciado movimientos extraños en su casa. Es decir, que muy probablemente los asesinos podrían haber estado merodeando la zona antes de cometer los crímenes. No obstante, la Policía desestimó la denuncia y nunca envío guardias de seguridad a proteger el área.

El descubrimiento de la supuesta arma homicida

Lo más extraño del caso tuvo lugar en 1923, al año siguiente de los homicidios, con la demolición de la casa de la familia Gruber. Justo antes del operativo, los encargados del procedimiento encontraron en la granja la que podría haber sido el arma homicida. Era una Reuthaue, una herramienta agrícola para trabajar la tierra con forma de hacha. La Policía alemana siempre creyó que el o los asesinos podrían haber matado con este elemento a toda la familia.

En paralelo a la demolición de la casa, el crimen se siguió investigando. De hecho, la Policía de Múnich realizó más de 100 operativos de investigación en el lugar de los hechos, incluso, tomando declaración a los testigos y allegados de la familia y tratando de determinar sus últimos movimientos, pero de nuevo nada fue suficiente.

Según el medio alemán Bayerischer Rundfunk, la investigación se cerró de manera definitiva en 1955. En 2007, un grupo de estudiantes de la escuela de Policía intentó reabrir el expediente judicial y, con las nuevas tecnologías de rastreo y peritajes, dar respuesta a tanto enigma, aunque tampoco obtuvieron los resultados que esperaban.

El misterio de la familia Gruber se cierra con 104 años de impunidad.

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