
A los veintitantos muchos estudiantes universitarios sueñan con hacer un intercambio en otro país y vivir al menos por algunos meses una experiencia que seguramente les quedará para toda la vida. Esto mismo pensó Meredith Kercher (21), una joven británica de Southwark, un municipio del interior de Londres, que estudiaba en la Universidad de Leeds. Así en septiembre de 2007 viajó desde Inglaterra hacia Perugia, Italia, para realizar un programa intercultural.
Si bien primero estuvo alojada en un hotel de Umbría, la región en la que está ubicada esta ciudad de poco más de 160 mil habitantes, a los pocos días, encontró disponibilidad en una pequeña casa de la calle Via della Pergola 7. En ese domicilio había tres estudiantes más: dos jóvenes italianas y una estadounidense llamada Amanda Knox.
Quién era Meredith Kercher y qué sucedió con la joven universitaria en 2007
Meredith Susanna Cara Kercher nació en diciembre de 1985 en Southwark, pero al poco tiempo se mudó hacia el municipio de Coulsdon y asistió al colegio Old Palace School. Sus familiares la describieron como una joven “con un gran corazón y muy cercana a sus afectos”.
Cuando terminó la escuela secundaria, Meredith se anotó en la Universidad de Leeds para licenciarse en Estudios Europeos, que sería algo similar a un grado en historia especializado en esta región del mundo.

Por eso, para expandir sus conocimientos, en el tercer año de la carrera, pensó que sería una muy buena idea complementar su aprendizaje en Italia, y, más precisamente en Perugia, una ciudad que se destaca por su fisonomía y arquitectura típica medieval. Aplicó al famoso programa Erasmus y, al tiempo, quedó seleccionada para viajar a este sito de ensueño cargado de historia.
Pocos días después de su llegada encontró un hospedaje que parecía ser el óptimo puesto que estaba ubicado a tan solo unas cuadras de la Università degli Studi di Perugia.
Fue en esa vivienda que empezó a conocer más a Amanda Knox, una joven de Estados Unidos de 20 años que estudiaba en la Universidad de Washington la carrera de Lingüística. Ella había llegado a Perugia algunos meses antes. De hecho, además de estudiar diversos idiomas en la Universidad, trabajaba medio tiempo en un bar de la zona llamado Le Chic, que le pertenecía a Patrick Lumumba, un hombre que luego también fue investigado por el asesinato de Meredith.
La propia Knox recordó en la posterior investigación policial, que durante los meses que convivieron, nunca lograron hacerse amigas, pero sí compartían el día a día de manera “normal y cordial”. Sin embargo, en las próximas semanas, el destino de ambas jóvenes cambiaría para siempre.

El jueves 1 de noviembre de 2007 cerca de las 8 de la noche, Meredith se despidió de una amiga llamada Sophie y regresó a su vivienda. Según la propia chica expresó ante la Justicia italiana, habían visto una película en su casa y ella se retiró temprano porque tenía que estudiar.
El expediente judicial y el testimonio de la madre de Meredith confirmó que su hija la llamó a las 21.30 de ese jueves y que se notaba “bien”. No obstante, ese fue el último contacto que tuvo la joven con otra persona.
De acuerdo a la versión de Knox, en la noche de ese jueves no se encontraba en el departamento que compartían. Si bien el dueño del bar Le Chic le había dicho que no fuera a trabajar, en vez de ir a su casa, la joven sostuvo que se dirigió al domicilio de su novio, Raffaele Sollecito, y durmió allí.
Es decir que, de acuerdo a lo declarado, Meredith estaba sola. La hora del homicidio nunca pudo determinarse con exactitud, pero las pericias aseguraron que la joven habría sido asesinada entre las últimas horas del 1 de noviembre y la madrugada del viernes 2 de noviembre.
A la mañana siguiente, Knox volvió al domicilio de Via della Pergola 7 y notó que la puerta de ingreso estaba forzada. Hizo varios pasos hasta llegar a la habitación de Meredith, pero el cuarto permanecía cerrado. Minutos después observó que había manchas en el baño, pero no le dio mayor importancia.
Sin embargo, con el correr de los minutos, empezó a llamarle la atención que la joven británica no respondiera. Su novio la ayudó a abrir la puerta de la habitación y fue allí que encontraron a la joven muerta: estaba cubierta con una sábana y tenía severas heridas en el cuello.
Knox y su pareja llamaron a la policía y rápidamente el caso comenzó a investigarse como un homicidio.
De la prisión a la absolución: los giros en el caso por el asesinato de Meredith Kercher
Solo cuatro días después del hallazgo del cuerpo de Meredith, las autoridades detuvieron a Amanda Knox y a Sollecito tras ser considerados los principales sospechosos del crimen.
En las declaraciones indagatorias, surgió un tercer nombre: el de Patrick Lumamba, el dueño del bar en el que trabajaba Knox. Fue ella quien lo vinculó al caso y soslayó que podía ser el culpable. No obstante, a las pocas semanas, se corroboró mediante pericias genéticas, que el hombre no había estado en el lugar y fue liberado.
Los análisis de ADN fueron fundamentales puesto que dieron con el siguiente sospechoso: Rudy Guede, un inmigrante de Costa de Marfil de 20 años, a quien las autoridades detuvieron en Alemania el 19 de noviembre de 2007.

Los investigadores consideraron que varias personas habían participado en el crimen de Meredith. Por eso, tanto Guede, Knox y Sollecito permanecieron detenidos y acusados del asesinato, aunque fueron juzgados en debates separados.
En 2008, el Tribunal de Perugia condenó a Guede a a 30 años de prisión por el crimen de Meredith Kercher. No obstante, al poco tiempo, el condenado apeló a su sentencia y los magistrados italianos redujeron su pena a 16 años.
En paralelo, en 2009, Amanda Knox y Sollecito fueron a juicio por el homicidio de la joven británica y también resultaron condenados a 26 y 25 años de cárcel respectivamente. Pero el proceso judicial continuó.
A 19 años del trágico hecho, los dos acusados del asesinato fueron finalmente absueltos
Knox y Sollecito buscaron inmediatamente la apelación de sus condenas y lo consiguieron. En 2011, el Tribunal de Apelación de Italia autorizó las solicitudes de sus defensas y quedaron libres de cargos. Knox, incluso, regresó a Estados Unidos para continuar con su vida.
Solo dos años después, la Corte de Casación italiana ordenó un nuevo juicio contra Knox y Sollecito, que finalmente se llevó a cabo en 2014. La joven estadounidense fue encontrada culpable nuevamente y condenada a 28 años de prisión.
Pero otra vez apeló a la sentencia y en esta ocasión lo logró definitivamente: la Corte italiana la absolvió a ella y a Sollecito y quedaron libres sin la autorización de un nuevo juicio.
Ahora bien, Knox, en 2024, sí volvió a ser juzgada, por las calumnias e injurias pronunciadas contra su jefe. En total, le dieron tres años de prisión que ya había cumplido previamente durante el proceso judicial por el caso de homicidio.
Actualmente, la mujer de 39 años trabaja como periodista y autora. Tal es así que publicó un libro sobre su historia que se convirtió en best-seller. En cuanto a Guede, debido a la reducción de su pena, también quedó libre en 2021.
La familia de Meredith siempre dijo que quería saber la verdad sobre lo que había ocurrido y, hace muy poco, su madre -frente a todo el ida y vuelta judicial- pidió que su hija no sea olvidada. “Me gustaría que la recuerden como una mujer valiente porque así era ella”, remarcó.



















