El verdadero edificio de “Setenta balcones y ninguna flor”: dónde quedaba en Buenos Aires y por qué el mito sigue vivo

Durante años, la creencia popular ubicó la inspiración del célebre poema de Baldomero Fernández Moreno en la esquina de Corrientes y Pueyrredón, pero el propio autor señaló otra dirección.

¿Dónde queda el balcón más famoso de CABA?
¿Dónde queda el balcón más famoso de CABA? Foto: Instagram @martin_recorre
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

Durante décadas, miles de porteños creyeron saber dónde quedaba la famosa “casa” de “Setenta balcones y ninguna flor”, el poema que convirtió a Baldomero Fernández Moreno en una referencia imprescindible de la poesía urbana argentina. Sin embargo, la historia real es más fascinante que el mito: el edificio que inspiró aquellos versos no sería el más señalado por la tradición popular, sino otro que ya no existe y que estuvo en una zona emblemática de la Ciudad de Buenos Aires.

La confusión no es menor. Durante años, el imaginario porteño ubicó esos balcones en la esquina de Corrientes y Pueyrredón, en Balvanera, donde todavía hoy muchos vecinos y curiosos miran hacia arriba buscando una pista de aquella inspiración literaria. Esa hipótesis ganó fuerza porque el edificio academicista de esa esquina tiene una enorme cantidad de balcones y casi nunca flores visibles, algo que ayudó a consolidar la leyenda urbana.

La verdad detrás del poema que marcó a Buenos Aires

Pero el propio Baldomero Fernández Moreno dejó otra versión. En un discurso pronunciado en 1949, al recibir un reconocimiento en la Sociedad Argentina de Escritores, explicó que el edificio original de los setenta balcones estaba sobre el entonces Paseo de Julio, hoy avenida del Libertador, a la altura del primitivo Parque Japonés, cerca de Callao. Incluso precisó que los balcones fueron contados “ni uno más, ni uno menos” junto al poeta español Pedro Herreros, desde un banco de piedra.

Baldomero Fernández Moreno Foto: Wikipedia

Eso cambia por completo la lectura de uno de los poemas más recordados del siglo XX argentino. Ya no se trata solo de un símbolo abstracto de la ciudad moderna, sino también de una postal concreta de una Buenos Aires en transformación, donde la arquitectura comenzaba a imponerse sobre la intimidad de las casas con patio, macetas y jardines. El poema, publicado en 1917 dentro del libro “Ciudad”, quedó así unido para siempre a una escena urbana hoy desaparecida.

Dónde quedaba en Capital el edificio que realmente inspiró “Setenta balcones y ninguna flor”

Si se traduce esa referencia al mapa actual, el edificio inspirador habría estado en la zona de Recoleta, en el entorno de Avenida del Libertador y Avenida Callao, frente al antiguo Parque Japonés, en el área donde tiempo después funcionó el Italpark y donde hoy se encuentra el Parque Carlos Thays. El sitio oficial de Turismo de la Ciudad ubica al Parque Thays justamente en Recoleta, sobre Libertador, en la esquina con Callao.

Poema Baldomero Fernández Moreno Foto: Instagram

Es decir: cuando hoy alguien pasa por ese sector elegante y abierto de la ciudad, con tránsito constante, espacios verdes y cercanía a museos y avenidas tradicionales, está caminando por el mismo perímetro histórico donde alguna vez estuvo el edificio que, según el propio Baldomero, dio origen a su poema. El inmueble ya no existe, pero la memoria literaria del lugar sigue intacta.

El antiguo Parque Japonés, la clave histórica que explica todo

La referencia al Parque Japonés no es un detalle menor. Ese gran parque de diversiones funcionó entre 1911 y 1930 en la intersección de Libertador y Callao, en Recoleta, y fue uno de los espacios más llamativos de la Buenos Aires de principios del siglo XX. Tenía atracciones mecánicas, lagos, arquitectura exótica y un aire cosmopolita que encajaba perfectamente con la modernización de la ciudad.

Por eso, la mención del poeta encaja con precisión histórica. Si Baldomero y Pedro Herreros estaban sentados frente a ese paseo mirando una construcción nueva sobre el antiguo Paseo de Julio, la escena no solo resulta verosímil, sino profundamente porteña: amigos, noche, ciudad, observación y poesía. La ciudad real como materia prima de la literatura.

Por qué muchos todavía creen que el edificio está en Corrientes y Pueyrredón

La fuerza del mito popular también tiene explicación. El edificio de Corrientes y Pueyrredón, levantado en 1908, se convirtió con el tiempo en la “cara visible” del poema porque su fachada impactante y su repetición de balcones parecen dialogar de manera casi perfecta con el clima del texto. Además, durante años se dijo que Baldomero frecuentaba el café Paulista, ubicado en la planta baja, lo que alimentó aún más esa asociación.

Una explicación más precisa indica que el edificio real que inspiró el poema se encontraba en la Avenida del Libertador Foto: Instagram @martin_recorre

Sin embargo, esa hipótesis choca con el testimonio directo del autor. También se mencionó otro edificio, el llamado Edificio Femenil, sobre Avenida Rivadavia al 5800, en Caballito, pero esa versión se debilita por una razón clave: comenzó a construirse en 1927, una década después de la publicación del poema en 1917.

Baldomero Fernández Moreno y una Buenos Aires que todavía se deja leer

La persistencia de este enigma dice mucho sobre la obra de Baldomero Fernández Moreno. Médico, caminante y poeta, fue uno de los grandes observadores de la vida cotidiana porteña y uno de los primeros en volver poético lo urbano sin grandilocuencia. Su mirada convirtió calles, cafés, edificios y escenas comunes en materia literaria, y por eso su obra sigue latiendo en la memoria de la ciudad.

En ese sentido, “Setenta balcones y ninguna flor” no habla solo de un edificio. Habla de una sensibilidad: la tensión entre piedra y naturaleza, entre progreso y calidez, entre multitud y humanidad. Quizá por eso el mito nunca murió. Aunque el edificio original haya desaparecido, Buenos Aires siguió buscando un rostro para esos versos. Y encontró varios.

La ubicación final: el dato histórico que resuelve el misterio

Entonces, si alguien pregunta hoy dónde quedaba en Capital el edificio que inspiró “Setenta balcones y ninguna flor”, la respuesta más sólida desde el punto de vista histórico es esta: en la zona actual de Recoleta, sobre la actual avenida del Libertador a la altura de avenida Callao, frente al antiguo Parque Japonés y en el área que hoy se reconoce como el entorno del Parque Carlos Thays.

El edificio ya no está, pero el misterio sigue en pie. Y en una ciudad que hizo de sus leyendas parte de su identidad, eso quizás sea la forma más perfecta de permanencia.