El estadio de fútbol más antiguo de Argentina está en CABA y guarda una historia de más de 120 años

Guarda más de 120 años de historia entre tribunas, rieles y pasión popular. Conocida como “El Templo de Madera”, sigue siendo un símbolo porteño y una joya viva del deporte nacional.

El estadio Arquitecto Ricardo Etcheverri
El estadio Arquitecto Ricardo Etcheverri Foto: Wikipedia
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

En una ciudad donde cada barrio tiene una camiseta, una tribuna y una historia para contar, Caballito conserva uno de los tesoros más antiguos del fútbol argentino: el estadio Arquitecto Ricardo Etcheverri, la cancha de Ferro Carril Oeste. Inaugurado el 2 de enero de 1905, este recinto es considerado el estadio de fútbol más antiguo de Argentina entre los clubes afiliados a la AFA y uno de los más longevos del continente.

Dónde queda el estadio más antiguo de Argentina

El histórico estadio de Ferro se encuentra en Avenida Avellaneda 1240, en el barrio porteño de Caballito, a pocos metros de las vías del tren Sarmiento y en una zona clave de la Ciudad de Buenos Aires.

La cancha de Ferro Carril Oeste, conocida como “El Templo de Madera” Foto: Instagram @ferrooficial

Su ubicación no es casual: Ferro nació ligado al mundo ferroviario y a la expansión urbana de Buenos Aires a principios del siglo XX. El club fue fundado el 28 de julio de 1904 por 95 empleados del Ferrocarril Oeste, que buscaban crear un espacio social y deportivo propio.

Por qué se lo conoce como “El Templo de Madera”

Durante décadas, la cancha de Ferro fue identificada popularmente como “El Templo de Madera”, un apodo que remite a sus antiguas tribunas y a una estética que marcó una época del fútbol argentino.

En sus primeros años, el estadio era muy distinto al que se conoce hoy: comenzó como un terreno sencillo, con arcos, alambrado, una casilla y un baño, hasta que el crecimiento del público empujó la construcción de tribunas.

El estadio más antiguo del fútbol argentino está en Caballito Foto: Instagram @ferrooficial

La madera, que le dio identidad al estadio, también fue protagonista de uno de sus momentos más dramáticos: en 1931, un incendio destruyó una de sus tribunas principales, lo que obligó a reconstruir parte del recinto.

Un estadio que nació antes que muchas leyendas del fútbol argentino

El Arquitecto Ricardo Etcheverri fue inaugurado apenas seis meses después de la fundación de Ferro Carril Oeste, cuando el fútbol argentino todavía estaba en plena etapa de organización y crecimiento.

Su antigüedad lo convierte en un verdadero archivo vivo: por su césped pasaron equipos, jugadores y partidos que formaron parte del desarrollo del deporte más popular del país. Incluso, distintos clubes utilizaron la cancha de Ferro como local por diversos motivos a lo largo de la historia, entre ellos River Plate, Boca Juniors, San Lorenzo, Vélez, Argentinos Juniors, Atlanta, All Boys, Chacarita y Huracán.

El segundo estadio más antiguo de América

Además de ser el más antiguo de Argentina, el estadio de Ferro suele ser mencionado como el segundo estadio de fútbol más antiguo de América, detrás del Gran Parque Central de Montevideo, casa de Nacional de Uruguay, inaugurado el 25 de mayo de 1900.

Sigue siendo un símbolo porteño y una joya viva del deporte nacional. Foto: Instagram @ferrooficial

Ese dato le da una dimensión continental a la cancha de Caballito: no se trata solo de un estadio importante para Ferro, sino de un sitio que forma parte de la memoria deportiva sudamericana.

Más que fútbol: rugby, recitales y vida social

Aunque su identidad está ligada al fútbol, el estadio de Ferro también fue escenario de grandes acontecimientos deportivos y culturales. Allí jugaron Los Pumas, la Selección Argentina de rugby, en partidos memorables frente a potencias como Australia, Francia y Nueva Zelanda.

Entre los hitos más recordados se mencionan la victoria argentina ante Australia por 24-13 en 1979, el triunfo frente a Francia por 24-16 en 1985 y el empate 21-21 contra los All Blacks ese mismo año.

El predio también fue utilizado para conciertos, actos y eventos masivos, lo que consolidó a Ferro como uno de los espacios más versátiles de la Ciudad de Buenos Aires.

Por qué se llama Arquitecto Ricardo Etcheverri

El estadio recibió oficialmente el nombre de Arquitecto Ricardo Etcheverri en 1995, en homenaje a uno de los dirigentes más importantes de la historia de Ferro Carril Oeste.

Guarda más de 120 años de historia entre tribunas, rieles y pasión popular Foto: Instagram @ferrooficial

Etcheverri estuvo vinculado a una etapa de fuerte crecimiento institucional del club, especialmente durante los años en los que Ferro se consolidó como una entidad modelo, con desarrollo en fútbol, básquet, vóley, actividades sociales y vida barrial.

La época dorada de Ferro y el recuerdo de Griguol

El estadio también fue testigo de la etapa más gloriosa del fútbol verdolaga: los años 80, cuando el equipo dirigido por Carlos Timoteo Griguol logró dos títulos nacionales, en 1982 y 1984.

Aquel Ferro se ganó un lugar especial en la historia por su orden táctico, su identidad de juego y su proyecto deportivo, aspectos que todavía hoy son recordados por los hinchas y por los amantes del fútbol argentino.

Una joya histórica que mira al futuro

Con el paso del tiempo, el estadio atravesó distintas reformas. Desde 2012 existe un proyecto de reestructuración para reemplazar sectores antiguos de madera por nuevas tribunas de cemento, con el objetivo de modernizar el recinto sin borrar su identidad histórica.

También se destaca que la Legislatura porteña sancionó en 2012 una ley de protección cautelar y estructural sobre sectores de la sede social y la platea Sur, un reconocimiento al valor patrimonial del lugar.

El estadio más antiguo de Argentina sigue de pie

Más de 120 años después de su inauguración, el estadio de Ferro continúa en el mismo barrio y con el mismo espíritu: ser parte de la vida cotidiana de Caballito.

En tiempos de estadios modernos, pantallas gigantes y obras millonarias, El Templo de Madera conserva algo difícil de construir: memoria, pertenencia y una historia que empezó entre rieles, empleados ferroviarios y una pelota.

Ferro no solo tiene la cancha más antigua del país: tiene un pedazo vivo de la historia del fútbol argentino.