comscore

El bodegón centenario de Monserrat donde el puchero es una ceremonia porteña

A metros de Avenida de Mayo, sobrevive un restaurante que parece detenido en el tiempo: El Globo, un clásico con más de un siglo de historia, platos abundantes y una leyenda ligada a Jorge Newbery.

Puchero en El Globo.
Puchero en El Globo. Foto: El Globo
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

Hay lugares donde comer no es solamente sentarse a la mesa. Es entrar en una postal antigua, escuchar el murmullo de otra Buenos Aires y descubrir que algunos sabores resisten mejor que cualquier moda. En Monserrat, uno de los barrios más antiguos de la Ciudad, existe un restaurante que mantiene viva esa tradición: El Globo, un bodegón histórico donde el puchero no es un plato más, sino una verdadera ceremonia porteña.

Ubicado en Hipólito Yrigoyen 1199, muy cerca de la Avenida de Mayo, este restaurante forma parte de esa Buenos Aires que todavía conserva muebles de madera, manteles blancos, mozos de oficio y recetas de raíz española e ítalo-criolla. Según el sitio oficial de Turismo de la Ciudad, el local nació primero como la casa de la familia Sánchez de Bustamante, luego fue bar y billares Fernández y Fernández en 1902, y en 1908 adoptó el nombre El Globo por una sugerencia vinculada a Jorge Newbery.

Un restaurante con nombre de hazaña aérea

La historia de El Globo está atravesada por una figura central de la Argentina moderna: Jorge Newbery. El aviador, deportista e ingeniero era habitué del antiguo bar y billares, y solía sentarse en la mesa 34, de acuerdo con el relato del sitio oficial de Turismo porteño.

Puchero en El Globo. Foto: El Globo

El nombre del restaurante quedó asociado a una de las grandes aventuras de comienzos del siglo XX. En 1907, Newbery y Aarón de Anchorena cruzaron el Río de la Plata en el globo aerostático El Pampero, una hazaña que marcó los inicios de la aviación argentina. La travesía partió el 25 de diciembre de 1907 desde el predio de la Sociedad Sportiva Argentina y terminó en Conchillas, Uruguay.

Un año después, en 1908, aquel bar de Monserrat decidió rebautizarse como El Globo, en homenaje a esa aventura que había fascinado a Buenos Aires. Desde entonces, el restaurante quedó unido para siempre al imaginario de los pioneros, de los cafés con billares, de los centros de reunión política y de una ciudad que miraba al cielo mientras crecía hacia el futuro.

Monserrat, el barrio donde empezó Buenos Aires

Parte del encanto de El Globo también está en su ubicación. Monserrat no es un barrio cualquiera: es una de las zonas más antiguas de la Ciudad de Buenos Aires. Allí se establecieron los primeros pobladores españoles en 1580, y la Plaza de Mayo fue escenario de algunos de los hechos políticos más importantes del país, desde la Revolución de Mayo de 1810 hasta movilizaciones sociales del siglo XX.

Puchero en El Globo. Foto: El Globo

El barrio tomó su nombre por la Parroquia de Nuestra Señora de Monserrat, creada en el siglo XVIII, y todavía conserva rincones donde conviven edificios públicos, bancos, cafés históricos, oficinas, museos y joyas arquitectónicas.

A pocas cuadras de El Globo aparece la Avenida de Mayo, inaugurada oficialmente el 9 de julio de 1894 y considerada la primera avenida de Buenos Aires. Su traza une dos símbolos nacionales: la Casa Rosada y el Congreso.

Por eso, comer en este bodegón tiene algo de paseo histórico. Afuera, Monserrat late con tránsito, oficinas y turistas. Adentro, el tiempo baja la velocidad.

El puchero, el plato que explica una época

Si hay una razón por la que El Globo sigue convocando generaciones, esa razón es el puchero. No se trata de una receta liviana ni de una comida pensada para la foto rápida. Es un plato de paciencia, cuchara, vapor y abundancia.

El famoso puchero de El Globo
El Globo Foto: Instagram @restaurantelglobo

El puchero llegó al Río de la Plata como herencia de la cocina española y se consolidó en la Argentina por su capacidad de alimentar mucho con ingredientes simples. En el siglo XVIII ya aparecía en las mesas de familias pudientes, aunque también fue adoptado por sectores populares y por los gauchos, que combinaban carne, agua y verduras disponibles en largas cocciones.

En El Globo, el puchero tiene dimensión de banquete. La versión de la casa incluye carnes, embutidos, garbanzos y verduras, con una presentación abundante que lo convierte en uno de los platos más buscados del lugar. Clarín destacó que el Gran Puchero reúne asado, pollo, codillo de cerdo, panceta salada, chorizo, chorizo colorado, morcilla asturiana, garbanzos, papa, batata, repollo, acelga y zapallo.

Más que puchero: la carta de un bodegón porteño

Aunque el puchero se lleva todas las miradas, El Globo no vive de un solo plato. Su carta conserva clásicos que forman parte del ADN gastronómico porteño: revuelto gramajo, tortilla de papa, rabas, gambas al ajillo, vitel toné, cochinillo, pescados, arroces, mariscos y paellas.

Ese menú explica su identidad: una mezcla de cocina española, tradición inmigrante y bodegón argentino. Es la clase de restaurante donde las porciones todavía son abundantes, el servicio conserva oficio y el salón funciona como archivo vivo de visitantes ilustres.

Por sus mesas pasaron legisladores, presidentes, artistas y figuras populares. El sitio oficial de Turismo porteño menciona nombres como Jorge Luis Borges, Lola Membrives, Mercedes Sosa, León Gieco, Horacio Guarany, Teresa Parodi y Diego Maradona.

¡Sumate a Canal 26!

Recibí una selección de nuestros contenidos, pensados especialmente para vos, en tu bandeja de entrada.