
La historia escolar convirtió a José de San Martín en el gran símbolo del Cruce de los Andes, y con razón: fue el estratega del Plan Continental, el conductor del Ejército de los Andes y el jefe de una campaña decisiva para la independencia de Argentina, Chile y Perú. Pero hay un dato histórico que suele pasar desapercibido: en la columna principal de 1817, quien avanzó primero hacia la cordillera fue Miguel Estanislao Soler, jefe de la vanguardia. Al mismo tiempo, las fuentes oficiales recuerdan que San Martín tampoco fue el primer hombre en cruzar los Andes en términos absolutos, ya que existían antecedentes anteriores, entre ellos el de Manuel Dorrego en 1811.
Quién fue Miguel Estanislao Soler, el nombre que casi nunca aparece primero
Miguel Estanislao Soler nació en Buenos Aires el 7 de mayo de 1783 y desarrolló una extensa carrera militar y política en las guerras de independencia y en los conflictos civiles posteriores. Estudió en el Real Colegio de San Carlos, ingresó muy joven a la vida militar y participó en la defensa de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas. Más tarde apoyó la Revolución de Mayo, combatió en la Banda Oriental, tuvo actuación destacada en el Sitio de Montevideo y en la Batalla del Cerrito, y llegó a ocupar cargos relevantes como el gobierno de la Banda Oriental y, años después, el de la provincia de Buenos Aires.

Lejos de ser un actor secundario, Soler fue un militar de peso dentro del proceso independentista. En 1816 fue designado cuartelmaestre general del Ejército de los Andes, una función vital para una campaña que exigía organización extrema, disciplina, entrenamiento y logística en condiciones muy duras. No era un improvisado ni un nombre menor: era uno de los oficiales de mayor responsabilidad en la preparación del cruce.
Por qué se dice que Soler salió antes que San Martín
El punto central del debate no es quién ideó la campaña, sino quién inició antes la marcha en la columna principal del cruce de 1817. Las fuentes históricas indican que el 17 de enero de 1817 quedó oficializada la partida de la campaña libertadora y que San Martín dispuso que Miguel Estanislao Soler fuera a la vanguardia de la columna principal por el Paso de Los Patos. Soler comenzó la marcha hacia la montaña antes que San Martín, mientras el Libertador partió desde El Plumerillo el 25 de enero, siendo incluso recordado en varias reconstrucciones como el último soldado en salir de esa base para incorporarse al ejército ya en movimiento.

También es importante entender que el Cruce de los Andes no fue una sola fila avanzando detrás de un único jefe, sino una compleja maniobra realizada por seis pasos distintos, con columnas principales y secundarias pensadas para confundir al enemigo. El Museo Histórico Nacional precisa que las dos columnas principales avanzaron por Los Patos, al mando de Soler, O’Higgins y San Martín, y por Uspallata, al mando de Las Heras. Esa organización explica por qué la imagen simplificada de “San Martín cruzando primero” no refleja del todo la arquitectura real de la campaña.
La historia personal de Soler antes de la epopeya
Antes de entrar en la leyenda del cruce, Soler ya había construido una carrera marcada por combates decisivos. Participó en las operaciones patriotas en Entre Ríos y en la Banda Oriental, se destacó en el combate del Cerrito y en la toma de Montevideo, y alcanzó ascensos por su desempeño militar. Su experiencia previa fue justamente una de las razones por las que San Martín lo colocó en posiciones clave de mando. En una empresa tan ambiciosa como atravesar los Andes con miles de hombres, animales, armamento y provisiones, la confianza en los jefes intermedios era fundamental.

Soler no solo encabezó la vanguardia: una vez del otro lado de la cordillera, tomó parte en acciones militares concretas que ayudaron a consolidar el avance del ejército patriota. Las crónicas destacan su papel en la victoria de Las Coimas, el 7 de febrero de 1817, y su actuación distinguida en la Batalla de Chacabuco, el combate que abrió el camino para derrotar a los realistas en Chile. Su desempeño fue lo suficientemente relevante como para que recibiera reconocimientos oficiales y una espada de honor ordenada por el Cabildo de Buenos Aires.
Entonces, ¿San Martín no fue el primero en cruzar los Andes?
La respuesta correcta, desde el punto de vista histórico, es más compleja que un sí o un no. San Martín fue el líder indiscutido de la campaña, su cerebro político y militar, y por eso la memoria colectiva lo ubicó naturalmente en el centro del relato. Pero si se habla de quién marchó primero dentro de la columna principal de 1817, el nombre que aparece es Miguel Estanislao Soler, que iba al frente de la vanguardia. Y si se amplía aún más la mirada, tampoco puede afirmarse que San Martín haya sido el primer hombre en cruzar los Andes en la historia, porque hubo cruces anteriores, como el de Manuel Dorrego en 1811, recordado por fuentes oficiales de Cultura.
La figura de Soler y la historia que vale la pena recuperar
Revisar el papel de Estanislao Soler no implica quitarle mérito a San Martín. Al contrario: permite comprender mejor la magnitud real de la campaña libertadora y la red de jefes, oficiales, milicianos, pueblos originarios, baqueanos, esclavos liberados y soldados que hicieron posible una de las mayores hazañas militares de América. La historia grande también se sostiene sobre nombres que quedaron fuera del foco principal, y Soler es uno de ellos.
Recordarlo hoy no es una corrección menor: es una forma de enriquecer la memoria histórica. Porque San Martín fue el estratega de la epopeya, sí, pero Miguel Estanislao Soler fue uno de los hombres que abrió literalmente el camino entre la montaña y la libertad.

















