La calle de Buenos Aires que tiene todas las vocales: homenajea a un presidente al que tildaban de “mufa”

Una avenida porteña esconde una curiosidad única: su nombre reúne las cinco vocales y homenajea al presidente argentino que llegó a ocupar los tres poderes del Estado y quedó marcado por una fama de “mufa”.

La Avenida Figueroa Alcorta
La Avenida Figueroa Alcorta Foto: Wikipedia
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En la Ciudad de Buenos Aires hay una avenida que esconde una curiosidad lingüística y una historia cargada de política, poder y superstición: su nombre tiene las cinco vocales y recuerda a José Figueroa Alcorta, el único argentino que presidió los tres poderes del Estado.

La avenida porteña que tiene todas las vocales en su nombre

Buenos Aires está llena de calles con nombres de próceres, batallas, fechas patrias y figuras políticas. Sin embargo, una de sus avenidas más reconocidas guarda un detalle que muchos pasan por alto: Avenida Presidente Figueroa Alcorta contiene todas las vocales —a, e, i, o, u— en su denominación.

Una avenida porteña esconde una curiosidad única: su nombre reúne las cinco vocales Foto: Instagram @buenosairespanorama

La arteria atraviesa una de las zonas más emblemáticas del norte porteño y conecta paisajes urbanos donde conviven la arquitectura monumental, los espacios verdes, los museos y algunos de los puntos turísticos más fotografiados de la Ciudad. En su recorrido aparecen la Facultad de Derecho de la UBA, la Floralis Genérica, el Museo Nacional de Bellas Artes, el MALBA, el Jardín Japonés, el Planetario Galileo Galilei y el entorno de los Bosques de Palermo.

Pero el dato curioso del nombre es apenas la puerta de entrada a una historia mucho más grande: la de José Figueroa Alcorta, un presidente argentino cuya trayectoria institucional fue única, aunque también estuvo rodeada por una fama popular tan inquietante como persistente.

Quién fue José Figueroa Alcorta, el presidente detrás de la avenida

José Figueroa Alcorta nació en Córdoba el 20 de noviembre de 1860 y murió en Buenos Aires el 27 de diciembre de 1931. Fue abogado, político y juez, y pasó a la historia por un récord difícil de igualar: fue el único argentino que ocupó la titularidad de los tres poderes del Estado.

José Figueroa Alcorta
José Figueroa Alcorta

Antes de llegar a la Presidencia, fue vicepresidente de Manuel Quintana y, por ese cargo, presidió el Senado. Luego asumió el Poder Ejecutivo tras la muerte de Quintana, gobernando la Argentina entre 1906 y 1910. Años después, en 1915, fue designado ministro de la Corte Suprema de Justicia y llegó a presidir el máximo tribunal desde 1929 hasta su muerte.

Su presidencia coincidió con un período de fuerte modernización del país. Durante su gestión se inauguraron edificios claves como el Congreso Nacional y el Teatro Colón, se realizaron obras públicas vinculadas al Centenario de la Revolución de Mayo y se impulsaron medidas relacionadas con la explotación petrolera en Comodoro Rivadavia.

Por qué lo llamaban “mufa”

Más allá de sus cargos y de su peso institucional, Figueroa Alcorta quedó asociado a una leyenda urbana: la de ser un presidente “mufa” o “yeta”. La historia popular vinculó su figura con una sucesión de muertes, desgracias políticas e incidentes ocurridos durante su vida pública, especialmente desde que debió reemplazar a Manuel Quintana tras su fallecimiento en 1906.

Brindis tras la primera Fiesta del Animal, el presidente José Figueroa Alcorta al lado de Albarracín
Brindis tras la primera Fiesta del Animal, el presidente José Figueroa Alcorta al lado de Albarracín

Según esa tradición, durante los años en los que Figueroa Alcorta ocupó la Presidencia murieron figuras de enorme peso político como Carlos Pellegrini, Luis Sáenz Peña, Miguel Juárez Celman y Bernardo de Irigoyen. También se lo relacionó con episodios desafortunados, como la inauguración de un puente que terminó arrasado por el agua, lo que alimentó aún más la fama de “jettatore”.

La comparación con el personaje de la obra “¡Jettatore!”, de Gregorio de Laferrère, terminó de instalar el mito. En el imaginario político de la época, sus adversarios exageraban esa reputación hasta el punto de bromear con que una visita suya podía provocar desde un incendio hasta una inundación.

La historia urbana de Figueroa Alcorta

La avenida que hoy lleva su nombre no nació como Figueroa Alcorta. Su traza está vinculada a los cambios urbanos de Buenos Aires y al crecimiento de la zona norte de la Ciudad. A mediados del siglo XIX, por parte de ese sector pasaban vías ferroviarias asociadas al camino hacia San Fernando; luego, con los rellenos costeros y el desplazamiento de las vías hacia el este, quedó liberado un corredor que permitió proyectar una nueva avenida.

La arteria atraviesa una de las zonas más emblemáticas del norte porteño Foto: Wikipedia

La arteria fue pensada como una vía paralela a la actual Avenida del Libertador y como un acceso hacia el Parque Tres de Febrero. Fue terminada para los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, en 1910, motivo por el cual inicialmente se llamó Avenida Centenario. Más tarde adoptó su denominación actual en homenaje a Figueroa Alcorta.

Con el paso del tiempo, la avenida se consolidó como uno de los corredores más elegantes y representativos de Buenos Aires. Su recorrido por Recoleta, Palermo y Belgrano la convirtió en una postal donde conviven instituciones educativas, museos, embajadas, espacios verdes, clubes, edificios residenciales de alto valor y sitios turísticos de alcance internacional.

Una avenida con curiosidad, poder y superstición

La Avenida Presidente Figueroa Alcorta es mucho más que una calle con todas las vocales. Es una pieza del mapa porteño que condensa varias capas de historia: la Buenos Aires del Centenario, la expansión hacia el norte, el desarrollo de los grandes parques urbanos y la memoria de un dirigente que alcanzó una posición inédita en la vida institucional argentina.

Al mismo tiempo, su nombre guarda una de esas rarezas que tanto atraen a los curiosos: tiene las cinco vocales y homenajea a un presidente que, pese a haber ocupado los máximos lugares del poder, quedó envuelto en una fama popular difícil de borrar.

Entre la solemnidad de la historia oficial y el color de las leyendas porteñas, Figueroa Alcorta sigue presente en una de las avenidas más transitadas, fotografiadas y simbólicas de Buenos Aires. Una avenida que demuestra que, en la Ciudad, incluso un nombre en una placa puede esconder una historia de poder, superstición y memoria.