Buenos Aires bajo cero: de 1918 a 2025, los inviernos que congelaron la Ciudad

Una ola polar vuelve a poner a Buenos Aires frente a sus inviernos más extremos: de la nevada histórica de 1918 al frío récord de 2025, la Ciudad revive una pregunta inevitable: ¿puede volver a marcar temperatura bajo cero?

El sábado 22 de junio de 1918 nevó en Buenos Aires
El sábado 22 de junio de 1918 nevó en Buenos Aires Foto: AGN
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Buenos Aires vuelve a mirar el termómetro con una pregunta que mezcla clima, memoria e historia: ¿esta ola polar puede dejar una nueva marca bajo cero? La Ciudad ya vivió inviernos extremos, nevadas inolvidables y registros que quedaron grabados en los archivos meteorológicos.

El frío vuelve a poner a Buenos Aires en modo histórico

La ola polar que atraviesa a Buenos Aires reactivó una postal que parecía reservada para los libros de historia: madrugadas heladas, autos cubiertos de escarcha, plazas vacías y una sensación térmica que obliga a desempolvar camperas, bufandas y guantes. En una ciudad acostumbrada a inviernos húmedos pero no siempre extremos, cada descenso brusco de temperatura despierta la misma incógnita: ¿podemos tener un nuevo récord bajo cero?

La pregunta no es exagerada. En los últimos años, la Ciudad volvió a registrar marcas negativas después de largos períodos sin temperaturas bajo cero. El antecedente más reciente fue el de 2025, cuando Buenos Aires alcanzó -1,9°C, el valor más bajo en más de tres décadas y una de las mañanas más frías de la historia reciente porteña. Ese episodio fue confirmado en el marco de una ola polar que afectó a gran parte del país, con registros extremos también en el AMBA y otras provincias.

Los inviernos que hicieron historia en Buenos Aires

Para entender si Buenos Aires puede volver a romper una marca histórica, hay que mirar hacia atrás. La Ciudad no tiene una relación frecuente con la nieve ni con las temperaturas extremas, pero cuando el frío llega con fuerza, deja capítulos imposibles de olvidar.

Uno de los grandes hitos fue la nevada del 9 de julio de 2007, una jornada que quedó instalada en la memoria colectiva. Según explicó el Servicio Meteorológico Nacional, varios días antes había ingresado una masa de aire polar que avanzó desde la Patagonia hacia el centro del país, reforzada luego por humedad y aire muy frío en altura. Esa combinación permitió que los copos llegaran a la superficie sin derretirse y cubrieran parte de la Ciudad y el Conurbano.

Histórica nevada en Buenos Aires en 2007. Foto: NA

La nevada de 2007 no fue solo un fenómeno climático: fue un hecho social. Families enteras salieron a la calle, hubo muñecos de nieve improvisados, fotos en plazas, techos blancos y una Buenos Aires que por unas horas se pareció más a una ciudad del sur que a la capital argentina. El SMN recordó que la nieve cayó no solo en Capital Federal, sino también en distintas localidades del norte bonaerense, el sur de Santa Fe, Córdoba, San Luis, Mendoza, San Juan, La Rioja y hasta Catamarca.

1918, 1948 y 2007: las postales blancas del frío porteño

Antes de 2007, la gran referencia del siglo XX era 1918, considerada la nevada más importante registrada en Buenos Aires durante esa centuria. A diferencia de otros episodios aislados, aquel evento dejó una acumulación mucho mayor y se convirtió en una marca histórica para la Ciudad. Las crónicas meteorológicas suelen ubicar a 1918 como el antecedente inevitable cada vez que se habla de nieve en Buenos Aires.

También aparece en el archivo visual la postal de 1948, registrada por el “Noticiario Panamericano” y preservada por el Archivo General de la Nación. Ese material se transformó en una ventana única a otra Buenos Aires: una ciudad de tranvías, abrigos largos, sombreros y calles frías, sorprendida por un invierno que también dejó imágenes de época.

Ola polar en Buenos Aires durante 1948. Video: @fotos.antiguas.ba

En esa línea histórica, 2007 fue la nevada que todos recuerdan, pero no la única señal de que Buenos Aires puede quedar expuesta a eventos inusuales cuando coinciden aire polar, humedad y frío en altura. La diferencia está en que no alcanza solo con que haga mucho frío: para que nieve, la atmósfera debe estar fría en distintos niveles y la precipitación debe encontrar condiciones para llegar sólida al suelo.

¿Qué tan cerca estamos de un récord bajo cero?

La posibilidad de un récord depende de varios factores: cielo despejado durante la madrugada, viento débil, baja humedad en superficie y una masa de aire polar instalada sobre la región durante varias horas. Cuando esas condiciones coinciden, el enfriamiento nocturno se potencia y las marcas pueden caer por debajo de cero.

En 2025, la Ciudad llegó a -1,9°C, un dato que quedó como referencia inmediata para medir nuevas olas polares. Ese mismo evento dejó valores mucho más extremos en el conurbano: El Palomar alcanzó alrededor de-7,4°C, una marca histórica para julio en esa estación, de acuerdo con informes del SMN.

Sin embargo, romper un récord absoluto en la Ciudad de Buenos Aires es difícil. Los grandes registros de frío porteño son excepcionales y responden a configuraciones atmosféricas muy específicas. En la memoria climática aparecen marcas como -3,8°C en 1967 y -3,9°C en 1988, además del registro negativo de 2025, que volvió a instalar el debate sobre si la capital puede regresar a esos umbrales extremos.

Por qué Buenos Aires siente cada vez más impactantes estas olas polares

Hay un elemento urbano que también influye: Buenos Aires cambió. La expansión del cemento, el tránsito, los edificios y la llamada isla de calor urbana pueden moderar algunos descensos extremos dentro de la Ciudad, pero no eliminan el impacto del frío. Por eso, muchas veces las marcas más bajas se registran en zonas del conurbano o áreas abiertas, mientras que la Capital conserva valores algo más altos.

Frío en la Ciudad de Buenos Aires, invierno, ola polar, ola de frío. Foto: NA/Damián Dopacio.
Frío en la Ciudad de Buenos Aires, invierno, ola polar, ola de frío. Foto: NA/Damián Dopacio.

Aun así, cuando el aire polar ingresa con fuerza, la sensación en la calle puede ser igual de intensa. El frío húmedo del Río de la Plata, el viento sur y las madrugadas despejadas hacen que la temperatura real sea solo una parte de la historia: la sensación térmica puede convertir una mínima cercana a cero en una mañana verdaderamente helada.

¿Puede nevar otra vez en Buenos Aires?

La respuesta corta es: sí, puede pasar, pero es altamente improbable. La nieve en Buenos Aires necesita una combinación muy precisa de ingredientes. El caso de 2007 mostró que no alcanza con una ola polar; se requiere aire muy frío en altura, humedad suficiente, nubosidad con desarrollo vertical y temperaturas bajas cerca del suelo. El SMN detalló que en aquella jornada había aire extremadamente frío en niveles medios de la atmósfera y condiciones de humedad que favorecieron la formación de nieve.

La zona de Congreso durante la histórica nevada Foto: AGN

Por eso, aunque una ola polar pueda dejar heladas, escarcha o temperaturas bajo cero, no necesariamente implica nieve. Buenos Aires puede tener frío récord sin copos, y puede acercarse a una mínima histórica sin repetir la postal blanca de 2007.

Un invierno que vuelve a mirar al pasado

Cada ola polar en Buenos Aires funciona como un puente con otras épocas. La de 1918, la imagen de 1948, la nevada inolvidable de 2007 y el frío extremo de 2025 muestran que la Ciudad tiene una historia climática más sorprendente de lo que parece.

La pregunta, entonces, sigue abierta:¿tendremos un nuevo récord de temperatura bajo cero? Por ahora, el termómetro tiene la última palabra. Pero si algo enseña la historia porteña es que, cada tanto, el invierno decide salirse del libreto y convertir a Buenos Aires en noticia nacional.