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Día del Folklore Argentino: cuándo es, por qué se celebra y la increíble historia de Juan Bautista Ambrosetti

La fecha recuerda el origen de la palabra “folklore” y homenajea a Juan Bautista Ambrosetti, el investigador entrerriano que dedicó su vida a rescatar los saberes, las costumbres y las huellas de los pueblos.

El Día del Folklore Argentino se celebra cada 22 de agosto
El Día del Folklore Argentino se celebra cada 22 de agosto Foto: eldiariovarelense
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Una guitarra que rompe el silencio, el sonido profundo del bombo legüero, una pareja que agita sus pañuelos al ritmo de una zamba o una historia fantástica contada alrededor del fuego. El folklore argentino puede aparecer de muchas maneras, pero siempre contiene algo en común: la memoria de una comunidad que se transmite de generación en generación.

Por eso, cada 22 de agosto se celebra el Día del Folklore Argentino, una jornada que invita a mirar hacia las raíces del país y a reconocer una herencia cultural mucho más amplia que la música y la danza.

La fecha también coincide con el Día Mundial del Folklore y con el nacimiento de Juan Bautista Ambrosetti, considerado el padre de la ciencia folklórica argentina. De este modo, el calendario reúne en una misma jornada tres historias vinculadas con el saber popular, la investigación y la defensa del patrimonio cultural.

Cuándo se celebra el Día del Folklore Argentino

El Día del Folklore Argentino se conmemora el 22 de agosto de cada año. La elección no fue casual: ese mismo día, pero en 1865, nació en Gualeguay, Entre Ríos, Juan Bautista Ambrosetti, naturalista, arqueólogo, viajero y uno de los primeros investigadores que estudió de manera sistemática las expresiones folklóricas nacionales.

Día del Folklore Argentino
El folklore no es solamente aquello que la Argentina fue Foto: Que Pasa Web

La celebración argentina coincide, además, con el Día Mundial del Folklore. El antecedente se remonta al 22 de agosto de 1846, cuando el investigador británico William John Thoms utilizó por primera vez el término “folklore” en una carta publicada en la revista londinense The Athenaeum.

La palabra surgió de la unión de dos vocablos ingleses: folk, que significa pueblo o gente, y lore, relacionado con el saber o el conocimiento.

En su sentido más directo, folklore significa “saber popular”. Sin embargo, su universo es enorme: incluye canciones, bailes, leyendas, relatos orales, creencias, celebraciones, recetas, juegos, artesanías, supersticiones, formas de vestir y conocimientos transmitidos dentro de una comunidad.

Por qué se celebra el Día del Folklore el 22 de agosto

La historia de la conmemoración sumó un capítulo decisivo el 22 de agosto de 1960, cuando Buenos Aires fue sede del Primer Congreso Internacional de Folklore.

El encuentro estuvo presidido por el reconocido folklorólogo salteño Augusto Raúl Cortazar y reunió a especialistas y representantes de alrededor de 30 países.

Día del Folklore Argentino
Conocé por qué se conmemora y quién fue Juan Bautista Ambrosetti Foto: eldiariovarelense

Durante aquel congreso se rindió homenaje a Juan Bautista Ambrosetti y se impulsó la conmemoración del folklore en esa fecha. Así, el 22 de agosto quedó atravesado por una doble referencia: el nacimiento del término creado por Thoms en 1846 y el natalicio del investigador que marcó un antes y un después en el estudio de la cultura popular argentina.

El folklore, además, no debe interpretarse como una pieza congelada en el pasado. Las tradiciones sobreviven porque las comunidades las adoptan, las recrean y les otorgan nuevos significados.

Una canción puede cambiar su instrumentación, una receta familiar puede incorporar otros ingredientes y una fiesta popular puede sumar expresiones contemporáneas sin perder necesariamente su vínculo con la historia.

Quién fue Juan Bautista Ambrosetti, el padre del folklore argentino

Juan Bautista Ambrosetti nació el 22 de agosto de 1865 en Gualeguay, Entre Ríos, y murió en Buenos Aires en 1917. Fue naturalista, arqueólogo, etnógrafo, docente, investigador y coleccionista.

Aunque no completó una formación universitaria convencional, se formó junto a figuras científicas de enorme relevancia, como Florentino Ameghino y Eduardo Ladislao Holmberg.

Su perfil tuvo algo de explorador incansable. Con apenas veinte años realizó una expedición hacia la región del Chaco y luego narró parte de aquella experiencia en Viaje de un maturrango, una obra que firmó con el seudónimo Tomás Bathata.

Festival, folklore. Foto: imagen creada con ChatGPT para Canal 26.

Con el tiempo recorrió distintas zonas del país, observando paisajes, objetos, ceremonias, relatos y formas de vida que todavía no habían sido estudiadas de manera científica.

Ambrosetti se interesó especialmente por las culturas del Noroeste argentino y el mundo calchaquí. Sus investigaciones abarcaron numerosas disciplinas, entre ellas la arqueología, la historia, la etnografía, la lingüística y la antropología.

Esa perspectiva resultó clave para demostrar que las costumbres populares no eran simples curiosidades, sino documentos vivos capaces de revelar cómo pensaban, trabajaban y se relacionaban las comunidades.

El museo que convirtió sus expediciones en conocimiento

En 1903, Ambrosetti fue nombrado profesor suplente a cargo de la cátedra de Arqueología Americana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Poco después impulsó la creación del Museo Etnográfico, aprobado por la Facultad en 1904, y se convirtió en su gran promotor y primer director.

La institución representó una innovación para el ámbito científico sudamericano porque permitió que los estudios antropológicos comenzaran a desarrollarse con mayor autonomía respecto de las ciencias naturales.

Bajo la conducción de Ambrosetti se organizaron expediciones anuales y proyectos sistemáticos destinados a estudiar el patrimonio arqueológico argentino. La primera campaña institucional se realizó en 1905, en Pampa Grande, Salta.

El museo, que actualmente lleva su nombre y depende de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, conserva colecciones vinculadas con sociedades indígenas, criollas y culturas de distintas regiones del mundo.

Su existencia representa una parte central del legado de un hombre que consiguió transformar viajes, observaciones y piezas arqueológicas en fuentes de conocimiento.

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