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Quedó olvidada con la llegada del ferrocarril y en 1946 comenzó a recuperarse: hoy es un museo ligado al asesinato de Facundo Quiroga

La antigua construcción fue una parada fundamental del Camino Real, recibió a grandes protagonistas de la historia argentina y funcionó como capilla ardiente después del crimen de Barranca Yaco.

Una histórica posta de Córdoba recibió a Belgrano y San Martín
Una histórica posta de Córdoba recibió a Belgrano y San Martín Foto: Argentina.gob.ar.
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En el norte de Córdoba, cerca de Jesús María, una extensa construcción blanca permanece junto al antiguo Camino Real. Sus galerías, paredes de adobe y techos de tejas conservan historias de viajeros, comerciantes, ejércitos y algunas de las figuras más importantes del siglo XIX.

Se trata de la Posta de Sinsacate, un establecimiento que fue un punto estratégico de descanso y abastecimiento. Sin embargo, la llegada del ferrocarril la dejó fuera de las principales rutas de comunicación y comenzó un prolongado período de decadencia.

Su destino cambió en 1941, cuando fue declarada Monumento Histórico Nacional. Cinco años después comenzó su recuperación y fue convertida en museo. Actualmente, sus habitaciones permiten recordar el paso de Manuel Belgrano, San Martín, Juan Lavalle y Facundo Quiroga.

Una posta fundamental del Camino Real

Las tierras de Sinsacate formaron parte desde 1650 de la Estancia Jesuítica de Jesús María. Los jesuitas construyeron allí un pequeño edificio, una capilla y un molino harinero. Más tarde, la propiedad pasó a manos de Juan Jacinto de Figueroa, quien amplió las instalaciones y continuó ofreciendo el servicio de posta.

En aquella época, viajar era lento y peligroso. Por eso, las postas ofrecían caballos, mulas, alimentos, alojamiento y asistencia para reparar los carruajes.

Posta de Sinsacate
Conserva el recuerdo de Facundo Quiroga y más de tres siglos de historia argentina Foto: Argentina.gob.ar.

Gracias a su ubicación sobre el Camino Real al Alto Perú, Sinsacate se convirtió en un importante centro de comercio y comunicaciones. Su relevancia aumentó durante el siglo XVIII, con el establecimiento del servicio regular de correos.

Por allí también avanzaron las tropas patriotas que marchaban hacia el Alto Perú. San Martín pasó por el establecimiento cuando debía asumir el mando del Ejército del Norte, mientras que Manuel Belgrano se alojó allí durante sus desplazamientos por la región.

El lugar donde velaron a Facundo Quiroga

El acontecimiento que marcó la historia de Sinsacate ocurrió el 16 de febrero de 1835. Ese día, Facundo Quiroga viajaba por el norte de Córdoba cuando fue emboscado en Barranca Yaco, a pocos kilómetros de la posta.

El caudillo riojano regresaba de intervenir en un conflicto político entre Salta y Tucumán. Una partida encabezada por Santos Pérez interceptó el carruaje y asesinó a Quiroga y a varios de sus acompañantes.

Asesinato de Quiroga en Barranca Yaco
Asesinato de Quiroga en Barranca Yaco

Los restos del caudillo fueron trasladados hasta la capilla de la Posta de Sinsacate, donde fueron velados. Desde entonces, el edificio quedó unido para siempre a uno de los crímenes políticos más recordados de la historia argentina.

El ferrocarril que la dejó en el olvido

Durante décadas, la posta dependió del movimiento constante de pasajeros, tropas y comerciantes. Pero la llegada del Ferrocarril Central Norte transformó las comunicaciones.

Las locomotoras podían trasladar personas y mercancías con mayor velocidad. Como resultado, ya no era necesario detenerse para cambiar caballos, reparar carruajes o descansar durante varios días.

Posta de Sinsacate
Fue escenario del velatorio de Facundo Quiroga y logró renacer como muse Foto: Argentina.gob.ar.

Alejada del nuevo trazado ferroviario, Sinsacate perdió su función original. A comienzos del siglo XX, la propiedad había quedado relegada y era utilizada como vivienda, mientras su estructura comenzaba a mostrar el deterioro provocado por el paso del tiempo.

La recuperación que la convirtió en museo

Después de ser declarada Monumento Histórico Nacional en 1941, la posta fue restaurada por el arquitecto Mario Buschiazzo. En 1946 abrió sus puertas como Museo Rural de la Posta de Sinsacate.

Durante la recuperación se repararon diferentes sectores, se colocó energía eléctrica y se acondicionaron las salas de exposición. También se creó un parque con especies autóctonas.

Posta de Sinsacate
Quedó relegada con la llegada del ferrocarril, pero logró sobrevivir Foto: Argentina.gob.ar.

El edificio todavía conserva muros de piedra asentados en adobe, pisos de ladrillo, maderas de algarrobo y techos de tejas. En su interior se exhiben herramientas de labranza, objetos gauchescos y antiguos vehículos. Una de las piezas más llamativas es un carruaje atribuido a Juan Manuel de Rosas.

Hoy, la Posta de Sinsacate permite reconstruir más de tres siglos de historia. Lo que alguna vez quedó olvidado por el avance del ferrocarril se transformó en un museo que mantiene viva la memoria del Camino Real y de la última noche de Facundo Quiroga.

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