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Estaciones, caminos coloniales y antiguas postas: pueblos cerca de CABA que pocos conocen y son ideales para una escapada

Antiguas estaciones ferroviarias, caminos coloniales, almacenes centenarios y relatos de inmigrantes sobreviven en estos destinos ubicados a pocas horas de la Ciudad de Buenos Aires.

Pueblos para conocer en la Provincia
Pueblos para conocer en la Provincia Foto: Instagram @uribelarreaoficial
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Cuando llega el fin de semana, no es necesario recorrer enormes distancias para cortar con la rutina. Más allá de destinos clásicos como Carlos Keen, Uribelarrea o Tomás Jofré, la provincia de Buenos Aires esconde pequeños pueblos donde todavía se puede caminar por calles de tierra, disfrutar de la gastronomía regional y conocer historias sorprendentes.

Muchas de estas localidades nacieron alrededor del ferrocarril y crecieron gracias al movimiento de pasajeros, trabajadores y mercaderías. Cuando los trenes dejaron de pasar, perdieron protagonismo, pero conservaron estaciones, capillas, pulperías y almacenes que hoy funcionan como ventanas al pasado.

Villa Ruiz: un pueblo atravesado por el Camino Real

A unos 95 kilómetros de CABA, Villa Ruiz es una alternativa para quienes buscan tranquilidad, sabores caseros e historia.

La localidad creció junto al Camino Real, una vía utilizada durante la época colonial por carretas, mensajeros y expediciones. En su recorrido existían postas donde los viajeros descansaban y cambiaban sus caballos.

Villa Ruiz, un pueblito bonaerense con encanto. Foto: NA / La Posta del Camino Real

A fines del siglo XIX, la llegada del Tranway Rural de Federico Lacroze transformó la zona. Las tierras de la estación fueron donadas por Lorenzo Ruiz, cuyo apellido dio nombre al pueblo.

Actualmente se pueden visitar el Museo de la Estación, la capilla Nuestra Señora de la Asunción, el Almacén de Félix Lapegüe y el tradicional horno a leña de la panadería La Emilia.

Azcuénaga: una estación de 1880 y casonas antiguas

En el partido de San Andrés de Giles, Azcuénaga surgió alrededor de las instalaciones ferroviarias inauguradas en 1880.

La llegada de trabajadores, productores rurales y familias inmigrantes impulsó la aparición de almacenes, fondas y grandes casonas. El tren fue esencial para transportar la producción y conectar a sus vecinos con otras ciudades, hasta que el último servicio de pasajeros pasó en 1978.

Azcuénaga, pueblo. Foto: gilesciudad.com

Entre sus atractivos se encuentran la estación, la antigua Casa Terrén, la capilla Nuestra Señora del Rosario, un mural realizado en adobe y el molino de la cooperativa eléctrica. Los fines de semana también hay propuestas gastronómicas y una feria artesanal.

Capilla del Señor: un pueblo reconocido por su patrimonio

Ubicada a poco más de 80 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Capilla del Señor fue declarada Bien de Interés Histórico Nacional en 1994.

Su origen se remonta al siglo XVIII y está relacionado con la familia Casco de Mendoza, que levantó una capilla para los habitantes de la zona. A partir de aquel templo comenzó a desarrollarse un núcleo urbano que todavía conserva antiguas viviendas, patios y fachadas.

Capilla del Señor
Las calles adoquinadas y casonas antiguas de Capilla del Señor conservan la esencia de uno de los pueblos más históricos de la provincia de Buenos Aires. Foto: Turismo PBA

La plaza San Martín, la iglesia parroquial y el Museo del Periodismo Bonaerense forman parte de un recorrido ideal para los amantes de la arquitectura y la historia.

Altamira: entre el campo, el tren y la industria

En el partido de Mercedes se encuentra Altamira, una localidad nacida con la llegada del ferrocarril en 1908. La estación favoreció el crecimiento de la producción frutihortícola y el traslado de mercaderías.

Altamira, pueblito de Mercedes. Foto: Municipalidad de Mercedes.
Altamira, pueblito de Mercedes. Foto: Municipalidad de Mercedes.

Décadas después, la fábrica de ladrillos y cerámicos Corinema se convirtió en una importante fuente de empleo. Su cierre en 1994 marcó el final de una etapa industrial.

Hoy, la vieja estación, los bodegones, los pequeños viñedos y los emprendimientos locales recuperan parte de esa historia.

Vagues: silencio rural cerca de San Antonio de Areco

A pocos kilómetros de San Antonio de Areco, Vagues conserva una antigua estación que recuerda el tiempo en que el tren comunicaba a los establecimientos rurales.

Calles tranquilas, la antigua estación y el arroyo rodeado de naturaleza definen la esencia de Vagues, una joya escondida de San Antonio de Areco ideal para el descanso.
Calles tranquilas, la antigua estación y el arroyo rodeado de naturaleza definen la esencia de Vagues, una joya escondida de San Antonio de Areco ideal para el descanso. Foto: sanantoniodeareco.com

Sus caminos arbolados, construcciones bajas y paisajes abiertos lo convierten en un lugar apropiado para caminar, andar en bicicleta o disfrutar de un picnic. La salida también puede combinarse con un recorrido por el casco histórico de San Antonio de Areco.

Villa Lía: inmigración y tradición comunitaria

También ubicada en el partido de San Antonio de Areco, Villa Lía conserva la identidad de una antigua colonia rural.

Pueblo Foto: Municipalidad de San Antonio de Areco

La inmigración europea, el ferrocarril y la actividad agropecuaria dejaron su huella en las viviendas, instituciones y comercios. La estación, la plaza, la iglesia y los museos locales permiten reconstruir cómo era la vida cotidiana en los pueblos de campaña.

Su ambiente íntimo y familiar resulta perfecto para quienes desean escapar de los circuitos turísticos más concurridos.

Gouin: tranquilidad en el corazón bonaerense

En el partido de Carmen de Areco, Gouin ofrece una experiencia marcada por el silencio y el paisaje rural.

La Fiesta Nacional del Pastel se celebra desde 1995 en el pueblo rural de Gouin
La Fiesta Nacional del Pastel se celebra desde 1995 en el pueblo rural de Gouin Foto: Fiestas Nacionales

Su desarrollo estuvo relacionado con el ferrocarril y con el transporte de la producción agropecuaria. El cierre de los ramales redujo su movimiento, aunque también ayudó a conservar la antigua estación, la plaza y varias construcciones tradicionales.

Aquí, el principal atractivo es caminar sin apuro, almorzar comida de campo y escuchar las historias de sus habitantes.

Qué tener en cuenta antes de viajar

Antes de organizar una escapada, conviene:

  • Consultar el estado de los caminos, especialmente después de una lluvia.
  • Reservar con anticipación en los restaurantes de campo.
  • Llevar efectivo por posibles problemas de conectividad.
  • Verificar los horarios de museos, ferias y estaciones.
  • Cargar combustible antes de ingresar a los pueblos pequeños.
  • Respetar la tranquilidad y los espacios de sus habitantes.

Estos pueblos no son simples postales detenidas en el tiempo. Son comunidades que encontraron en el turismo una manera de conservar su patrimonio, fortalecer sus economías y transmitir su historia.

A pocas horas de CABA, la provincia de Buenos Aires demuestra que todavía quedan estaciones, caminos y relatos esperando ser descubiertos.

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