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La “General Paz de agua”: el sorprendente canal navegable que pudo cambiar para siempre a Buenos Aires

En 1886, Buenos Aires proyectó un canal navegable de 15 kilómetros para unir el Río de la Plata con el Riachuelo. Su historia, recorrido y los motivos por los que nunca se construyó.

Su nombre oficial era Gran Canal de Circunvalación del municipio de la Capital
Su nombre oficial era Gran Canal de Circunvalación del municipio de la Capital Foto: Archivo
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Buenos Aires pudo haber sido una ciudad atravesada por puentes, pequeños puertos y barcos cargados de mercaderías. Aunque hoy parezca una fantasía, en 1886 se presentó un proyecto monumental para construir un curso de agua alrededor de la Capital.

Su nombre oficial era Gran Canal de Circunvalación del municipio de la Capital, pero podría definirse como una verdadera “General Paz de agua”. La obra conectaría el Río de la Plata con el Riachuelo y funcionaría como límite, vía de transporte y corredor industrial.

Una Buenos Aires muy diferente a la actual

En 1886, la Ciudad de Buenos Aires era mucho más pequeña. La urbanización consolidada llegaba aproximadamente hasta la actual avenida Boedo. Más allá predominaban las quintas, los campos y los caminos de tierra.

Belgrano y San José de Flores todavía no eran barrios porteños, sino pueblos pertenecientes a la provincia de Buenos Aires. Ambos territorios serían incorporados a la Capital en 1887.

La “General Paz de agua”
La obra habría conectado el Río de la Plata con el Riachuelo Foto: Archivo

La ciudad había sido federalizada pocos años antes. En 1880, la Ley 1029 declaró oficialmente a Buenos Aires como capital de la República, luego de décadas de disputas políticas y económicas.

En ese contexto de crecimiento e inmigración surgió la idea del canal. El objetivo era ordenar la expansión urbana, mejorar el transporte y enfrentar las inundaciones.

El recorrido de la “General Paz de agua”

El canal comenzaría en el Río de la Plata, cerca del lugar donde actualmente se encuentra el Aeroparque Jorge Newbery. Desde allí avanzaría por el corredor natural del arroyo Maldonado, debajo de lo que hoy es la avenida Juan B. Justo, y continuaría hacia el sur hasta conectarse con el Riachuelo.

El trazado tendría forma semicircular y alcanzaría aproximadamente 15 kilómetros de extensión. Se proyectaba un ancho de 60 metros, una profundidad cercana a los 4,5 metros y dársenas de unos 15 metros en ambas orillas.

Estas dimensiones permitirían la circulación de lanchas, pequeñas embarcaciones y vapores destinados al transporte de pasajeros y mercaderías.

La intervención completa sería todavía más grande. A ambos lados se reservarían terrenos para caminos, depósitos, talleres y construcciones industriales. En determinados sectores, la obra habría ocupado una franja de casi 200 metros de ancho.

Quién diseñó el gigantesco proyecto

El principal impulsor fue el ingeniero Pablo Blot, jefe del Departamento de Ingenieros Municipales durante la intendencia de Torcuato de Alvear. Blot presentó el plan en noviembre de 1886 junto con un mapa del recorrido y las obras necesarias.

La “General Paz de agua”
El sorprendente canal navegable que pudo cambiar para siempre a Buenos Aires Foto: Archivo

Algunas fuentes también atribuyen participación al ingeniero y escritor francés Alfred Ebelot, radicado en la Argentina. El diseño reflejaba una tendencia habitual en el siglo XIX: utilizar grandes obras de infraestructura para organizar ciudades en rápida expansión.

Fábricas, barrios obreros y cinco puentes

El proyecto no consistía solamente en abrir una vía navegable. En sus márgenes se instalarían fábricas, talleres, depósitos y polos industriales. También se construirían barrios para los trabajadores y espacios para el movimiento de cargas.

Un total de cinco puentes permitiría cruzar el canal y conectar el centro con los suburbios. La nueva vía funcionaría como una frontera visible entre la ciudad urbanizada y los terrenos rurales.

Además, podrían haberse formado pequeños puertos interiores. En lugar de depender exclusivamente de carros, tranvías y ferrocarriles, los productos circularían por agua entre el Río de la Plata, las fábricas y el Riachuelo. Buenos Aires habría contado con un corredor logístico acuático en plena ciudad.

Una obra contra las inundaciones

Otra de las grandes promesas era mejorar el drenaje y disminuir el impacto de las inundaciones. El canal aprovecharía parte del curso del arroyo Maldonado y tendría reservorios para regular el nivel del agua durante lluvias intensas o períodos de sequía.

Sus impulsores también aseguraban que ayudaría a limpiar sectores del Riachuelo y del frente costero. La tierra extraída durante la excavación serviría para rellenar zonas bajas del Río de la Plata y sumar alrededor de 300 nuevas manzanas a la ciudad.

El canal facilitaría, además, el control de mercaderías y la vigilancia aduanera. Hasta se consideraba que podía cumplir una función defensiva al transformarse en un obstáculo ante un eventual ataque terrestre.

Por qué nunca se construyó

El proyecto comenzó a perder sentido cuando Buenos Aires expandió sus límites e incorporó Flores y Belgrano. La ciudad avanzó rápidamente hacia el oeste y el canal dejó de coincidir con la frontera urbana que pretendía marcar.

También apareció un obstáculo decisivo: la crisis económica de 1890. La excavación requería una inversión enorme, además de expropiaciones, puentes, muelles, reservorios y mantenimiento permanente. La falta de recursos y el cambio de prioridades terminaron por sepultar la iniciativa.

Décadas más tarde, la ciudad eligió otra solución para el Maldonado. Entre 1929 y 1939, el arroyo fue entubado y ocultado bajo tierra. Sobre una parte de su recorrido se desarrolló la avenida Juan B. Justo.

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