
Juan Bautista Alberdi fue abogado, escritor, periodista, economista, diplomático y uno de los pensadores más influyentes de la historia argentina. Sin embargo, detrás del hombre que imaginó las bases institucionales del país existe un episodio poco conocido: tuvo dos monumentos funerarios que terminaron vacíos.
Uno se encuentra en París y jamás recibió su cuerpo. El otro está en el Cementerio de la Recoleta, donde descansó durante décadas, pero quedó vacío cuando sus restos fueron trasladados a Tucumán.
La historia parece propia de una novela, aunque comenzó con la muerte de Alberdi, ocurrida el 19 de junio de 1884 en Neuilly-sur-Seine, en las afueras de la capital francesa.
La tumba de París que nunca recibió su cuerpo
Alberdi había pasado buena parte de su vida fuera de la Argentina. Consciente de que podía morir en Francia, contrató un sepulcro en el famoso cementerio de Père-Lachaise, lugar elegido para el descanso de numerosas personalidades de la cultura mundial.

El monumento fue preparado con su nombre, su busto y las fechas correspondientes. Sin embargo, ocurrió algo inesperado: sus restos nunca fueron depositados allí.
Después de su fallecimiento, el cuerpo embalsamado quedó en el cementerio de Neuilly. El sepulcro de Père-Lachaise se convirtió así en la primera tumba vacía del pensador tucumano.
El regreso a la Argentina y una larga espera
Cinco años después de su muerte, durante la presidencia de Miguel Juárez Celman, el Estado argentino dispuso la repatriación de los restos.

El féretro llegó a Buenos Aires en 1889, pero el mausoleo destinado a Alberdi todavía no estaba terminado. Por ese motivo, el cuerpo permaneció provisionalmente en una bóveda particular del Cementerio de la Recoleta.
Recién en 1902 fue colocado en el monumento construido en su homenaje. Allí permaneció durante gran parte del siglo XX, hasta que una nueva decisión oficial volvió a cambiar su destino.
La apertura del ataúd que causó sorpresa
En 1991, el gobierno de Carlos Menem resolvió que los restos de Alberdi debían regresar a Tucumán, la provincia donde había nacido.
Durante el procedimiento se abrió el ataúd y apareció una imagen sorprendente. El proceso de embalsamamiento había permitido conservar parcialmente el cuerpo y algunos rasgos del rostro todavía podían reconocerse, a pesar de haber transcurrido más de un siglo desde su muerte.

El traslado dejó vacío el mausoleo de la Recoleta, aunque el monumento todavía conserva su nombre y continúa recibiendo visitantes.
De esta manera, Alberdi terminó con dos tumbas vacías: la de París, que nunca llegó a ocupar, y la de Buenos Aires, donde descansó durante décadas.
Sus restos fueron llevados finalmente a la Casa de Gobierno de Tucumán, donde permanecen dentro de un sarcófago.
Por qué el Día del Abogado se celebra en homenaje a Alberdi
Juan Bautista Alberdi nació en Tucumán el 29 de agosto de 1810, pocos meses después de la Revolución de Mayo.
En reconocimiento a su enorme influencia jurídica e institucional, la Federación Argentina de Colegios de Abogados estableció en 1958 que cada 29 de agosto se celebrara el Día del Abogado en la Argentina.

El homenaje está directamente relacionado con su obra más trascendente: “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”, publicada en 1852.
Aunque Alberdi no participó personalmente de la Convención Constituyente de Santa Fe, sus propuestas fueron fundamentales para la redacción de la Constitución Nacional de 1853.
Defendió un sistema republicano, representativo y federal, además de la protección de las libertades individuales, el desarrollo económico, la apertura comercial y la inmigración. Su pensamiento quedó resumido en una frase que atravesó generaciones: “Gobernar es poblar”.
El abogado que también fue músico y periodista
Alberdi fue mucho más que un jurista. Durante su juventud estudió música, tocó el piano, la guitarra y la flauta, y llegó a componer distintas piezas.
También integró la Generación del 37, el grupo de jóvenes intelectuales que debatió cómo debía organizarse política y culturalmente la Argentina. Entre sus integrantes estuvieron Esteban Echeverría y Juan María Gutiérrez.
Su oposición a Juan Manuel de Rosas lo llevó al exilio. Vivió en Montevideo, Chile y Europa, pero nunca dejó de escribir sobre la realidad argentina.
Además, mantuvo duras polémicas con figuras como Domingo Faustino Sarmiento y Bartolomé Mitre. Uno de los principales motivos de confrontación fue su rechazo a la Guerra del Paraguay.
En “El crimen de la guerra”, Alberdi cuestionó los conflictos armados como instrumentos políticos y defendió ideas pacifistas que resultaron profundamente innovadoras para su tiempo.
El extraño destino del hombre que imaginó un país
Juan Bautista Alberdi murió lejos de la tierra donde había nacido, pero sus ideas quedaron incorporadas en la estructura institucional de la Argentina.
Su cuerpo cruzó el océano, pasó por distintos cementerios, permaneció durante décadas en Buenos Aires y finalmente regresó a Tucumán.
La paradoja permanece intacta: el hombre que ayudó a definir el lugar de millones de argentinos dentro de una nación tardó más de un siglo en encontrar su propio destino definitivo.
Cada 29 de agosto, el Día del Abogado vuelve a poner su nombre en el centro de la escena. Pero detrás de la celebración también sobrevive una historia extraordinaria: la del prócer argentino que murió en Francia y dejó dos tumbas vacías.






















