
Cuando se habla de las Islas Malvinas, la memoria suele trasladarse directamente a 1982. Sin embargo, más de un siglo y medio antes, un acontecimiento extraordinario ya había unido al archipiélago con la bandera celeste y blanca.
El protagonista ni siquiera había nacido en la Argentina. Se llamaba David Jewett, era estadounidense y había desarrollado buena parte de su vida sobre barcos de guerra. Al servicio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, encabezó el primer izamiento de la bandera argentina en Malvinas.
La escena parecía salida de una película: una isla distante, marinos de distintas nacionalidades, una tripulación devastada y 21 cañonazos que retumbaron sobre el Atlántico Sur.
Quién fue David Jewett, el estadounidense que hizo historia
Jewett nació el 17 de junio de 1772 en Connecticut, cuando ese territorio todavía formaba parte de las colonias británicas de América del Norte. Se formó como marino y, con el tiempo, vinculó su destino con las luchas independentistas sudamericanas.

Las nuevas naciones necesitaban hombres con experiencia naval. Las guerras no se disputaban solamente en tierra: controlar las rutas marítimas, proteger las costas e interceptar barcos enemigos resultaba fundamental.
Jewett ofreció sus servicios a las Provincias Unidas del Río de la Plata y se convirtió en corsario. A diferencia de los piratas, los corsarios actuaban con una autorización oficial, llamada patente de corso, para atacar embarcaciones enemigas.
En enero de 1820 fue nombrado coronel al servicio de la Marina y quedó al mando de la fragata Heroína. Su misión por el Atlántico Sur terminaría inscribiendo su nombre en la historia nacional.
La travesía infernal antes de llegar a Malvinas
El viaje de la Heroína estuvo marcado por las tormentas, la falta de provisiones y las enfermedades. El deterioro del agua potable y la aparición del escorbuto convirtieron la cubierta del barco en un escenario desesperante.
Numerosos tripulantes enfermaron o murieron durante el recorrido. El hambre, el agotamiento y la incertidumbre también provocaron problemas internos, pero Jewett consiguió mantener el control de la embarcación.

La expedición estuvo cerca de fracasar antes de divisar las islas. Finalmente, la fragata arribó a Puerto Soledad en octubre de 1820.
Allí encontró barcos extranjeros que explotaban los recursos naturales de la región. Ballenas, lobos y elefantes marinos eran perseguidos por su aceite, su piel y otros productos valiosos.
El día en que flameó la bandera argentina
El 6 de noviembre de 1820, Jewett reunió a los capitanes y tripulantes de los barcos fondeados en Puerto Soledad. Frente a testigos de distintas nacionalidades, tomó posesión formal de las Islas Malvinas en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Durante la ceremonia, la bandera argentina fue elevada en un mástil. Luego, el comandante leyó una proclama para comunicar que las autoridades de Buenos Aires ejercerían su jurisdicción sobre el archipiélago.

También anunció que se aplicarían las normas destinadas a frenar la caza indiscriminada de mamíferos marinos. No se trataba solamente de una declaración territorial, sino también de una advertencia para quienes explotaban los recursos sin autorización.
El momento más impactante llegó después. Desde la fragata Heroína se disparó una salva de 21 cañonazos, una formalidad reservada para ceremonias de gran importancia política y militar.
Así quedó registrado el primer izamiento del pabellón argentino en las Islas Malvinas.
La noticia que cruzó el Atlántico
La proclama fue entregada a los capitanes de las embarcaciones presentes. Tiempo después, la noticia apareció publicada en medios de Estados Unidos y Europa.
La misión formó parte de una serie de decisiones administrativas y políticas tomadas por el naciente Estado. Tras la Revolución de Mayo de 1810, las Provincias Unidas consideraron que habían heredado los territorios anteriormente administrados por España, incluidas las Malvinas.

La presencia argentina continuó durante los años siguientes. En 1829 se creó la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas, con Luis Vernet al frente de la administración.
Ese proceso quedó interrumpido el 3 de enero de 1833, cuando fuerzas británicas desplazaron a las autoridades argentinas. Desde entonces, la Argentina mantiene su reclamo de soberanía sobre el archipiélago.
Qué ocurrió con el marino estadounidense
El paso de Jewett por las islas fue breve. Debilitado por las dificultades de la expedición y por el estado de su tripulación, solicitó ser reemplazado. En 1821 fue relevado por el teniente coronel Guillermo Mason.
David Jewett continuó relacionado con la actividad naval sudamericana y murió en Río de Janeiro el 26 de julio de 1842.
Su historia conserva un detalle sorprendente: un hombre nacido en la antigua América británica dirigió la ceremonia en la que la bandera argentina flameó por primera vez en las Islas Malvinas.
Más de dos siglos después, los cañonazos de la Heroína continúan resonando como símbolo de una historia que comenzó mucho antes de 1982 y que permanece viva en la memoria argentina.



















