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El sueño turístico de Hitler que fracasó: medía 4,5 kilómetros, alojaría a 20.000 turistas y nunca abrió

Tenía 10.000 habitaciones frente al mar Báltico y debía convertirse en el mayor complejo vacacional del mundo. Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial frustró los planes y transformó el edificio en una inquietante reliquia del nazismo.

Complejo turístico que mandó a construir Hitler
Complejo turístico que mandó a construir Hitler Foto: Wikipedia
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En la isla alemana de Rügen, rodeado de playas, bosques y paisajes de apariencia tranquila, se encuentra uno de los proyectos arquitectónicos más impactantes del siglo XX. Se trata de Prora, un gigantesco complejo turístico construido durante el régimen nazi que se extiende durante aproximadamente 4,5 kilómetros frente al mar Báltico.

El edificio fue diseñado para recibir de manera simultánea a 20.000 turistas. Contaba con alrededor de 10.000 habitaciones dobles, distribuidas en ocho bloques prácticamente idénticos. Sin embargo, el ambicioso hotel nunca llegó a cumplir la función para la que había sido levantado.

Prora, el megaproyecto turístico de la Alemania nazi

La construcción comenzó en 1936, tres años después de la llegada de Adolf Hitler al poder. El proyecto formaba parte del programa Kraft durch Freude, cuyo nombre puede traducirse como “Fuerza a través de la Alegría”.

La organización ofrecía viajes, excursiones, actividades culturales y vacaciones accesibles para los trabajadores alemanes. Pero detrás de esas propuestas existía un objetivo político: controlar el tiempo libre de la población y aumentar su adhesión al régimen nazi.

Prora
Complejo turístico que mandó a construir Hitler Foto: Wikipedia

Prora debía representar el poder de esa iniciativa. El arquitecto Clemens Klotz estuvo a cargo del diseño, que incluía enormes bloques de alojamiento, restaurantes, piscinas, espacios para espectáculos y diferentes instalaciones recreativas.

La construcción también respondía al gusto del régimen por una arquitectura monumental, pensada para impresionar, intimidar y transmitir una imagen de fortaleza.

Diez mil habitaciones con vista al mar

Uno de los detalles más llamativos era que todas las habitaciones debían estar orientadas hacia el mar Báltico. A pesar de esa ubicación privilegiada, los cuartos eran pequeños y austeros.

Cada uno medía aproximadamente cinco metros de largo por 2,5 metros de ancho. En su interior apenas había dos camas, un armario y un pequeño lavamanos. Los baños y las duchas eran compartidos.

La falta de comodidad individual no era casual. La intención era que los turistas permanecieran poco tiempo en sus habitaciones y participaran de actividades colectivas organizadas por el Estado.

El diseño original también contemplaba una enorme sala central para reuniones y espectáculos, con capacidad para recibir a miles de personas. De esta forma, las vacaciones podían convertirse en ceremonias masivas de propaganda política.

La guerra que paralizó el hotel para siempre

Para 1939, gran parte de la estructura de Prora ya estaba construida. No obstante, todavía faltaban las terminaciones interiores y numerosas instalaciones esenciales.

El 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia y comenzó la Segunda Guerra Mundial. La obra fue suspendida y los trabajadores, materiales y recursos disponibles fueron destinados al esfuerzo bélico.

Prora
Complejo turístico que mandó a construir Hitler Foto: Wikipedia

El megahotel quedó inconcluso y los 20.000 turistas que debía recibir nunca llegaron. Durante el conflicto, algunos sectores fueron utilizados para alojar refugiados, civiles desplazados por los bombardeos y personal auxiliar de la Fuerza Aérea alemana.

El supuesto paraíso vacacional terminó convertido en un enorme edificio militar marcado por la guerra.

De cuartel soviético a complejo abandonado

Después de la derrota del nazismo en 1945, la isla de Rügen quedó dentro de la zona de ocupación soviética. Algunos bloques fueron dañados, demolidos o utilizados por el Ejército Rojo.

Más adelante, Prora pasó a manos de la República Democrática Alemana y funcionó durante décadas como cuartel, centro de entrenamiento e instalación militar.

Tras la reunificación alemana, varios sectores quedaron abandonados. La humedad, la vegetación y el vandalismo avanzaron sobre los edificios, otorgándole al lugar una apariencia fantasmal.

El inesperado destino del “Coloso de Prora”

Con el paso de los años, Alemania enfrentó un profundo debate sobre el futuro del complejo. Demolerlo significaba eliminar una evidencia material del nazismo, pero renovarlo podía provocar una banalización de su oscuro pasado.

Prora
Complejo turístico que mandó a construir Hitler Foto: Wikipedia

Finalmente, distintos bloques fueron vendidos y restaurados. En la actualidad, algunas partes de Prora albergan departamentos de lujo, hoteles, alojamientos turísticos y un albergue juvenil. Otros espacios funcionan como centros de documentación histórica.

El contraste es impactante: mientras algunas fachadas presentan balcones modernos y viviendas frente al mar, otras conservan las huellas del abandono y de su pasado militar.

Casi nueve décadas después del inicio de su construcción, Prora finalmente recibe visitantes. Sin embargo, no son los turistas imaginados por el régimen nazi, sino viajeros interesados en conocer uno de los proyectos arquitectónicos más desmesurados e inquietantes de la historia europea.

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