
Buenos Aires suma una nueva manera de recorrer algunos de sus paisajes más emblemáticos. Desde septiembre de 2026, el eBUS porteño amplió su recorrido hasta Caminito, uno de los principales atractivos turísticos de la Argentina.
La extensión permite viajar entre Retiro, el Microcentro, San Telmo y La Boca a bordo de unidades completamente eléctricas, silenciosas y accesibles. El servicio conecta así la movilidad del futuro con un lugar que conserva la historia del puerto, los inmigrantes, el ferrocarril y el tango.
Cómo funciona el bus eléctrico que llega hasta Caminito
El servicio regular del eBUS circula todos los días entre Parque Lezama y la Terminal de Cruceros Benito Quinquela Martín, en Retiro.
Durante los sábados, domingos y feriados, el trayecto se extiende hasta Caminito entre las 9 y las 18 horas.
En el tramo que parte desde el famoso paseo de La Boca, las unidades realizan paradas en los siguientes puntos:
- Avenida Don Pedro de Mendoza y Benito Quinquela Martín
- Avenida Don Pedro de Mendoza y Palos
- Avenida Don Pedro de Mendoza y Almirante Brown
- Almirante Brown y avenida Suárez
- Benito Pérez Galdós y Necochea
El esquema también incorpora conexiones especiales con la Usina del Arte, disponibles los viernes desde las 16 y durante los sábados, domingos y feriados.
De esta forma, el eBUS acerca a vecinos y turistas a numerosos espacios culturales, históricos y de transporte ubicados entre La Boca y Retiro.
Cómo son los colectivos eléctricos de Buenos Aires
Las unidades cuentan con motorización 100% eléctrica, por lo que no generan emisiones durante su circulación. Además, funcionan de manera silenciosa y reducen las vibraciones en las calles por las que transitan.
Cada vehículo posee una autonomía aproximada de 170 kilómetros y capacidad para cerca de 36 pasajeros. También dispone de piso bajo y condiciones de accesibilidad para personas con movilidad reducida.

Los buses incorporan cámaras de seguridad y sensores de asistencia a la conducción. Otra de sus características distintivas es que son conducidos exclusivamente por mujeres.
El sistema comenzó a funcionar en 2025, inicialmente con una conexión entre Parque Lezama y Retiro. La llegada a Caminito completa ahora una ampliación que había sido anticipada durante la presentación del proyecto.
Caminito: de las vías abandonadas a una postal mundial
El trazado curvo de Caminito no fue diseñado originalmente como una atracción turística. Su forma sigue el recorrido de un antiguo arroyo que desembocaba en el Riachuelo.
Durante el siglo XIX, La Boca se convirtió en un punto estratégico para la actividad portuaria. En 1866, el Ferrocarril Buenos Aires al Puerto de la Ensenada construyó un ramal de cargas hacia los muelles del barrio.
Las vías ocuparon el espacio que décadas después se transformaría en Caminito. Cuando el servicio ferroviario fue clausurado, el lugar quedó abandonado, se cubrió de yuyos y comenzó a utilizarse como depósito informal de residuos.
La recuperación llegó gracias a un grupo de vecinos y al impulso de Benito Quinquela Martín, el artista que retrató como pocos la vida de los trabajadores, los barcos y el puerto de La Boca.
El 18 de octubre de 1959, Caminito fue inaugurado oficialmente como una calle museo peatonal. Desde entonces, sus fachadas, esculturas, artistas y bailarines de tango reciben a visitantes de todo el mundo.
Por qué las casas de Caminito tienen tantos colores
Los colores característicos del barrio no surgieron solamente como una decisión artística. Muchos habitantes de los antiguos conventillos eran inmigrantes genoveses que utilizaban restos de pintura disponibles en barcos y talleres portuarios.

Como el material no siempre alcanzaba para cubrir una vivienda completa, combinaban diferentes tonos en paredes, puertas, ventanas y chapas. Aquella solución cotidiana terminó convirtiéndose en uno de los símbolos visuales más reconocibles de Buenos Aires.
La curiosa historia del tango Caminito
El paseo recibió su nombre en homenaje al tango “Caminito”, estrenado en 1926, con música de Juan de Dios Filiberto y letra de Gabino Coria Peñaloza.
Sin embargo, existe un dato poco conocido: la letra no fue inspirada por la calle de La Boca, sino por un sendero ubicado en Olta, provincia de La Rioja.
Filiberto sí tenía una relación cercana con el barrio porteño y conocía el antiguo paso ubicado junto a las vías. Cuando Quinquela Martín y los vecinos recuperaron el lugar, el nombre permitió unir definitivamente a Caminito con el tango y la identidad boquense.

















